Política: POLI-05
El gobierno y el conflicto con el campo
"Se está generando un clima de temor y no sabemos para hacer qué"
El filósofo Tomás Abraham disertó en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL. En diálogo con El Litoral, convocó a "inundar el Congreso con gente nueva" como salida institucional, y elogió a Binner como referente de una alternativa ética de gestión.
Emerio Agretti
ÄA partir de los hechos desencadenados por el conflicto agropecuario ¿qué está pasando con el país? ¿Se está disgregando institucionalmente, como advierten algunos?
ÄNo, no es para tanto, a los argentinos nos gusta hacer alharaca. Pero sí hay problemas. Hay temor de mucha gente. Creo que incluso la misma gente del campo, que está cortando rutas, tiene temor. Es una situación de mucha tensión, de mucho enfrentamiento. Y hay una preocupación grande, porque en la Argentina no hay orden republicano. Hace muchos años que el Estado no tiene el monopolio de los medios violentos. Tenemos grupos parapoliciales, grupos paragremiales Äque destruyen o matanÄ, grupos parasociales y hasta paraestudiantiles, que se disfrazan de estudiantes para ir y reventarte. Entonces, hay temor. Porque estamos en un ambiente de amenazas. Esto empezó así: con amenazas, con demonizar al otro. Si vos al otro le decís: "Sos cómplice de los genocidas del "76', eso hace que nadie haga las cosas fáciles. Si se les dice que están vinculados con Yabrán, que quieren destituir a la presidenta, que son golpistas, se les está diciendo que son criminales. Cuando el ambiente está así, hay temor. Porque no se sabe para qué es esto. Una negociación no es imposible, se negocia todo el tiempo, con gremios, con empresarios, con empresas. Pero esto es otra cosa.
ÄUno tiende a pensar que hay que pedirles una explicación a los psicólogos.ÄNo, los psicólogos no saben nada. Esto es político. Pero al mismo tiempo es tan oscuro, tan metido para adentro, que no sabemos lo que quiere decir, para qué se quiere crear el ambiente. ¿Por qué se habla del "76, de los genocidas? ¿Por qué la presidenta le dice a la gente de campo que aprenda de las Madres de Plaza de Mayo? ¿Estamos en una guerra? De un lado las Madres, del otro los terroristas de Estado y en el medio nada. Hasta del golpe del "30 hablan. Y el contexto no tiene nada que ver. Entonces ¿por qué se usa este lenguaje? Porque este lenguaje tiende a lo físico. Lo mandan a D'Elía al frente, lo ponen a Capitanich a insultar. Y empiezan los rumores. Un diario digital habla de que Kirchner tiene un plan para recrear el Iapi, que en la época de Perón manejaba las exportaciones, le fijaba el precio a los productores y se quedaba con la renta. Y a eso después lo distribuía. Se apropiaba de la renta del capital. Chávez lo hace con el petróleo. Entonces, algunos dicen que la amenaza es ésa, si no acatan las retenciones. Es cierto que la presidenta asumió hace cinco meses. Ella iba a mejorar la calidad institucional, abrirse al mundo. Y apareció la valija, y ella diciendo gorilas y oligarcas. Y al mismo tiempo, vemos que a la gente le cuesta cada vez más comprar, porque ése es un problema real. Entonces ¿qué pasa? ¿Maquillan? No sabemos. Y es tremendo no saber cuál es la calidad humana, moral y hasta dónde puede ir el que manda. Porque ¿de Kirchner qué sabemos? Que gobernó Santa Cruz durante muchos años y no fue exactamente una democracia plural. ¿Y ahora tendrá banca para hacer de la Argentina otra Santa Cruz?
Equilibrar el sistema
ÄPara usted, ¿la salida pasa por las elecciones legislativas? ÄHay que inundar el Congreso con otra gente. Enfrentar al Ejecutivo con el Legislativo. Hay que equilibrar el sistema. El Ejecutivo en la Argentina tiene que ser fuerte; es un régimen presidencialista, no lo discuto. Pero hoy en día, así como están las cosas, necesitamos un Legislativo fuerte. Porque este tipo (por Néstor Kirchner) se está yendo, no sé hacia dónde. Ya nombró a la esposa, lo tiene al hijo como jefe de la Juventud. Con Menem zafamos, porque era lo mismo, no quería parar con las re-re. Con éste es conyugal, familiar, con los socios alrededor. Por eso los actos eleccionarios del futuro son para exigir inteligencia a los dirigentes políticos, para poder crear una idea de que hay alternativa en la Argentina. Porque el problema aquí es que la gente grita mucho contra el gobierno, pero no confía en ninguna oposición. Lo de la Alianza y lo de Alfonsín fueron algo muy duro. Las alternativas al peronismo se fueron antes de tiempo y muy mal. Entonces nadie quiere alternativas. Ahora tenemos una Santa Fe socialista. Y eso es importante, porque no es una intendencia.
