Deportes: DEPO-02
Unión está muy cerca de tener la chance de ascender que nunca tuvo en estos cinco años en la B...
Diez razones para pensar en que se puede hacer historia
La victoria de San Martín sobre Belgrano dejó a Unión solo en la tercera posición y a tres del cuarto. La clasificación para la promoción está a un paso cada vez más corto.
Enrique Cruz (h)
* 1) El técnico encontró el equipo. En alguna ocasión, Unión se hizo un equipo sólido jugando con línea de tres. Fue en los tiempos de Trullet, pero con otros intérpretes, como "Pipo" Desvaux, hoy jugando en Primera. Desde que Gugnali se hizo cargo del equipo, jugó con línea de cuatro. Fontana, que fue volante, ahora pasó a jugar al fondo; Zapata, que fue doble 5, hoy es el "8" titular e indiscutido; resignó Gugnali una mayor compañía para Serrizuela en el centro de la cancha, para probar con tres delanteros y ahora establecer una mejor compañía para los puntas con un Marcos Flores que se adapta perfectamente a la función de enganche.
* 2) Los delanteros vienen con el mismo envión que trae el equipo. Están intratables Pereyra y Zárate. íCuánta razón tenía Trullet en insistir tanto con la llegada de la "Chancha"! Porque lo trajo de un torneo Argentino, no de la B Nacional más allá de que lo había tenido como figura en Ben Hur. Zárate jugaba en Atlético Tucumán y se vino a Santa Fe con el antecedente de jugador potente, pero al que el físico podía jugarle una mala pasada. "Son 90 kilos lanzados en velocidad", decía en la intimidad el Cabezón, conocedor a fondo de las características que identifican el juego en esta categoría. Porque en la B es necesario tener esta clase de jugadores, fuertes, potentes, atropelladores, tenaces y persistentes. Zárate había metido el primer gol y marró un penal en Mendoza, sin embargo, siguió yendo al frente, le puso el pase a Pereyra en el segundo y en el tercero, y definió una gran jugada colectiva en el cuarto. Es el goleador, tiene 17 tantos, lo van a comprar y muchos se animan a decir que ya su cotización ha trepado al millón de dólares como mínimo, con posibilidades de ampliarse en el caso de conseguirse el ascenso. Y el Negro Pereyra ha vuelto a ser el de los mejores tiempos en Unión, pero con más gol, más protagonista, más eficaz en su juego y tan frontal y corajudo como siempre.
* 3) El acierto de un proyecto que reitera el perfil del "96. Unión intentó de varias formas la vuelta a Primera desde el 2003. La directiva de Citroni armó un equipo prácticamente nuevo y equivocó el camino. Malvicino prometió el retorno a Primera y en su primer año de mandato también cometió el error de cambiar el plantel, lo cual trajo aparejado, además del fracaso deportivo, un grave problema económico (se debió apelar a la ayuda exterior a través de la llegada de Spahn y su aporte económico con forma de proyecto inmobiliario). Allí se cambió el rumbo y la apuesta fue positiva. En la temporada 2006-2007, se empezó a armar esto que ahora se disfruta. Es cierto que aquel equipo de Trullet no clasificó para el octogonal, pero quedó la base. Fue un necesario paso de transición, que muchos quizás no entendieron o pensaron que ya en ese momento Unión tenía que lograr el éxito deportivo. No tuvieron en cuenta, evidentemente, que ese equipo se armó sin un peso y apostando a los jugadores del club. Ya con Vega en la presidencia y su grupo de dirigentes en el que Decoud adquirió el mayor protagonismo en el rubro fútbol, se cumplió con lo pactado en la plataforma electoral: no más de cuatro refuerzos. Llegaron algunos más, porque se fueron Nereo y Desvaux a Jujuy, que eran jugadores considerados base en la formación titular. Y esa planificación en la que hubo continuidad más allá del cambio dirigencial, hoy está rindiendo sus frutos.
* 4) Las decisiones que se tomaron a principios de año. Hoy, no haber traído reemplazantes para Canuto y Rosales, dos jugadores esenciales dentro del esquema futbolístico, aparece como otro de los aciertos más allá de que haya generado el principal foco de conflicto político que debió asumir Vega en el año de mandato (la conflictiva renuncia de Julio Baldi). En esto fue clave la opinión del técnico, ya que se puso firme Gugnali y dijo: "Si viene alguno, debe ser mejor que el que tengo". Y se arregló para salir a jugar sin dos jugadores de jerarquía, más allá de que uno ya era suplente (Rosales) y otro estaba cerca de quedar afuera del equipo (Canuto).
