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Para salvar el hábitat
El dragón de Komodo sobrevive como mascota
El gigantesco saurio en peligro de extinción se ha convertido en cara visible e imagen multiplicada del Parque Nacional de Komodo, en Indonesia. El lagarto se reproduce en pegatinas, remeras, tatuajes, etc., en una estrategia de marketing destinada a lograr los fondos necesarios para preservar el hábitat que lo contiene.

Juan Palop

El dragón de Komodo, un reptil de aspecto prehistórico y en peligro de extinción, se ha convertido en mascota en un intento de asegurar su supervivencia y la de su hábitat, uno de los más ricos, diversos y peculiares del mundo.

En el proceso, este gigante y temido lagarto indonesio se ha tornado en una especie de Che Guevara del reino animal, al aparecer reproducido hasta la saciedad en pegatinas, pulseras, tatuajes y camisetas.

Pero ésta es tan sólo la cara más visible de una amplia estrategia, que abarca desde productos de artesanía a microcréditos, pasando por visitas guiadas y videos divulgativos, y que persigue asegurar la preservación natural y la sostenibilidad del parque nacional de Komodo.

"El objetivo es lograr que para 2012 el parque genere los ingresos suficientes como para mantenerse y desarrollarse sin tener que depender de las donaciones de gobiernos u organismos internacionales", explica a EFE Marcus Matthews-Sawyer, director de Turismo, Marketing y Comunicación de Putri Naga Komodo, la empresa que gestiona este parque nacional.

Komodo Äparque nacional de Indonesia desde 1980, y patrimonio de la humanidad y reserva de la biósfera desde 1986Ä se sitúa en un enclave natural único en el que confluyen especies asiáticas y australianas, y que acoge a cerca de 1.500 tipos de animales y más de 250 variedades de plantas.

Entre esta biodiversidad, destaca la importancia de algunas especies amenazadas como el dragón de Komodo, del que se estima que quedan algo más de 2.000 ejemplares, y raros ejemplares de delfines, manatíes, tortugas y ballenas.

"La autofinanciación es necesaria para asegurar la conservación de la flora y fauna del parque", afirma Marcus Matthews-Sawyer, dos días después de inaugurar una tienda de artículos de regalo y artesanía local en la isla de Komodo. "Y se puede conseguir", apostilla.

La estrategia de Putri Naga Komodo, apoyada por el Banco Mundial, es convertir los ingresos por turismo en la principal fuente de financiación del parque, algo que pasa por aumentar el actual precio de las entradas.

La organización estima que en 2012 se alcanzarán las 32.000 visitas, un volumen considerado por los expertos como no dañino, con lo que se obtendrían 1,75 millones de dólares (1,12 millones de euros), lo que supone pagar 50 dólares (32 euros) por una entrada de tres días, exactamente "lo que se precisa para las tareas de conservación", según Matthews-Sawyer.

Estos ingresos estarán, además, acompañados por los beneficios que se obtendrán de acciones de marketing y servicios de hostelería y restauración del parque, y que se emplearán para los gastos de personal y para apoyar a las comunidades locales, ya que dentro del parque nacional viven unas 4.000 personas.

"Hemos levantado cuatro escuelas de primaria, una en cada poblado, y estamos ofreciendo trabajos en el sector turístico y microcréditos para que los habitantes puedan empezar pequeños negocios", detalla Matthews-Sawyer.

Estos pequeños préstamos están sirviendo para iniciar empresas dedicadas a las conservas de alimentos y a la fabricación de productos de artesanía, además de para apartar a la población local de prácticas poco ecológicas.

De alcanzar la autofinanciación en 2012, Komodo se convertiría en el primer parque nacional de Asia que se sustenta económicamente sin necesidad de financiación externa.

"El Banco Mundial quiere un modelo de desarrollo sostenible de parques naturales en el que los fondos obtenidos por el turismo sirvan para preservar el medio y desarrollar las comunidades locales", apunta el director de Turismo, Marketing y Comunicación.

"Este proyecto podría servir de referencia a otras áreas de interés medioambiental en Asia", añade.

Paisaje cafetero

El gobierno colombiano solicitará a la Unesco que declare como Patrimonio Cultural de la Humanidad el paisaje de la zona cafetera del oeste del país.

La petición será presentada por el Ministerio de Cultura, que la respaldará con un plan de manejo especial de las áreas productoras de grano en el oeste del país.

La viceministra de Cultura, Marta Elena Bedoya, explicó a la prensa que "en setiembre culminarán los estudios y trabajos previos que soportarán la postulación del paisaje cultural cafetero como Patrimonio de la Humanidad".

El gobierno la justificará con un plan de manejo especial, basado en un estudio y valoración del paisaje cafetero, agregó la funcionaria, que indicó que su dependencia trabaja desde hace ocho años en este proyecto.

Unos 144 millones de pesos (unos 84.315 dólares) han sido invertidos en esta iniciativa, con la que también están vinculados la Federación Nacional de Cafeteros, seis universidades y las autoridades ambientales de los cuatro departamentos que conforman la zona de producción de café.

El paisaje cafetero incluye áreas de Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca en las que se han desarrollado importantes infraestructuras de turismo, sobre todo en haciendas productoras de grano. .

La viceministra dijo que la decisión de pedir a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que proclame el paisaje cafetero como Patrimonio de la Humanidad la adoptaron el Ministerio de Cultura y los secretarios de Cultura de los cuatro departamentos de la zona.

La Unesco declaró como tales ocho bienes patrimoniales del país, entre ellos el casco amurallado colonial de la ciudad caribeña de Cartagena, proclamada en 1984.