ÄAdemás es también en el marco de una coalición.ÄEs una coalición, pero no sé si se puede hacer en Buenos Aires o en Córdoba. A lo mejor Tessio no es lo mismo que Juez. Pero hay que pensar a nivel nacional, porque se necesita un equilibrio. Entonces, más allá de la administración, y del ejemplo que se da, hay que apuntar a nivel nacional. No para presidencia: todos son candidatos, Lavagna, Carrió, De la Sota; sobran y eso no sirve para nada. Hay que ir al Legislativo. Tiene que haber una derrota electoral importante del oficialismo. Eso mejoraría el equilibrio y la calidad educativa del Congreso. Claro, mientras tanto, uno no puede cruzarse de brazos hasta las próximas elecciones. Pero hay que pensar en eso. Y no dejarse asustar.Kirchner tiene aliados, y aliados de fuste: las Madres, las Abuelas y toda una corporación cultural que crea opinión, que es consistente moralmente. Pero son pactos políticos, eso no tiene nada que ver con los hijos y los nietos. No sé si Carlotto y Bonafini pueden hablar por todos ellos. Porque, a lo mejor, los hijos hoy serían socialistas democráticos, y no esto.
Pactos políticos y chantaje
ÄLlegado este punto, cuesta entender estas alianzas, de parte de personas que -como usted marcó- son consistentes moralmente, pero a la vez siempre sostuvieron un discurso de defensa de las instituciones democráticas, de una verdadera redistribución del ingreso, cosas que no se están dando.ÄBueno, las alianzas de Madres y Abuelas es por la justicia. Entonces, este gobierno reabre las causas, se apropia de los derechos humanos, sin ningún tipo de tradición al respecto, después de haber sido absolutamente funcionales al menemismo. Entonces, el pacto es que no se habla mal del gobierno. Puede hacer lo que quiera con los fondos de Santa Cruz, con la ciudadanía, con las instituciones. Es un pacto político, al que hay que denunciar. Y además hay que denunciar el chantaje: o estás con el pacto de los defensores de los derechos humanos con los K, o estás con los genocidas. Ese es el juego de ellos.Y hace mucho tiempo que los que se hacen multimillonarios en Argentina son los que ocupan el Estado. Ni Menem, ni los Kirchner lo eran antes, y ahora son magnates. Ellos se pueden ir de la presidencia y van a ser poder mañana, como Manzano.
ÄUsted decía que hoy se advierte algún grado de movilización en la sociedad. ¿Eso puede ser la base para un cambio?.ÄEs algo bueno. Y es otra cosa. Lo que hay acá, en Santa Fe, es otra cosa. Un tipo de política de la cual Argentina tiene muy pocos ejemplos. Y además, lo interesante, a diferencia de las oposiciones, es que no es algo retórico o declamatorio, que es lo más fácil del mundo. Yo siempre apoyé antes a los gobiernos que a las oposiciones, porque tienen responsabilidad de conducción. La gente podrá votar alguna vez a las oposiciones, por descarte, pero generalmente busca al que tiene poder. Entonces, que haya nueva calidad de gente, nueva ética, con gestión sobre millones de personas, y además preocupada por la eficiencia, con planes, con equipos, que no le huye a la responsabilidad de gobierno -porque algunos lo hacen-, es muy importante. Porque lo que el país necesita, es mentalidad republicana, democrática y ética, con éxito de gestión. Y a eso no lo tuvo, por eso la gente no cree en nada.Ese es el verdadero cambio cultural. No apagar el televisor y no ver a Tinelli, eso es estúpido. Es muy importante la dirigencia política en términos educativos. Han sido designados por responsabilidad colectiva. Si mienten, estafan, engañan, difaman, crean un modelo de sociedad donde el que no lo hace, pierde. Si es así ¿para qué pagar los impuestos? Pero si la dirigencia política está para otra cosa, eso empuja. Porque empieza a haber confianza. Acá todo el mundo cree que el otro lo va a cagar. Entonces, se vota al que asegura un progreso individual. Para que haya mentalidad comunitaria, tiene que haber una dirigencia capaz de generar confianza. Acá, con gobiernos civiles y militares corruptos, la Argentina se fue al bombo. Y aunque tengas cuatro años de buena venta de soja, si sigue el canibalismo y todos roban, te vas a ir al bombo igual. Hace falta otra cosa, y por eso lo que pasa en Santa Fe es muy importante para el país.
Verborrágico, vehemente, incisivo, Tomás Abraham tiene un discurso en constante ebullición, que aborda sin tapujos ni remilgos la actualidad y ejerce lo que considera una responsabilidad que los intelectuales han resignado. Docente universitario y autor de numerosos textos, es también habitual colaborador en medios periodísticos nacionales e internacionales. En la charla de ayer, trazó una erudita e informada historia de la destrucción de los medios de producción en la Argentina, instó a que las universidades sean verdaderos espacios de trabajo en la generación de ideas y sostuvo que "la función de los intelectuales es complicar las cosas: simplificarlas en términos de blanco y negro no sirve".