Julián Monzón - Juan Carlos Haberkon
"Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia; la verdadera historia, quien quiera oír que oiga". Así dice el estribillo de una canción que hiciera conocida Lito Nebbia. Seguramente, en el libro de los recuerdos de aquel Argentino B, figurará que Talleres de Perico (Jujuy) logró al ascenso. Tal vez que Gimnasia y Tiro de Salta evitó el descenso del Argentino A.
Por eso, a casi siete años del comienzo de aquella gran campaña es que queremos seguir recordando a un equipo que nunca debe ser olvidado. Un conjunto que tuvo casi en su totalidad a jugadores que militaban en la Liga Santafesina. Algunos experimentados, otros jóvenes que surgieron y que, bajo la conducción de Julián Calvet, pusieron en el más alto nivel nacional al fútbol santafesino.
Fueron 29 los partidos que disputó el "verde", incluyendo un duelo desempate en cancha neutral y la serie por la promoción. El desafío comenzó casi como una revancha, dado que en la anterior edición el propio "Chiche" había comandado el equipo que quedó eliminado en la primera fase. Fue por eso que se conformó un equipo fuerte en la Liga, el cual se quedó con el título. Luego, algunos pocos refuerzos le aportaron el toque final al plantel que hizo historia.
Pese a ello, tuvo que superar momentos críticos, como aquel fallo ante Quilmes de Rafaela, luego de la suspensión por incidentes en Ángel Gallardo. El Tribunal de Disciplina decidió darle por perdido el partido a ambos, cuando en la cancha, San Cristóbal estaba ganando 1 a 0 al término de los 45 minutos iniciales.
Pero sin dudas que el golpe de suerte lo tuvo en el partido final de la tercera fase. Luego de ser derrotado en Concepción de Uruguay, las noticias que llegaron por radio le dieron el festejo: Fútbol Club San Nicolás había empatado ante el ya eliminado Universitario y, gracias a ese resultado, el "verde" de las quintas consiguió acceder a la ronda final, para competir por el ascenso.
Posteriormente llegó la aventura. La de instalarse toda una semana en el norte del país, dado que jugaba dos partidos consecutivos como visitante, uno en Perico (Jujuy) y el otro en Salta. La lucha, el sacrificio, el buen fútbol y el ímpetu de un equipo que se agrandaba en las difíciles le dieron la posibilidad de llegar a la final.
Preso involuntario de factores ajenos y guerras norteñas, tuvo que esperar casi un mes un nuevo fallo del tribunal. La protesta realizada por Talleres de Perico paró el torneo y, luego de la tensa espera, un nuevo reto. En este caso, el viaje fue a Santiago del Estero, y la cancha de Central Córdoba de esa ciudad fue la elegida para el gran duelo final. Un reglamento caprichoso, que había instaurado el gol de oro, lo dejó con las manos vacías a poco de finalizar el tiempo suplementario.
No importaba la edad, ya que fuesen grandes o chicos, era un equipo de hombres. Por eso, no se quedaron en el lamento de lo perdido, sino que fueron por la revancha de intentar ganar la promoción. Puso todo ante Gimnasia y Tiro de Salta, para ganar el primer partido, y en el duelo decisivo soportó ser la cenicienta, con un arbitraje muy polémico, que le dio una "manito extra" al peso pesado y perjudicó al más débil.
Tan sólo algunos días habían pasado y comenzaron a llegar ofertas de otros clubes para muchos jugadores de ese plantel. Varios tuvieron la chance de emigrar y seguir demostrando sus condiciones. Pero lo cierto es que en las retinas de quienes tuvimos la suerte de seguir esa campaña, inigualable hasta el momento, quedarán guardados esos recuerdos. De festejos de goles, de sufrimientos, de trabajo mancomunado de todos los involucrados (dirigentes, plantel, cuerpo técnico y allegados) para conseguir fondos para los viajes, para concentrar beneficios, para intentar cumplir el sueño de ser grandes.
Porque muchos sólo recuerdan a los campeones, es que recordamos hoy esta campaña. Porque, aunque no lograron el ascenso, fueron grandes, fueron héroes, jugaron como verdaderos campeones de la vida. Porque en este caso, al menos para nosotros (aunque esperamos que todos así lo entiendan) hay otra historia y no es justamente la escrita por los ganadores.
El plantel.
Arqueros: Germán Montenegro, Luis Merlo y Gustavo Ripke.
Defensores: Manuel López, Marcos Malenque, Marcelo Comachi, Sebastián Taborda, Juan Carlos Godoy, Marcos Barco y Miguel Scuratto.
Volantes: José Zeballos, Hernán Cámara, Rubén Ponzo, Juan Berón de Astrada, Cristian Gamboa, Lucas Báez, Waldemar Correa. Alejandro Llull, Cristian Giuponi y Sebastián Ponzo.
Delanteros: Alejandro Gavilán, Alejandro Ormos, Hugo Riveros, Luciano López, Alberto Bernuzzi y Fernando Walquer.
Cuerpo Técnico: Director técnico: Julián Calvet; ayudante de campo: Jorge Gabrieli; ayudante de campo: Jorge Villaverde; preparador físico: Darío Romero; médico: Ramón Calvet.