Opinión: OPIN-02 La Unión Europea y su nueva política para los inmigrantes

(Deutsche Welle)

Las airadas protestas, con excepción de México, a la decisión del Parlamento Europeo que votó a favor de la llamada directiva de retorno, que prevé que a partir del 2010 se castigará hasta con 18 meses de prisión a los migrantes indocumentados que busquen empleo en los países de la UE, siguen levantando olas. Casi dos millones de latinoamericanos residentes en España envían remesas anuales a sus países estimadas en 8,400 millones de dólares, lo que significa para muchas naciones, sobre todo Ecuador, Colombia y Bolivia, la entrada de divisas más importante. Según el experto, Wolf Granbendorff, América Latina tendría mayor fuerza ante la Unión Europea si adoptara una postura como bloque.

Ä¿Tiene razón América Latina en acusar a Europa de tener un doble discurso?, Äse le pregunta, y Granbendorff responde:ÄEs muy comprensible que los latinoamericanos se sientan maltratados por la Unión Europea, pero el acuerdo adoptado no está dirigido especialmente hacia ellos. De los ocho millones de inmigrantes ilegales que se estima que hay en los 27 países de la Unión Europea, ni dos millones son de origen latinoamericano. Sin embargo, la política migratoria que se ha estado desarrollando en la Unión Europea tiene detrás a España, Francia e Italia, países adonde han llegado más inmigrantes en los últimos años. Otras naciones no tienen este problema y por eso las negociaciones dentro de la Unión Europea sobre la Directiva de Retorno han sido tan difíciles. Sin embargo, la nueva fórmula aprobada por el Parlamento Europeo tomará todavía unos dos años en ser implementada en los 27 países miembro.Algunos observadores hablan de un fin de la Europa social. Esta directiva contempla medidas como la detención de menores de edad y mujeres embarazadas, en centros de internamiento hasta por 18 meses, así como la prohibición de volver a pisar territorio europeo durante 5 años. Todo esto recuerda el endurecimiento de la política estadounidense tras los ataques del 11 de setiembre."Anteriormente, la inmigración latinoamericana a Europa tenía razones políticas en los años de las dictaduras en América Latina. Pero hoy en día nos encontramos ante un negocio que se practica sobre todo en las naciones de la antigua Unión Soviética, China, los países árabes, algunos Estados de los Balcanes que han aprovechado las leyes liberales que existían en algunos países de la Unión Europea para lucrar con la transferencia de personas de un lugar a otro. Si no tienen éxito en un país de la UE, se van a otro. Por eso, la Unión Europea decidió adoptar una política común para resolver el abuso del recurso de asilo. Las medidas que usted menciona son parte del acuerdo, pero se considera en qué caso individual son aplicables", dice Granbendorff. "Por ejemplo, la prohibición de volver a Europa en cinco años sólo es aplicable cuando la persona no está cooperando en su retorno voluntario. Entonces, hay varios niveles en los que se aplica la política de retorno. Incluso, algunos gobiernos europeos están dispuestos a pagar sumas considerables cuando el retorno es voluntario". Ä¿Usted cree que los europeos harán oídos sordos a las quejas de América Latina?ÄYo creo que existe la posibilidad de diálogo en este tema, aunque no de manera pública al estilo de Chávez. Los países centroamericanos tuvieron la idea de introducir una cláusula especial de protección ante esta ley en el Tratado de Asociación que firmarán con la UE el próximo año. Siempre y cuando existan negociaciones en marcha con la UE, hay espacios de negociación y ojalá de compromiso, para alcanzar un consenso sobre una medida no tan drástica, como ahora lo parece la directiva de retorno. El problema que origina esta ola migratoria proveniente de todos estos países es la falta de perspectivas. Los migrantes no ven futuro ni posibilidades de progreso en sus países de origen. Ä¿Que pueden hacer los europeos?ÄLos europeos pueden hacer muy poco en este sentido. Durante los últimos cinco años, el crecimiento de la economía de la mayoría de los países latinoamericanos ha sido enorme. Están creciendo a un ritmo doblemente mayor que las economías europeas. Hay un auge muy notable por los altos precios de materias primas y, por eso, América Latina debe ofrecer a sus propios habitantes una perspectiva mejor. Los políticos europeos no entienden que los gobernantes de estos países, una región que está mucho mejor que hace algunos años, no ofrecen suficientes perspectivas a sus habitantes y por eso emigran a EE.UU. y, en algunos casos, a Europa".Hace unos días fue dado a conocer un reporte sobre el número de refugiados en el mundo que dice que 67 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus países de origen. Es un problema global detonado no sólo por las guerras y los conflictos armados, sino también por la escasez de materias primas e hidrocarburos. ¿Qué pueden hacer los países industrializados? "En general, la ola de refugiados tiene mucho que ver con el hecho de que se trata de un mundo mucho más comunicado que antes. Durante la Guerra Fría, no era posible para muchos habitantes salir de sus países, hoy en día es mucho más fácil. Al mismo tiempo, en la historia han existido esos polos de atracción económica para mano de obra proveniente de otros países. Recuerdo muy bien cómo en los años '60 muchos españoles e italianos trabajaron en Alemania y, después, la mayoría de ellos regresó a sus lugares de origen. Hoy en día, en un gran porcentaje, los inmigrantes no tienen la intención de regresar a sus países. Ahora se quedan, en Estados Unidos y en España, en el caso de los latinoamericanos, y eso provoca una inmigración una dinámica y muy distinta de la que existía anteriormente. Es probable que, así como Estados Unidos, tendremos en Europa inmigración legalizada en la que habrá cuotas para cierto tipo de personas de ciertos países. Ya no será tan fácil como antes, por lo menos en algunos países de la Unión Europea, no en todos, que llegaron y se quedaron."Me parece muy importante, en este caso, que los gobiernos de los países latinoamericanos adopten una postura común. Si se ponen de acuerdo, más allá de las disputas de las que se hacen eco los medios masivos, podrían adoptar una posición común frente a la Unión Europea. Eso tendría un efecto positivo en las negociaciones sobre la implementación de la política de retorno", concluye Granbendorff.