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Escenarios & Sociedad
Edición del Sábado 05 de julio de 2008
Escenarios & Sociedad: SOCI-06
En el Museo Nacional de Bellas Artes
Vuelve a resplandecer la Colección Guerrico
Considerado el primer coleccionista argentino, el estanciero y militar Manuel José de Guerrico comenzó a formar en su casa de París su colección de arte que trajo al país en 1848.

Mercedes Ezquiaga-Télam

El Museo Nacional de Bellas Artes reabrió al público después de 70 años la sala de la Colección Guerrico, integrada por marfiles, jarrones, platería, peinetones y un conjunto de esculturas y pinturas europeas del siglo XIX, considerada como un hito fundacional de la práctica del coleccionismo de arte en la Argentina.

Luces bajas, paredes oscuras, un clima íntimo y muchísimos detalles para observar y recorrer hacen a la escenografía de la flamante sala, abarrotada de piezas de arte europeo del siglo XIX con una clara impronta francesa, pinturas de diversos tamaños, esculturas, peinetas de carey -con la figura de Juan Manuel de Rosas- o decenas de abanicos de la época.

"La idea era exponer la colección Guerrico pero también recrear el ambiente del coleccionismo de fines del siglo XIX, que en ese momento no era una disciplina científica como hoy. De este modo estaban colgadas las obras no sólo en los salones sino también en los museos, en los talleres de los artistas y en las propias colecciones de las casas", contó a Télam la investigadora María Isabel Baldasarre.

"Hoy nos parecería extraño porque estamos acostumbrados a la idea del museo como la caja blanca, pero antes se exhibía así -comparó Baldasarre-. A veces es era tal el abarrotamiento de los objetos que es difícil pensar cómo era la vida cotidiana en estos interiores, donde las casas parecen más bien contenedoras de objetos que lugares para vivir", señaló.

Considerado el primer coleccionista argentino, el estanciero y militar Manuel José de Guerrico (1800-1876) comenzó a formar en su casa de París su colección de arte que trajo al país en 1848, enriquecida luego por su hijo José Prudencio (1837-102), quien dio al proyecto dimensión institucional al donar 22 obras (1859) con el propósito de contribuir a la creación del Museo Nacional de Bellas Artes.

En ese entonces, Guerrico confiesa haber iniciado la adquisición de obras con un fin filantrópico y educativo, "con el objeto de traer a mi país muestras de las diversas escuelas de Europa que sirviesen de modelo a la juventud que quisiese dedicarse al cultivo de este ramo de las bellas artes".

Donación

Fue en 1938 cuando el grueso de la colección pasó a dominio público a partir de la donación de 627 piezas -pinturas, esculturas, miniaturas, porcelanas, cajas, abanicos, lacas, marfiles, cristales, tallas en madera, platería y peinetones- concretada por las descendientes de ambos coleccionistas.

"Ese año -contó Baldasarre- la colección estuvo expuesta durante un tiempo y después se guardó. Algunas obras formaron parte del relato museográfico del museo y ahora se trajo el resto de las obras del depósito y se expuso todo junto aquí".

Aunque predomina el arte producido en el siglo XIX -pintura realista, obras de estricto lenguaje académico, de la Escuela de Barbizón- se destacan piezas del siglo XVIII, como "El sacrificio de Melquisedec", escenas de género flamenco, pintura religiosa italiana y española o "Monje orando" de Francisco Zurbarán, en un grupo de 159 pinturas y esculturas.

Sobresale también el "Asesinato del Dr. Manuel Vicente Maza", de Prilidiano Pueyrredón, "Retrato de André Gil" y "Rocas" de Gustave Courbet o "Ville d"Avray" de Camille Corot, entre paisajes, retratos, escenas de costumbres campesinas o burguesas contemporáneas.

Además, se destacan una decena de bronces anónimos datados entre los siglos XVII y XVIII, ejemplares de artistas clave de la escultura decimonónica como Gustave Doré, Antonio Tantardini y la obra "La defense" de Auguste Rodin, junto a tallas japonesas de los siglos XVIII y XIX, o mates de plata de tiempos coloniales.

Abarrotamiento

¿Pero a qué respondía el abarrotamiento de las obras entonces? "Había una superproducción de obras que tenían un carácter muy fuerte de objeto precioso y en el modo en que están expuestas hay un carácter de contenedor de joyas, entonces su valor se potencia en tanto su multiplicación", dijo Baldasarre.

"Hay que pensar en una cultura visual muy distinta a la actual, donde la obra no está considerada como un hito solo en un relato, sino que el relato se va construyendo a partir de los diálogos que se establecen entre las obras, a través de la yuxtaposición", completó.

La colección Guerrico, que ahora comenzó a formar parte de la exposición permanente del museo, se puede visitar de martes a viernes de 12.30 a 19.30, los sábados y domingos de 9.30 a 19.30 en Avenida del Libertador 1473, con entrada libre y gratuita.



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