* 5) La ratificación de la confianza para un Gugnali que en algún momento "flaqueó". Después de Tiro Federal, la situación se había complicado. Unión había perdido en Santa Fe y el equipo se había ido silbado de la cancha. En el vestuario, el técnico amagó con irse, poniendo "a la consideración de la dirigencia" la posibilidad de dar un paso al costado. No lo hizo. O mejor dicho, no permitieron que lo haga. Se había anunciado una reunión "caliente" de comisión directiva para el lunes siguiente a ese partido, pero el paso de las horas tranquilizó los ánimos. Nadie presionó para que se cambiara de timón. Y desde allí, Unión tomó el envión necesario para trepar al tercer puesto (sacó 13 de los 15 puntos que disputó).
* 6) Gugnali también cambió, porque ahora está más ambicioso. No "cerró" la forma en que encaró el segundo tiempo con Aldosivi, por ejemplo. Pero fue muy diferente lo del sábado pasado en Mendoza. El equipo siguió buscando siempre, quizás porque está más seguro y confiado de ir al frente. Eso le pudo haber generado algún desequilibrio defensivo (él viene de una escuela de equilibrio como la de Estudiantes, pero un cerebro del fútbol como Tim ya hablaba en los "60 de la famosa manta corta), pero teniendo a los delanteros tan afinados, la posibilidad de marcar un gol está latente en cada ataque.
* 7) Los jugadores van por la gloria. Aseff es hincha de Unión, lo mismo que Mosset, Vera, Yacob, Pereyra, Marcos Flores, Márquez, Sartor, etcétera. Lo dijo Marcos Flores en diálogo con El Litoral: "¿Qué me van a hablar a mí de matarme por la camiseta de Unión, si viví durante años abajo de la tribuna?". Y así lo sienten. Y saben que pueden pasar a la historia, no lo esconden, lo dicen en cada declaración (basta con leer lo que expresa el Turco Aseff, por ejemplo, cada vez que habla). El presidente les prometió 1.000.000 de pesos de premio (dinero que en Primera se consigue) y ahí empezó el gran repunte (eso fue antes de jugar con Almagro). Pero la mayoría de estos jugadores saben que el dinero importa pero es lo de menos, van por la gloria. Y por eso hasta han visto videos de aquella epopeya de 1996.
* 8) La gente puede jugar un rol fundamental. El hincha de Unión viene cascoteado desde hace años. Y le ha quitado espíritu el permanente engaño al que fue sometido, con promesas que luego no se cumplían, con las declaraciones de "compromiso" de algunos dirigentes, jugadores y entrenadores, que llegaban prometiendo a viva voz esos logros que el hincha deseaba pero por los que no se hacía absolutamente nada en los hechos para concretarlos. Ese mismo hincha de Unión supo defender y apoyar con notable entusiasmo y protagonismo aquel hecho histórico de hace 12 años. Hoy, la situación no dista demasiado. Posiblemente, la gente esté aún reticente, controlada y hasta caminando en puntas de pie o mirando de reojo lo que está ocurriendo para no caer en la decepción otra vez. Pero es hora de que asuma el riesgo de creer a muerte en esos colores, soñando y sabiendo que no hay batalla ganada sin antes pelearla.
* 9) El club está más ordenado y todos patean para adelante. Dicen que para lograr el éxito deportivo es estrictamente necesario que jugadores, cuerpo técnico, dirigentes e hinchada tiren para el mismo lado. Lo dijo Gugnali después de la victoria en la cancha de Independiente Rivadavia: "Veo que acá todos están tirando para el mismo lado". Se refería al plantel, a ese ámbito que "es absolutamente privativo mío y de los jugadores". Hasta la oposición ayuda, el clima político no está caldeado y no hay internas que desvíen el centro de atención. Hay problemas, obviamente, porque Unión no va a cambiar de un día para el otro, pero este buen momento deportivo viene acompañado de normalidad institucional.
* 10) Hay ganas, deseos y hasta necesidad de ascender. "Si el hincha quiere, ¿cómo no va a querer el presidente?, es tonto preguntar si a Unión le conviene o no el ascenso", dijo Vega. Está claro que el dirigente quiere, pero a veces el club no puede, no está en condiciones o no hay una base firme para subir y no bajar en una estampida, al año siguiente, como ya le ocurrió a otras instituciones. Acá se juntan las ganas con cierta necesidad, inclusive hasta económica. Los dirigentes tienen experiencia, porque Vega o Decoud no desconocen lo que significa jugar en el fútbol grande y cuáles son sus compromisos.
A las 15.10
El partido del sábado entre Unión y Ben Hur se jugará el sábado, a las 15.10, en el 15 de Abril. El plantel trabajaba hoy en doble turno y tiene previsto hacerlo desde mañana en horario matutino. El viernes está planificada la concentración en Casasol, en espera del cotejo que le puede asegurar su clasificación para la Promoción sin necesidad de esperar el último partido, que será ante Quilmes en Buenos Aires.