Deportes: DEPO-27
Análisis
¿Ganó?
Por Daniel Monticelli

Lo que acaba de suceder en París pone de manifiesto de qué manera se ejerce presión sobre los distintos clubes y federaciones que integraron la Asamblea General Extraordinaria de la FIA. Desde luego que aquí no se discute en absoluto lo que hace el Dr. Mosley con su vida privada. Pero claro, tengáse en cuenta que está presidiendo el máximo ente rector del automovilismo mundial.

No se trata, al menos desde esta columna, juzgar si Mosley es culpable o inocente de lo que se lo acusa (según un diario británico de la práctica de orgía sexual sadomasoquista). Aunque sí se de impulsar, de darle transparencia, de que una disciplina deportiva sea practicada en su más pura esencia, que es la competencia sana. Si de eso se trata, no puede estar liderada por alguien del cual su vida trascendió lo estrictamente privado, para convertirse en un escándalo.

Aquí, se sabe, hay muchos intereses en juego, sobre todo en la Fórmula Uno, la categoría más emblemática que se rige bajo los reglamentos y estatutos de la FIA y la mayoría de los que componen la máxima (y que invierten cifras siderales de dinero), le pidieron que se vaya sin ningún tipo de miramientos. Lo termina de decir Ecclestone, el responsable de la F-1, "Mosley no cumplirá solamente con su mandato hasta octubre de 2.009, sino que además va por otra reelección". O sea, dijo además que Mosley miente y que sus ansias de perpetuarse en el poder no tiene límites.

Se mire desde donde se mire y por más que recurra a quien recurra, el mundo del automovilismo ya lo juzgo: La imagen de Mosley está manchada. Y por más que en este día haya obtenido la mayoría de votos para seguir conduciendo la Federación, esta "mochila" no se la saca nadie. Por eso uno se pregunta: hoy, Mosley ¿ganó?