Deportes: DEPO-08 Europa y una final con muchos matices

España juega mañana contra Alemania, a las 15.45 de nuestro país y en el Ernst Happel de Viena, su partido más importante en casi un cuarto de siglo, el que puede convertirlo en campeón de Europa y acabar así de una vez con una larga racha de frustraciones.

Y llega tan convencida de sus posibilidades que ni la lesión de David Villa, el jugador más efectivo del torneo, le generó depresión. Es que la selección ha ido creciendo en un torneo al que llegó bajo sospecha: soltó el lastre de una penosa herencia en cuartos, ante Italia y en la tanda de penales, y se exhibió en una semifinal en la que recuperó la alegría. Es el equipo más goleador y el que menos tantos recibió en su valla, y además mostró un soberbio funcionamiento colectivo. Por eso, el enfrentamiento contra Alemania, un rival que en otras épocas hubiese parecido inaccesible, se observa como una fiesta en Viena.

Sin Villa, el técnico Aragonés probablemente optará por mantener a Cesc Fábregas en el conjunto titular, sobre todo después del buen encuentro del jugador del Arsenal ante Rusia. El resto será el mismo equipo que viene desempeñándose muy bien en el certamen.

Por su parte, Joachim Lšw, el entrenador alemán, podría poner como titular a Torsten Frings, el escudero de Michael Bal, que con una fisura en una costilla fue suplente ante Turquía. Lo que no está tan claro es que vaya a volver al sistema con el que comenzó el campeonato (4-4-2). Lšw ha descubierto que con dos mediocampistas de contención por detrás de Ballack, el jugador del Chelsea juega con más libertad y Alemania saca ventaja de su mejor jugador.

Con un buen ataque y juego por las bandas, el conjunto alemán ofrece, desde la época mundialista de Jurgen Klinsmann, un fútbol atractivo, pero también vulnerable. Tal es así que, mientras España no recibió goles en los partidos eliminatorios, a los germanos le convirtieron cuatro.

Mañana, sin embargo, no vale el pasado. Cuarenta y cinco años después, España puede renovar su condición de campeona, quitarle las telarañas al trofeo y recuperar la euforia. Es la gran favorita, aunque Alemania siempre es para temer.