La jornada del jueves no dejó buenas sensaciones en los representantes del tenis argentino en el Abierto de Francia, segundo certamen de Grand Slam de la temporada 2008, que dejó afuera a todos aquellos que se presentaron en este quinto día de actividad.
En los primeros turnos se habían presentado David Nalbandian, Gisela Dulko y Máximo González, quienes recibieron sendos golpes que los dejaron eliminados. En los cotejos postreros (tras el cierre de nuestra edición) jugaban otros tres, que no pudieron escapar de la mediocridad (en materia de resultados) que ya se había impuesto en las pistas de Roland Garros.
A pesar de protagonizar una gran reacción, Martín Vassallo Argüello perdió su partido de segunda ronda ante el finés Jarkko Nieminen (26), que terminó imponiéndose por 7-5, 6-1, 3-6 y 7-6 (2). Para el nacido en Temperley, de 28 años, la única gran frustración es no haber podido jugar con Rafael Nadal (2) en la tercera ronda.
"Firmaba antes de venir si me decían que le ganaba a Feliciano López en primera y seguir a segunda ronda. Quizás me faltó llegar a la tercera y jugar con "Rafa" en el court central. Hubiera sido muy lindo", señaló.
Sobre su duelo con Nieminen, Vassallo Argüello afirmó que fue igualado, pero que el nórdico triunfó con justicia. "Fue un partido muy parejo. Creo que lo ganó bien, pues jugó agresivo, estuvo muy valiente. Yo mejoré en el tercer set y en el cuarto se interrumpió el partido. Creo que no fue un factor que cambiase nada; al contrario, después, la bola más pesada me favorecía a mí", afirmó.
Para finalizar señaló que está "anotado en un Challenger la semana próxima, después descansaré y entrenaré un par de semanas... Me voy con el pecho arriba. Lo lindo es que acá te medís con grandes jugadores como Feliciano y Jarkko, y les jugué de igual a igual".
Juan Ignacio Chela fue derrotado por el zurdo español Fernando Verdasco, que está pasando un gran momento, en un duelo que fue parejo de principio a final, pero siempre con un leve predominio por parte del europeo, que le valió la victoria por 7-5, 4-6, 6-3 y 7-5.
Quien estuvo más lejos de la paridad tenística, aunque más cerca de lo esperado, fue Diego Junqueira, quien jugó un muy buen partido ante el croata Ivan Ljubicic y toda su experiencia. El zurdo nacional mostró un gran juego de fondo, rubro en el que casi nunca fue superado por el "pelado" europeo, pero sucumbió ante la potencia del servicio rival y ante la presión que ejercía en la red. El marcador final fue de 6-3, 6-4 y 6-2.
"Me sentí muy bien desde el fondo de la cancha, donde creo que nunca logró superarme. Pero me sobrepasó con su saque y con la experiencia que tiene para manejar los partidos, no desesperarse nunca y esperar el momento justo para atacar", dijo un contento Junqueira.
Aquellos que ayer por la mañana pudieron ver el partido que jugó David Nalbandian por la segunda ronda del Abierto francés, no podían entender el estatismo que embargó al cordobés a partir del tercer set. Desde allí, el séptimo tenista del planeta perdió movilidad, y por ende precisión, en tanto que su poco conocido rival (el francés Jeremy Chardy) ganó en confianza, muy apoyado por su público.
Sin embargo, la explicación que ofreció Nalbandian tras el encuentro explica la pobre imagen que terminó dejando. "Comencé bien y después tuve problemas en el aductor izquierdo. Pensé que estaría mejor, pero me molesta. El partido se me escapó en el tercer set y tuve posibilidades en el quinto, pero no lo logré", destacó.
Acerca de sus inconvenientes físicos, dijo no encontrar la vuelta precisa. "Desde París Bercy, el año pasado, siempre juego con algo. En toda la temporada no he podido disputar un torneo cómodo. A partir de mañana vamos a evaluar la situación", señaló.
El unquillense prevé en principio jugar los torneos de Queen's y Wimbledon sobre césped, y se quejó por lo cargado del calendario del circuito ATP. "El calendario no ayuda. Con los Juegos Olímpicos, este año todo está muy comprimido. Habrá que ver cómo nos organizamos", afirmó.