Deportes: DEPO-08
"Si había 4.000 ó 5.000 lugares, venía esa gente", dijeron los directivos...
Jujuy jamás podrá olvidarse de este gran éxodo tatengue
La pequeña historia de las horas previas, que se vivieron con emoción, ansiedad y nerviosismo por parte de todos.

Enrique Cruz (h) - (Enviado Especial a San Salvador de Jujuy)

"Esto es increíble. Si nos daban 4.000 entradas, metíamos 4.000 personas; y si nos daban 5.000, acá venían 5.000". Los dirigentes de Unión organizaban pequeñas reuniones cada quince minutos. La cuestión era que las noticias que llegaban al Jujuy Palace eran sorprendentes, aunque poco alentadoras. Venía gente de todas partes y se percibía en la ciudad.

"Nosotros podemos darles más plateas, pero tenemos un límite", decían los dirigentes jujeños. El presidente se había puesto a la cabeza de las gestiones. Pero Borlle, Decoud, Zucchiatti, Ponce, Romano, Rodríguez Peragallo, Lovaisa, Donna, Gorosito y el resto de los directivos, hasta con Luciana, la encargada del departamento de marketing del club, trataban de ayudar. Siempre en la medida de las posibilidades y de lo que se iba conociendo como información.

Hay buena gente en Unión. Se nota en este tipo de circunstancias, quizás cuando el desborde supera cualquier tipo de previsión. ¿Quién podía pensar que tantos iban a querer estar a tantos kilómetros de distancia? Es que el empate no abría una posibilidad tan firme, tan concreta. No había ganado Unión el partido de ida. Pero, ¿quiere que le diga una cosa?: la gente confiaba en el equipo, por eso se largaron a viajar. Por eso gastó, la mayoría, de 350 pesos para arriba. ¿Quién pudo haber venido hasta Jujuy por menos de esa plata? Muy pocos. Quizás los que se juntaron en un coche para hacer el largo viaje, ver el partido y volverse.

Pero allí estaban los dirigentes, nerviosos, inquietos, impacientes, con los celulares a full y con Luciana y las chicas de Socios ayudando. "Es que mucha gente se largó a venir sin entradas y sin saber si acá las iban a poder conseguir", comentaban los dirigentes. Se notaba una mezcla de preocupación con ansiedad. Rara mezcla entre los dirigentes.

A todo esto Äsábado a la tardecitaÄ, el plantel regresaba del último entrenamiento y Gugnali confirmaba a Zárate como titular. "Quiere jugar, está bien, por ahí se desgarra porque va a dejar todo en la cancha. Si no iba él, tal vez lo metía a Urresti y lo tiraba a Marquitos Flores más arriba... Esto es una locura, la gente está sorprendiéndonos a todos, quiero que los jugadores tengan roce con ellos, que se motiven", decía el técnico.

Desborde total

El domingo amaneció temprano para todos. A las 8 de la mañana ya había gente agolpada en el céntrico hotel. ¿A qué hora se despertaron los jugadores? Vaya uno a saber. A las 9 y cuarto, Ramos y el profe Meoni ya estaban en la puerta, mate en mano. "Nos vamos a caminar para descargar tensiones", dijeron. No estaban nerviosos, pero la procesión va por dentro, ¿no?

El más tranquilo de todos era Augusto Borlle. "Está todo bien, no vamos a tener problemas. Eso, sí, esto de Unión es tremendo y escapa a cualquier previsión". Y cada vez más gente llegaba a la puerta del hotel, donde Mario Isleño, el encargado de seguridad, vociferaba los apellidos de un control que se había armado el jueves en el club, con la gente que iba reservando las entradas, hasta que el viernes al mediodía se dijo basta: los 2.000 lugares previstos originariamente se habían completado.

"Hay 1.700 populares y 300 plateas en un principio, ahora nos dieron 300 plateas más y las venderemos a mitad de precio (42 pesos) y veremos si nos dan 300 más", decía el vicepresidente tercero y representante de Unión en AFA. A todo esto, Gugnali salía a la calle para palpar el pulso de la gente y era ovacionado, y la "Chancha' Zárate volvía de una breve caminata y no podía pasar: lo paraban para pedirle autógrafos, para que firmase camisetas y banderas, para besarlo... En fin, para demostrarle un cariño y un agradecimiento enorme por este momento de tremenda euforia que el hincha de Unión estaba necesitando.

Serio compromiso

Se fueron consumiendo los minutos y las horas. "Te reitero lo que siempre dije, sólo un presidente estúpido no quiere ascender; por eso, si bien esto se nos dio rápidamente, apenas con un año de gestión, nosotros siempre quisimos ascender. Por eso intentamos tener al día a los jugadores, trajimos refuerzos importantes, concentramos en buenos hoteles, viajamos en avión o en micro pero con varios días de anticipación y les prometimos 1.000.000 de pesos de premio. No soy estúpido, Unión no tiene un presidente estúpido; por eso vamos a ascender, y si no se concreta ahora, lo intentaremos el año que viene con la misma fuerza", decía Juan Vega al enviado de El Litoral, mientras pasaba por delante suyo su hijo Facundo. "¿Sabés por qué quiero que todo esto pase? Por ellos, por mis hijos. Cuando termine el partido, pensaré en el tiempo que les quité por dedicarme full time a Unión. Porque eso es lo que tiene Unión, un presidente de tiempo completo. Yo estoy mañana y tarde en el club, porque es mi deber como presidente y porque amo a este club", decía con cierta emoción.

Sin límites

Estaban todos. Los de siempre, los que juntaron peso por peso para viajar, los que hoy lunes faltaron al laburo, los que se vinieron en una motito (dicen que el acompañante viajaba con dos bidones de nafta en las manos para no quedarse a pie). Y no queda a la vuelta Jujuy. Son casi 1.300 kilómetros y, a la noche, hace frío. No importa. Todo por Unión. Porque el hincha es así: da más de lo que tiene, siempre hay un plus tratándose del gran amor.

El sábado a la noche, las camisetas rojiblancas tiñeron de "glamour" los boliches y pubs de San Salvador. Hay un lugar, famoso por aquí, que se llama La Peluquería. Es el pub de onda, donde se instala la movida. Ahí, cuentan Äeste enviado, obviamente, no fue porque había que descansar convenientementeÄ había mitad de jujeños y otra mitad de santafesinos. Hubo cantos, alegría, gritos y mucha euforia. Por eso, nadie jamás se olvidará, aquí en Jujuy, de este enorme éxodo tatengue.