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ANALISIS
¿Qué quiere Hillary?
Por Teresa Bouza - EFE La senadora demócrata Hillary Clinton mantuvo ayer en vilo a millones de espectadores en EE.UU. durante un discurso en el que no reconoció su derrota y prefirió dejar la puerta abierta a un futuro que podría incluir la vicepresidencia. "¿Hacia dónde vamos ahora?, se preguntó retóricamente a sí misma anoche en referencia a su campaña. Pero Hillary no respondió a la pregunta, aunque sí aseguró que no se toma la respuesta "a la ligera". Ese momento tendrá que esperar a que Hillary discuta sus opciones con los líderes del partido. De ahí que la gran pregunta ahora, que ella misma se hizo también anoche, sea "¿qué quiere Hillary?". La senadora aseguró durante su discurso que quiere que los 18 millones que votaron por ella sean escuchados, respetados y no sigan siendo invisibles, una afirmación genérica que se presta a interpretaciones. Pero horas antes, en una teleconferencia privada con legisladores por Nueva York que se filtró a la prensa, sus intenciones fueron más claras, al reconocer, abiertamente, que está dispuesta a ir de vicepresidenta del senador por Illinois. Steffen Schmidt, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Iowa, dijo estar convencido de que Hillary no se irá con las manos vacías. "Luchará por un papel destacado en el partido", dijo Schmidt, quien cree que el as en la manga de Clinton es el amenazar con "sembrar el caos en (la convención de agosto en) Denver" si no se sale con la suya. La campaña de Obama, por su parte, se deshizo en elogios al referirse a Clinton, aunque evitó pronunciarse claramente sobre la posibilidad de que sea ella la pareja de viaje del senador. "Es todavía muy pronto para hablar de eso", afirmó anoche David Axelrod, uno de los principales estrategas de Obama. Thomas Schwartz, de la Universidad Vanderbilt (Tennessee), dijo que la combinación puede tener sentido, porque "Hillary es fuerte donde Obama es débil", lo que en opinión del experto la convierte "en una buena candidata a la vicepresidencia". Así, la senadora ha logrado atraer el voto de la clase obrera blanca y de los hispanos, dos grupos a los que Obama no ha conseguido atraer en las urnas. La ex primera dama estadounidense es también la líder indiscutible con el público femenino, un sector con el que Obama está rezagado. A esas fortalezas se suman otras, que ella saca a relucir siempre que puede, como su capacidad para ganar en Estados que se prevé resulten clave en las elecciones generales como Florida, Pensilvania, Ohio o Texas. Aún así, el llevar a Hillary Clinton de segunda también acarrea sus riesgos: la senadora tiene una imagen negativa entre más del 40% de los estadounidenses, apoyó la polémica guerra de Irak y es representante de ese "statu quo" político de Washington que Obama dice querer cambiar. |