El jamaiquino Usain Bolt, que acaba de batir el récord del mundo de los 100 metros llanos con 9.72 en el Grand Prix de Nueva York, declaró que había sido "una carrera perfecta al 99 por ciento", la correspondiente al acto final del meeting atlético disputado en el Icahn Stadium Randall's Island, el mismo donde Leroy Burrell estableció el entonces récord mundial de los 100 metros en 9.90 en 1991.
La prueba, organizada como un duelo entre Bolt y el norteamericano Tyson Gay, tuvo una salida falsa a cargo del también estadounidense Mike Rodgers, algo que vino bien a Bolt y Gay, como más tarde reconocieron, porque ambos salieron mejor en la segunda ocasión.
"Estaba convencido de que si hacía una buena salida, podía batir a Tyson", comentó Bolt, quien se negó a especular sobre cuál sería la carrera perfecta: "No tengo necesidad de romper el récord del mundo otra vez, porque ahora es mío", dijo entre risas a la prensa.
Bolt reconoció la importancia de poseer el récord del mundo pero apuntó que este hecho estaba un escalón por debajo de ser campeón del mundo o, sobre todo, campeón olímpico. "El récord del mundo no significa nada sin el refrendo de una medalla de oro en unos Campeonatos del Mundo o en unos Juegos Olímpicos. Si eres campeón olímpico nadie puede arrebatarte la gloria al menos en cuatro años", concluyó.
Tyson Gay también habló de la carrera, en la que firmó un tiempo de 9.85, sólo una décima superior a su mejor marca personal, y dijo que bajo su criterio "el récord había llegado antes de lo previsto. Bolt y yo tuvimos el mismo ritmo de carrera, pero su zancada fue más amplia que la mía y por eso ganó. Antes de correr en 9.72, él ya sabía que estaba preparado para hacer esta marca", finalizó.