Con ocasión de celebrarse los 2.000 años del nacimiento del apóstol San Pablo, el Santo Padre ha declarado un Año Jubilar Paulino desde su Fiesta, el 29 de junio de este año, hasta el próximo 29 de junio de 2009. A lo largo de este año, la figura y el mensaje del Apóstol nos ayudarán a profundizar nuestra vida y vocación cristiana. Él se nos presenta como "servidor de Jesucristo, llamado a ser Apóstol y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios" (Rom. 1, 1). Con estas breves palabras,"servidor y apóstol de Jesucristo", él define la vida y el camino de todo cristiano.
El año jubilar es un año de gracia en el que la Iglesia nos invita a acercarnos a Jesucristo para participar de la vida de Dios. Para esto he venido, nos dirá el Señor, para que el mundo tenga vida (cfr, Jn. 10, 10). Esta Vida no depende de nosotros, sino que la recibimos como gracia; pero sí hay algo que nos corresponde: Dios no ha creado robots, ni autómatas, sino hombres y mujeres libres, esto significa que la llave para abrir nuestro corazón está en nuestras manos. La grandeza del amor de Dios al crearnos libres es el fundamento de nuestra dignidad y responsabilidad.
Esto es importante tenerlo en cuenta, porque la gracia que nos trajo Jesucristo y que la Iglesia nos predica y ofrece, necesita de nuestra colaboración. La Iglesia, fundada por Él y depositaria de su mensaje de vida es para nosotros el lugar, es decir, el sacramento o mediación que Cristo nos ha dejado para comunicarnos el fruto de su Pascua. Por ello, la Iglesia es nuestra Madre. En este contexto, el tema de las indulgencias del año jubilar se nos presentan como un diálogo de purificación y de gracia entre Dios y sus hijos, a quienes él acompaña a través de su Iglesia.
Para comprender esto, recordemos la parábola del hijo pródigo, que es la mejor imagen de este diálogo entre Dios y el hombre. El abrazo del Padre que espera a su hijo se celebra como una fiesta, pero para este encuentro, nos dice el Evangelio, el hijo debe disponer su corazón, reconocer su pecado, lavarse y cambiar de ropa, de esta manera se prepara para participar en la fiesta de la reconciliación (cfr. Lc. 15, 11-32). Estos pasos que vemos en la parábola, son las condiciones que nos pide la Iglesia para obtener la gracia de la Indulgencia.
Tratemos de vivir este Año Jubilar Paulino como un tiempo de reflexión, de gracia y conversión. La figura y el mensaje del apóstol nos presentan una riqueza que debemos aprovechar para nuestra vida personal, pero también para fortalecer la vida misionera de nuestras comunidades. Por ello los invito a acercarse a sus parroquias o comunidades, donde podrán encontrar la información y el material necesario que les permita vivir este año de renovación espiritual.
El arzobispo
dará comienzo al Año Jubilar Paulino en la parroquia San Pablo y en la Iglesia Catedral Metropolitana, el próximo domingo 29. En el primer caso, habrá procesión y misa a partir de las 11; en tanto, en la Catedral se rezará la misa a las 20. "Quienes participen de cualquiera de las dos celebraciones obtendrán la Indulgencia Plenaria, concedida por el Santo Padre para el Año Jubilar Paulino", explicaron desde el Arzobispado. Previo a la misa vespertina, con motivo de conmemorarse el Día del Papa, tendrá lugar un acto cultural en el que se presentará el Coro Arquidiocesano.