En San José de Costa Rica, Editorial Prisma acaba de lanzar el último libro del escritor argentino Carlos Catania, novela que en esta primera edición será distribuida sólo en México, Centroamérica y el Caribe. "Diario de Bonka" fue escrita antes que "Las Varonesas" (Seix Barral, Barcelona), "El Pintadedos" (Legassa, Bs. As.), "Principios Nocturnos", y tres de sus cinco volúmenes de relatos. Catania es además, autor de dos ensayos y numerosas obras teatrales, estrenadas en varios países de América Latina y en Estados Unidos. Sus "Conversaciones con Ernesto Sabato" han sido traducidas a varias lenguas.
La ausencia del escritor en la presentación de "Diario de Bonka" fue suplida por un DVD grabado en Santa Fe, proyectado en pantalla gigante, en el cual el autor habla de su novela y del porqué tardó tanto en publicarla.
Consignamos fragmentos de las críticas aparecidas hasta el momento:
De Manuel Bermúdez (periódico Universidad): "... la novela está situada entre la vida y la muerte, el vórtice del recuerdo borroso de acontecimiento lejano, que se mezclan con hechos reales de un pasado reciente. Bonka, una mujer sobreviviente que parece más fantasmagórica en vida que en sus recuerdos, escribe desde su cama de convaleciente (...) Mientras, el amor de Max por Bonka sostiene el entarimado de la acción, contraste con el espeluznante testimonio de Jesús Forkiada, donde cuenta las vejaciones a que había sido sometida la mujer, cuando fue secuestrada por las fuerzas represoras de la dictadura. El ritmo acelerado que adquiere la narración envuelve al lector".
De Carlos Morales, escritor, periodista, crítico participante en la presentación de la novela: "No es un libro lineal ni divertido, ni fácil; más bien será impactante, extraño, doloroso, indagador de las profundidades perversas del ser humano, y en pleno dominio formal de las más modernas técnicas narrativas. Una novela para un lector participativo, inquisitivo, atento, dispuesto a disfrutar el conocimiento moral y filosófico que la obra encierra. "Diario de Bonka' es, como toda obra de Carlos Catania, un punto de reflexión, un acercamiento a la psique humana, una crítica atroz a nuestras burdas formas de existir, con alguna celosía de esperanza por donde, quizás, algún día brote un mundo nuevo, más desprendido, más solidario, en fin, más humano".
De Mario Zaldívar (periódico La Nación): "Dentro de la brutalidad de los acontecimientos y de la desproporción de las fuerzas en juego, el autor introduce un factor de esperanza: el erotismo. Este elemento lo recarga en el personaje principal de un modo en apariencia inocente; no obstante, también puede analizarse como la vía de escape disponible para burlar la adversidad aplastante (...) A pesar de la atmósfera de terror que permea toda la novela, Catania renuncia a matar a sus personajes; los maltrata, los acosa, pero los hace sobrevivir a toda costa. Golpeados y contusos le dicen al lector que la vida está ahí, que la esperanza no se ha extinguido y que un escritor puede abstenerse de utilizar el viejo recurso de la muerte y aun así parir una novela digna".