Deportes: DEPO-01
Perdió, jugó mal, pero logró el objetivo de jugar una histórica final por el ascenso
En un país que da tristeza, hubo pueblada tatengue
 Los once que lograron el pasaporte. Arriba, Aseff, Fontana, Zárate, Mosset, Acosta y Vera. Agachados, Marcos Torres, Weiner, Zapata, Marcos Flores y Jorge Torres. Estos fueron los que, en la cancha de Quilmes, dieron el último paso para que Unión tenga ahora la chance de jugar por el ascenso a Primera División. Foto: Gentileza El Sol de Quilmes. 

Se metió tercero por diferencia de goles. Zárate hizo dos y quedó goleador con Milla. Los errores defensivos fueron determinantes para recibir una goleada, pero los de arriba cumplieron. 180 minutos separan a Unión de la gloria.

Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a Buenos Aires)

Parece que Unión está destinado a esto. A entrar sufriendo, a que nada le resulte holgado ni, mucho menos, fácil. Ya le pasó aquella vez en Mendoza, la tarde del gol de Clotet. La de ayer fue aún más importante, porque lo depositó en una final para ascender. Esa tarde del "96, había sido con victoria, es cierto, pero era la clasificación para un octogonal. La de ayer fue con derrota, pero lo dejó en una situación más franca de conseguir el regreso a Primera División. De una manera o la otra, ganando o perdiendo, el destino de Unión parece signado por el sufrimiento, por esa "alambrada" que habrán pegado los tatengues durante los 90 minutos pensando no sólo en lo que pasaba en el estadio "cervecero", sino también en lo que ocurría con Chacarita, Belgrano (el más beneficiado de todos) o Tiro Federal.

Sirve y vale el desahogo final de los jugadores. Total, tiempo para el análisis, la reflexión y la autocrítica, habrá de sobra durante la semana. Porque, futbolísticamente, lo de Unión fue bastante flojo y hasta con signos de preocupante. Ahora, ¿a quién le puede importar en este momento que Unión jugó mal, que el equipo volvió a tener serios desacoples defensivos?, a casi nadie. O en todo caso, al técnico, que será el encargado de ver por qué a Unión le hicieron 7 goles en los últimos dos partidos de visitante o no pudo sostener el 1 a 0 del otro día ante Ben Hur cuando faltaba una sola jugada para el final del partido y ahí llegó el gol de Vella que prolongó el festejo.

Tenía muchas posibilidades Unión de lograr la clasificación, pero convengamos que no lo hizo por méritos propios en esta última fecha, sino ayudado por los otros resultados. Eso no habría importado en la medida en que el equipo hubiese dejado una imagen futbolística más convincente, más sólida y menos frágil que la que mostró. Pero no fue bueno lo de Unión, desequilibrado y hasta peligrosamente desbordado y nervioso durante varios pasajes del partido.

¿Qué es lo que lo perjudicó?, ¿la falta de un jugador pensante y sereno como Serrizuela?, ¿la ausencia de un hombre extremadamente peligroso en ataque como Pereyra o más sólido que Marcos Torres para defender como Yacob? No creo. Al menos, pienso que no llegó tan desarmado Unión en cuanto a nombres a jugar el partido, como para suponer que esas ausencias podían desarticular de tal manera el funcionamiento del equipo. Por allí, se pudo sentir más lo de Serrizuela porque es un hombre que puede poner una dosis de tranquilidad y sabiduría para jugar en instancias determinantes y decisivas como la de ayer. Pero Weiner no desentonó al momento de reemplazar a Pereyra y el equipo, además, marcó tres goles, cantidad que debería ser suficiente para ganar la mayoría de los partidos, menos el de ayer. Y acá la única explicación que se encuentra es la del muy flojo trabajo defensivo.

Hasta era lógico suponer cómo se iba a presentar el partido. Que Quilmes se iba a venir al ataque no era ninguna novedad; que se iba a desnudar en su defensa, tampoco; y que Unión tenía que ser paciente y seguro para saber defender y luego encontrar el momento justo de atacar, mucho menos todavía. La jugada del primer gol fue un claro ejemplo. Flores recibió la pelota y encaró con tiempo y espacio, colocó un preciso pase para Weiner y éste se la entregó a la "Chancha" para ayudarlo a alcanzar a Milla y ser uno de los artilleros del torneo. Era cuestión de defender bien y esperar la ocasión. Pero Unión se olvidó o no supo hacer la primera parte del libreto: la de saber defenderse.

