Mañana se cumplirá un mes del fallido secuestro virtual contra una familia de barrio Candioti, y el nítido recuerdo de aquellos momentos de tensión seguramente pasará a ser una anécdota para quienes lo sufrieron, o quedará relegado al olvido con el paso del tiempo. Mientras tanto, la Justicia, que acaba de procesar a una joven por ese hecho, parece encaminada en el esclarecimiento del caso.
Lorena Paola Caraballo, de 21 años y oriunda de Firmat, fue atrapada el 26 de mayo, en horas de la siesta, mientras caminaba por calle Las Heras al 3600, una cuadra al norte de bulevar Gálvez. Cuando le dieron la voz de alto iba hablando por celular con un hombre, al que le reprochaba no haberle advertido de la presencia policial.
El contacto, que desde el otro lado de la línea se lamentaba por el frustrado cobro de un secuestro virtual, se esfumó tras cortar la llamada y deshacerse del teléfono.
Todo comenzó después del mediodía, cuando una voz masculina anónima llamó al teléfono fijo de una familia de barrio Candioti para avisar que uno de los miembros del grupo familiar había sufrido un accidente. La comunicación la tomó un muchacho de 20 años, que a esa hora estaba solo. Sus padres seguramente estarían trabajando y su hermano menor en la escuela.
Entonces el desconocido hizo una descripción del pequeño, y cuando del otro lado el chico le confirmó preocupado que se trataba de su hermano de 13 años, el hombre reveló su verdadera intención y le dijo que lo tenían secuestrado.
A cambio de la liberación le exigió que reuniera dinero y objetos de valor. Las instrucciones fueron claras, debía colocar todo en una bolsa y dejarla en la esquina de su casa.
Para ganar tiempo, la víctima se excusó diciendo que estaba solo, que no tenía plata y que en todo caso demoraría un poco en reunir lo solicitado. En eso sacó su teléfono móvil y denunció lo ocurrido ante el Comando Radioléctrico, que junto con el personal de la Comisaría 3ra. montaron un importante operativo en los alrededores de la casa de donde provenía el aviso.
El negociador víctima comenzó a seguirle el juego al desconocido mientras la policía desplegaba sus hombres, prontos a actuar. Todo parecía estar listo. El rescate estaba a punto de pagarse, cuando el hombre que telefoneaba se exaltó por la presencia policial y desapareció. Pero ya era tarde para la joven que caminaba por la vereda en busca del botín.
Como consecuencia, el juez de Instrucción Segunda, José Manuel García Porta, procesó a Caraballo por "extorsión en grado de tentativa". Para el magistrado "ejercieron intimidación a través del temor al hacerle creer que su hermano menor estaba secuestrado". Además, consideró la acción como un "delito contra el patrimonio", por haber pedido dinero a cambio de la liberación.
La chica arrestada en el lugar del hecho quedó en libertad luego de prestar declaración indagatoria, porque el delito es excarcelable.
En cuanto a la víctima, una patrulla constató que el chico de 13 años estaba sano y salvo junto a sus compañeros del colegio mientras que su hermano mayor negociaba con sus secuestradores virtuales.
El abogado Juan José Patiño, a cargo de la defensa técnica de la joven Lorena Caraballo, prefirió no apelar el procesamiento y que la causa vaya a juicio cuanto antes. Al respecto dijo que "la imputada negó su responsabilidad en el hecho y lo vamos a demostrar" en sentencia.
Por otra parte la defensa tampoco está conforme con la imputación atribuida ya que considera que no sería una "tentativa de extorsión" sino una figura distinta que se enmarcaría en la "estafa en grado de tentativa", porque finalmente el hecho no se consumó.
Para sostener sus dichos invocó un fallo de la Justicia plenaria Federal, que ha manifestado en otros casos que "sería un especie de delitos de estafa y no como extorsión, por lo virtual". Esto se debe a que habría existido "un ardid, una maniobra fraudulenta" y no estarían presentes "los elementos para la figura de extorsión en grado de tentativa", aseguró Patiño.