... rendirse jamás", es el título de la película dirigida por Corey Yuen, rodada en 1986 y qué bien le viene al brasileño Felipe Massa. Porque desde que es piloto titular en la escuadra Ferrari, siempre Äal menos hasta aquíÄ, fue el número dos del team más emblemático de la Fórmula Uno. Pero en la actualidad y después de su brillante triunfo en Francia, todo varió. En él es habitual que su madurez le haga tener los pies sobre la tierra permanentemente y afirma con buena dosis de razón: "Tengo que aclarar tres puntos: la carrera de Magny-Cours la gané porque Raikkonen tuvo problemas (se le desprendió parte del escape). Estoy feliz por la victoria y por estar al frente del campeonato, pero soy conciente de que todavía falta mucho aún para mi objetivo de máxima, que es pelear por el título".
Este paulista de 27 años no bajó nunca los brazos. A pesar de que tuvo un comienzo de año pésimo, no sumando puntos en las primeras fechas de Australia y Malasia, pero después todo se fue revirtiendo de a poco. Mejoras en el auto y un esfuerzo supremo en concentración y manejo lo llevan a este presente: estar arriba en el torneo de pilotos. Y no es poca cosa. Si se mira la estadística, desde 1993 Ädespués del GP de Mónaco, cuando Ayrton Senna era el primero en el certamenÄ, no había un brasileño comandaba un campeonato. Y esa regularidad que tuvo Massa a partir de la tercera carrera de este 2008, demuestra cómo la confianza en sí mismo ha echado por tierra lo que muchos decían: que "Felipinho" es un "piloto de reparto". Los números son elocuentes: desde Bahrein hasta Magny-Cours, obtuvo tres triunfos (Sakhir, Turquía y Francia), fue segundo en Barcelona y tercero en Mónaco, con un "peor" puesto, quinto en Canadá). Vale decir que de 6 Grandes Premios, en 5 se subió al podio.
Por supuesto que todo está abierto aún y es prematuro hacer un pronóstico cuando todavía restan 100 puntos en juego (la sumatoria de 10 carreras) para que finalice la temporada, pero Felipe Massa y cuando nadie daba ni un céntimo por él, ya está primero en el Mundial.
Por eso es que en este automovilismo en que está casi todo inventado, en el nivel de la Fórmula Uno, cuando a un piloto le dan un buen auto, tiene la cabeza "limpia" y el factor suerte está de su lado, nunca va a retroceder y menos va a rendirse fácilmente.