Casi 200 personas participaron de la Segunda Jornada de Buenas Prácticas Comunicacionales Antidiscriminatorias: "Por una comunicación inclusiva para todas y todos", realizadas recientemente en el Foro Cultural Universitario.
El encuentro, organizado por la delegación local del Instituto Nacional contra la Discriminación y el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Litoral, consistió en un panel que integraron Juan Drueta, vicepresidente de la Asociación Mundial de Intérpretes de Lengua de Señas, de Córdoba; Damián Reca, docente de la escuela Hellen Keller, de Paraná y Héctor Manni, profesor de Castellano y Literatura con maestría en Lingüística, de Santa Fe. La conferencia de cierre estuvo a cargo de María Laura Méndez, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Entre Ríos.
Entre los principales objetivos del encuentro, figuraban: dar visibilidad al colectivo de personas sordas y ciegas, que no tienen acceso a la información pública, tanto oficial como privada; rescatar la lengua mocoví, que se encuentra en peligro de extinción; mostrar la buena práctica de las personas en situación de encierro de la Cárcel de Las Flores, que integran el taller de Braille y obtener, a través de conclusiones, una mirada multicultural de la comunicación.
"Podemos afirmar que estos objetivos fueron cumplidos y superados", afirman Stella Marys Vallejos, del Inadi; y Roberto Vicente, director del programa universitario. "La cátedra de Derechos Humanos de la UNL propuso incorporar el tratamiento de este tema, para que los estudiantes analicen los tratados internacionales a los que nuestro país adhirió e investiguen acerca de la legislación existente. Además, se propuso que los Institutos formadores de docentes incluyan el lenguaje de señas en la currícula de la carrera para los alumnos. En cuanto a la lengua mocoví, la idea es que la enseñanza debe ser de miembros de esta comunidad, debiendo cumplirse la normativa que hoy existe respecto de la cantidad de cargos en las escuelas bilingües. Otra de las propuestas es capacitar a ceremonial del gobierno de la provincia y de la ciudad en esta temática", consignaron.
Juan Drueta, junto a la intérprete Fabiola Heredia, expuso algunas de las problemáticas que vive la comunidad sorda. Subrayó que la lengua de señas argentina es una lengua, a pesar de que en nuestro país no está reconocida como tal.
Además, manifestó que se plantean problemas en relación con los intérpretes, dado que no se garantiza la traducción en los eventos públicos, y que muy pocas instituciones educativas están preparadas para incluir a personas sordas.
Damián Reca, junto a la presidenta de la Asociación Nueva Cultura de Santa Fe, Graciela Palombi, expusieron acerca del desconocimiento social que existe hacia los ciegos. Describieron la vida cotidiana de una persona ciega y cómo debe dirigirse la sociedad hacia ellos para brindar ayuda.
Por su parte, Héctor Manni expuso junto a Manuel Troncoso, maestro idóneo de la comunidad Mocoví de Recreo. El universitario puntualizó diferentes aspectos de la lengua, haciendo hincapié en que la lengua de los pueblos originarios carece de escritura, y por ello es necesario un minucioso trabajo en pos de su recuperación. Indicó que actualmente se está trabajando en identificar fonéticamente los sonidos propios de la lengua, así como en la elaboración del primer diccionario español-mocoví. Troncoso contó su experiencia de vida como padre de diez hijos, uno de ellos discapacitado.
La ponencia del Taller Braille de Las Flores estuvo a cargo de Sebastián Gauna, al que acompañó Patricia Nagahama, una joven ciega que corrige los libros que se traducen. Sebastián contó acerca de la experiencia de realizar, dentro del penal, la traducción de cuentos al Braille; e hizo hincapié en el significado que tiene la posibilidad de contribuir a la comunidad ciega de la ciudad. Por otra parte, se donaron los libros traducidos por el taller y encuadernados por el Inadi a la Biblioteca Pedagógica.
Finalmente, la Prof. Méndez remarcó el concepto de "multiculturalidad". Desde allí, expresó que existe la creencia en una supuesta "normalidad", y que bajo esta perspectiva "integrar" es homogeneizar. A su vez, planteó que en la cultura occidental es difícil la "inclusión", ya que "excluye" la diferencia. Al finalizar, convocó al aprendizaje de otros saberes y al respeto a la naturaleza de los pueblos originarios.