Con el Manifiesto Liminar del 15 de junio de 1918, escrito por Deodoro Roca, del que se cumplen hoy 90 años, el movimiento de la Reforma Universitaria se convirtió en uno de los más originales de América en el siglo XX.
No sólo la Reforma terminaría incorporando a los estudiantes al gobierno universitario, en un avance democratizador. También garantizó la autonomía universitaria, insufló a la universidad la obligación del contacto con el resto de la sociedad y con América Latina, e incorporó el compromiso del espíritu crítico. El título del texto estaba dirigido a "la juventud argentina de Córdoba" y "A los hombres libres de Sudamérica".
La Reforma Universitaria de 1918 es el hecho que más asociado ha quedado a los logros del gobierno radical en favor de la clase media. Más tarde, dicha Reforma repercutiría enormemente en los movimientos universitarios de toda Latinoamérica; sus orígenes, empero, fueron los prosaicos conflictos que tuvieron lugar a comienzos de siglo entre la élite criolla y los nuevos grupos de clase media en torno al acceso a las universidades, y, más allá de éstas, a las profesiones liberales urbanas. De manera que la Reforma Universitaria estuvo íntimamente vinculada al fenómeno general de la tensión social entre los grupos de clase media, producto de la restricción al crecimiento industrial en la economía primario-exportadora.
En 1918, primero en la Universidad de Córdoba y, luego, en otras Casas de Altos Estudios, hubo una sucesión de huelgas estudiantiles, algunas de las cuales alcanzaron violentas proporciones. Su objetivo era que se modificaran los planes de estudio y se pusiera fin a la influencia escolástica y clerical en la educación superior. Los reformadores presentaron sus ideas en términos de una filosofía de la educación y la sociedad marcadamente distinta de la del pasado, popularizando por vez primera la democracia educativa y la participación de los estudiantes en el gobierno de las universidades.
Aunque el gobierno radical se encontró en un estado de irremediable confusión cuando intentó satisfacer los objetivos más metafísicos de los estudiantes, lo cierto es que tomó medidas positivas en respuesta a sus demandas más concretas. Tras prolongadas negociaciones entre los funcionarios y los líderes universitarios, se simplificaron los criterios de ingreso y los planes de estudio sufrieron importantes modificaciones; pero el paso más trascendente que dio el gobierno fue la creación de nuevas universidades que ampliaron las posibilidades de los grupos de clase media de recibir educación superior.
(Tomado de David Rock, "El radicalismo argentino 1890-1930", Buenos Aires, Editorial Amorrortu, 1977).