Cuando el Coqui Torres metió el segundo, parecía que la balanza se inclinaba decididamente hacia el lado de Unión. Era el mejor momento, se mostraba Fontana como buena salida por derecha para juntarse con Zapata, encaraba Weiner y la "Chancha" era una presencia amenazante para el fondo quilmeño. Sin embargo, los espacios que se le regalaban a Sequeira por izquierda y a Giampietri por el medio resultaban letales. Y así, Quilmes logró empatar el partido y lo pasó a ganar luego con dos fallas tremendas de Marcos Torres en poco más de cinco minutos que le metieron dos golpes casi de nocaut a Unión, que supo descontar, estuvo a punto de empatar y al final terminó festejando un logro sufrido que llegó, como no podía ser de otra manera, con el extraño lamento de una derrota.

Ya está. Unión se metió en una Promoción y peleará el ascenso como en el "89 y el "96. Hablar de los atributos futbolísticos exhibidos en esta parte final sería una manera de entrar en un terreno fangoso. Unión está donde está por esa arremetida voraz en cuanto al logro de resultados de cinco partidos, en los cuales ganó 4 y empató 1. En ese trayecto, Gugnali encontró el equipo, definió a Marcos Flores como enganche y logró una respuesta formidable de los delanteros. El equipo tatengue ha marcado una cantidad de goles tan importante que, por ejemplo, le permitió clasificar, ya que sólo la diferencia de goles le posibilitó lograr la tercera colocación en la tabla (compartida en puntos con Belgrano y Chacarita).

No da Unión la sensación de ser un equipo absolutamente confiable. No tiene una respuesta segura en el fondo (aunque levantó Fontana), y hasta tiene altibajos en el mediocampo, donde, sin embargo, uno puede encontrar rendimientos que son aceptables, sobre todo en el caso de los dos carrileros (Jorge Torres y Zapata). Pero el Tate está muy bien arriba y soy un convencido de que entre Marcos Flores, Zárate y Pereyra hay un arsenal ofensivo que puede ser también complicado para un equipo de Primera, como ha resultado para los de la B a los cuales Unión enfrentó en esta última racha de partidos.

Serán finales que deberá afrontar. Y como tales, no se juegan sino que se ganan. Pero para ganar, es necesario ser contundente y seguro; eficaz y solvente. Unión es un equipo que se hizo agresivo, que supo golear y que tiene a los de arriba con el ánimo y los pies bien dispuestos para marcar goles. Ése es un punto a favor importante, porque para ganar partidos hay que ser contundente, ambicioso y eficaz. Pero es estrictamente necesario que el equipo recupere solidez para defender, algo que se perdió en los últimos tiempos casi en la misma medida en que se encontraba el camino para ser más frontal a la hora de atacar.

El objetivo de protagonismo se cumplió; la respuesta de un plantel que se empezó a armar hace un par de años y que luego se reforzó sin demasiados recursos, ha sido satisfactoria. Hasta aquí, habrá que decir que la sensación de misión cumplida anda merodeando entre los tatengues. Claro que el hincha no se va a quedar contento con esto, sino que va por más. Y el plantel también. Por eso, se justifica el festejo del final, las voces roncas, los gritos de emoción, el desahogo para tanta presión contenida, el disfrute transformado en cánticos diversos que, por ejemplo, no obviaron la mención del rival de todos los tiempos, aunque nadie se haya animado a decir absolutamente nada respecto de una eventual promoción con Colón.

Unión está adentro. Con virtudes y defectos, con cuestiones para corregir (¿habrá tiempo?) y otras para aprovechar e intensificar. Unión está adentro y a 180 minutos de Primera. El tiempo exacto que separa a este plantel de la gloria. ¿Alguno querrá dejar pasar así nomás porque sí esta oportunidad?

Quilmes 4Unión 3

Quilmes: Pontiroli; Manzanares, Tucker y Sosa; Sequeira, Musto, Guzmán y Gorostegui; Giampietri; Alemanno y Cevallos. A.S.: Gómez. Estuvieron en el banco: González Bordón, Peralta y Luna. D.T.: Alberto Pascutti.

Unión: Aseff; Fontana, Mosset, Vera y Marcos Torres; Zapata, Acosta, Jorge Torres y Flores; Weiner y Zárate. A.S.: Pocjrnic. Estuvieron en el banco: Carabajal, Pérez, Alexis Fernández, Urresti y Ferrer. D.T.: Claudio Gugnali.

Goles en el primer tiempo: a los 9 min Cevallos (Q); a los 23 min Zárate (U); a los 30 min Jorge Torres (U) y a los 39 min Giampietri (Q).

Goles en el segundo tiempo: a los 15 min Giampietri (Q) de penal; a los 28 min Cevallos (Q) y a los 38 min Zárate (U) de penal.

Cambios: en el segundo tiempo, al comenzar, Esteban García (Q) por Musto; a los 27 min D. García (Q) por Alemanno y a los 32 min Zenger (Q) por Cevallos; a los 38 min Márquez (U) por Weiner.

Amonestados en Unión: Acosta.

Cancha: Quilmes.

Árbitro: Guillermo Rietti.