Edición del Martes 01 de julio de 2008

Edición completa del día

Escenarios & Sociedad: SOCI-02
Edgardo Dib en Buenos Aires
La fascinación por el teatro
"Hasta que me llames" se titula el montaje que dirige el teatrista santafesino, que también actúa. El espectáculo está basado en un texto de Ana María Bovo.

El teatrista santafesino Edgardo Dib dirige y actúa en "Hasta que me llames", sobre un texto de Ana María Bovo en el que comparte el escenario con Araceli Haberland para contar una historia de soledades y amores fugitivos, los viernes, a las 21, en la sala porteña La Carbonera.

En la sala de Balcarce 998 se entrecruzan tres historias: la de Ulises y Penélope, la de Leocadia en la película de Pedro Almodóvar "La flor de mi secreto" y una peripecia personal de la autora, popular como relatora oral.

La pieza es fruto del acuerdo de Dib con la autora, que no tuvo empacho en que su texto se bifurcase en dos intérpretes, en el sobreentendido de que la historia y su esencia iban a permanecer intactas.

Dib estrenó en su Santa Fe natal una acertada adaptación de "Tío Vania", de Antón Chéjov y, ya en Buenos Aires, mereció elogios por "La casa Alba o la otra orilla del mar", sobre el drama de Federico García Lorca.

"Son autores que hay que conocer profundamente para saber cómo abordarlos, conocer su palabra Äseñaló Dib en charla con la agencia TélamÄ, para saber cómo se traduce hoy esa palabra. Por algo son clásicos y por algo atraviesan los tiempos".

Según el director, "hay que ver cómo hoy uno puede comunicar ese texto, esa palabra, y que suene viva sin pararnos en otra vereda, diferente de lo que está esencialmente escrito en el texto original".

Dib comenzó a escribir y hacer teatro al terminar la secundaria, y arrancó, en 1987, en un grupo perteneciente a la Universidad. En 1991, debutó como director en una adaptación propia de "María", de Jorge Isaacs Ätitulada "Género y apocalipsis de un amor carmesí", estrenada en la Sala MarechalÄ, que recibiera excelente crítica especializada en El Litoral. Entre otros de sus trabajos cabe mencionar también a la exitosa "Nadia, Rita y Nancy", por citar sólo un ejemplo.

Desde temprano

Consultado sobre su interés por el teatro, el director y autor no recordó cuál fue la primera obra que presenció, pero sí que veía teatro en Mar del Plata.

"Cuando íbamos a vacacionar, yo esperaba con ansias esos viajes porque sabía que iba a ver teatro, especialmente obras del (Teatro General) San Martín, que daban en el Auditorium", dijo.

Tenía alrededor de 9 años "y me di cuenta de que podía acceder a textos distintos (yo escribí mi primera obra de teatro a los 8, y aún la tengo guardada). Si bien me gusta el cine, había algo en el arte de representar que me fascinaba desde chiquito", memoró.

"Yo jugaba a hacer teatro sin saber que lo hacía -dijo-, pero, además, siempre supe que era esto lo que quería hacer. Sí me impactó de un modo muy particular la película "Hermano Sol, hermana Luna', de Franco Zeffirelli".

Afirmó haber quedado "subyugado con ese ser humano (Francisco de Asís) y con ese mundo poético de imágenes y canciones que se desarrollaba en esa pantalla, y me di cuenta de que, si bien no iba a poder reproducir eso, sí iba a ser actor".

Tras la consulta de para qué "sirve" el teatro. Dib sonrió: "Para atravesar esta vida -dijo-, para comunicarse con los otros, para decir algunas cosas desde la escena y poder sobrellevar ciertos vacíos.

"Creo que todo ser humano lleva sus vacíos y con sus trabajos va llenando algunos huecos; creo que, en mí, el teatro funciona desde ese lugar, y también para captar la belleza del ser humano, su complejidad, su dolor", puntualizó.

De la redacción de El Litoral





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