Con la mayoría de las boletas de la Tasa General de Inmuebles actualizada en los domicilios de los contribuyentes, la secretaria de Hacienda y Economía, María Belén Etchevarría, dialogó con El Litoral, consciente del malestar que ha generado en gran parte de la población santafesina el aumento del tributo que financia básicamente el barrido, la limpieza y la recolección de los residuos.
En términos generales, la funcionaria explicó que "nos vimos obligados a asumir el costo político de esta difícil decisión en función de que hacía 20 años que no se modificaba la Tasa, tanto en su estructura como en la valuación, cuando toda la doctrina y la jurisprudencia aconsejan revisar cada lustro los catastros, las valuaciones fiscales y las zonificaciones tributarias vigentes".
Si esta actualización se hubiese hecho en los tiempos aconsejables, teniendo en cuenta el crecimiento de la ciudad, el incremento de los costos y los servicios que brinda el municipio, "hoy estaríamos hablando de un aumento del 15, 20 ó 30 por ciento", sostuvo.
Etchevarría defendió la medida con firmeza: "Podríamos no haber tomado la decisión de asumir el costo político que esto implica y adoptar una actitud irresponsable frente a la ciudadanía, pero, si queremos gobernar con seriedad, necesitamos llevar adelante este cambio para que la Municipalidad pueda, al menos, continuar brindando los servicios que venía prestando". Y, como ejemplo, citó que sólo los servicios de barrido, limpieza y recolección de residuos le cuestan este año al municipio 53 millones de pesos, cuando en 2007 se recaudaron por TGI sólo 23 millones, de los cuales un 30 por ciento se destinó Äporque así lo establece la ordenanzaÄ al Fondo de Obras Públicas para tareas menores de bacheo, desagües, alcantarillado y cuneteo. "Si este incremento no se hace, el municipio no está en condiciones de brindar los servicios básicos", dijo enfática.
Unos 33 millones de pesos es lo que estimó recaudar Hacienda en el presupuesto 2008. Con los mejores pronósticos de pago del tributo, espera ahora Ätras el aumentoÄ recaudar unos 9 millones más sólo en el segundo semestre. De todos modos, a estos 40 millones hay que restarle el 30 por ciento que obligadamente debe destinarse al Fondo de Obras Públicas, por lo que "ni siquiera nos alcanzará para cubrir los servicios básicos".
La diferencia entre el dinero que ingresa y el que se necesita para financiar los servicios es solventada básicamente con la recaudación del Derecho de Registro e Inspección (Drei), influenciado estrictamente por la evolución de la actividad económica, las ventas de los comercios y la inflación.
"En épocas de caída de la actividad económica, la recaudación del Drei cae drásticamente, hasta casi desaparecer. Hoy, gran parte de los servicios que presta la Municipalidad está siendo financiado por la recaudación de Drei porque los fondos de la Tasa que faltan para poder pagar los servicios no salen de otro lado que no sea del Derecho de Registro e Inspección. En épocas de vacas flacas (cuando las vetas decaen), lo único que le garantiza a la ciudad poder seguir prestando los servicios es la recaudación de la Tasa", explicó la economista al frente de la administración de los recursos municipales.
"Los santafesinos tenemos que ser conscientes de que, si nosotros no equilibramos la recaudación de Drei con la de la Tasa, va a llegar un momento en que no vamos a poder prestar los servicios básicos. Porque hay situaciones, como la que estamos enfrentando ahora tras el conflicto del gobierno nacional con el campo, en que la actividad económica se desacelera y es necesario tener nivelada la recaudación", argumentó.
Por último, reconoció que "es una decisión difícil de tomar y no estamos contentos, pero debemos adoptarla si tenemos una actitud responsable ante la ciudadanía y queremos llevar adelante una gestión responsable, con un presupuesto equilibrado y prestando servicios a la ciudadanía. Si la seguíamos postergando, poníamos al municipio y a la ciudad en general en una situación muy precaria y delicada".
Como ocurre en el barrio El Pozo, la bronca por el aumento de la TGI se reparte por toda la ciudad y los vecinos la reflejaron en el buzón de lectores de El Litoral.
Gladis de Candioti Sur, dijo que su barrio está considerado como residencial según la zonificación municipal, "pero no tenemos pavimento, no tenemos iluminación, no hay corte de yuyos, no hay líneas de transporte público de pasajeros, convivimos con los olores de un frigorífico de aves y con la cervecería". Luego preguntó cuál es el criterio para darle esa categoría y aplicar la tasa más alta.
Vecinos de avenida Freyre también exigen saber de "dónde sale el coeficiente 1,98 por mil mensual, ya que nos asesora un ingeniero geógrafo y dice que es una barbaridad aplicar ese índice" y fundamenta su duda diciendo que "en el año da el 23 por mil sobre el valor del inmueble, cuando Catastro de la provincia aplica el 8 por mil, por tener la base impositiva baja".
Para los vecinos de avenida Freyre, el incremento es un despropósito.
Orlando de Sargento Cabral llamó para exigir que se dé a conocer "los nombres de los concejales que votaron afirmativamente este aumento de golpe... así los santafesinos tomamos nota para un futuro momento eleccionario".
Llamados con propuestas casi idénticas llegaron al buzón de los barrios Centenario, Candioti, Candioti Sur, Mayoraz, María Selva, Guadalupe, Sargento Cabral, Centro Recoleta, Villa Setúbal, Roma y Sur.