Escenarios & Sociedad: SOCI-04
Un pasado sombrío, una actualidad tenebrosa

Laura Osti

"La cuestión humana" es una película que reconoce una poderosa factura intelectual. El guión de Elisabeth Perceval, compañera del director Nicolas Klotz, se basa en una novela homónima de Franois Emmanuel. El relato está estructurado en muchos niveles de significación, pero el tema central es el que sugiere el título.

La historia sucede en el ámbito de una corporación industrial, una petroquímica multinacional de origen alemán, instalada en Francia. El personaje protagónico es un psicólogo, Simon, de cuarenta años, quien tuvo una importante intervención en una reducción masiva de personal tiempo atrás y que ahora tiene una nueva misión: realizar perfiles personales de los jóvenes cuadros ejecutivos de la empresa para encontrar la manera de motivarlos con el fin de lograr una mayor productividad. Pero, en forma paralela, uno de los directivos de la firma, el señor Rose, le encarga, de manera ultrarreservada, que investigue y elabore un diagnóstico de otro directivo, el señor Jüst, porque está teniendo comportamientos extraños.

El relato, de dos horas y media de duración, comienza de manera muy estructurada, incluso visualmente: planos fijos, muchas líneas geométricas, muchos trajes oscuros, colores grises, personajes que se mueven como autómatas, rostros a veces inexpresivos, en otras circunstancias, desencajados. Silencio. Un silencio pesado donde solamente se escucha el sonido ambiente.

Los jóvenes ejecutivos que debe estudiar y analizar Simon tienen una escapada, también controlada por la empresa: cada tanto, participan de fiestas rave en las que bailan frenéticamente al ritmo de música tecno y bajo los efectos de estupefacientes. Además, participan en extraños juegos de roles y se comunican mediante códigos, pero no existe entre ellos una comunicación espontánea, sino un lenguaje plagado de tecnicismos.

Todo ocurre y se desenvuelve bajo un pesado control ejercido por la corporación en todos los ámbitos, incluso en la vida privada, lo que produce un efecto deshumanizador.

Simon, en el medio de la situación, va experimentando sendas transformaciones en su propia persona a medida que se va comprometiendo más en su trabajo. En un momento, sugiere que los empleados formen una orquesta y que sean capaces de expresarse a través de la música durante las reuniones que realizan, organizadas por la firma, con la intención de comprometerlos más con la empresa y lograr una mayor productividad.

Pero la organización tiene un antecedente vinculado a la música, un cuarteto de cuerdas que había organizado y dirigido Jüst. Así, Simon conecta sus ideas con su investigación paralela sobre la persona de Jüst y, sin querer, se va metiendo en un terreno oscuro, desconcertante, inquietante y muy desestabilizador: el pasado del ejecutivo y el pasado de la empresa.

Hay algo maligno, perverso, que pugna por aflorar y lo hará. Alguien, desde las sombras, comienza a enviar anónimos revelando verdades ocultas que tienen que ver con el pasado nazi de la empresa y su brutal involucramiento en los crímenes del régimen. Jüst ha jugado un rol importante en esos antecedentes inconfesables y todo, de algún modo, se encadena y se reinscribe en la actual organización, marcadamente totalitaria, opresiva y deshumanizante. Al punto que los personajes van siendo progresivamente vaciados, como se va vaciando de sentido el lenguaje.

"La cuestión humana" es una película densa, muy elaborada, en la que lo importante es el modo en que está narrado el relato; cómo la cámara, los colores, los sonidos y, después, la música se van erigiendo en significantes de una realidad no dicha que, de alguna manera, busca hacerse presente, como la historia oculta que sin querer descubre Simon. Para finalizar en la más completa oscuridad, donde las palabras ya no encuentran una representación en la realidad. Un final desesperanzado, que expresa la angustia de la falta de futuro y la caída autodestructiva en la que parece despeñarse el mundo civilizado europeo occidental. La obnubilación del pensamiento, el humanismo perdido, la aniquilación del individuo, la negación de sí mismo de un mundo en aparatosa decadencia.

Una película extraña, interpeladora, para espectadores muy despiertos, atentos y reflexivos, que no hace ninguna concesión ni al entretenimiento ni a la distracción.

La cuestión humana

"La questione humaine", Francia, 2007. Dirección: Nicolas Klotz. Guión: Elisabeth Perceval; basado en una novela de Franois Emmanuel. Género: Drama. Interpretación: Mathieu Amalric, Michael Lonsdale, Laetitia Spigarelli, Jean-Pierre Kalfon, Valérie Dréville, Edith Scob y otros. Producción: Sophie Dulac. Música: Syd Matters. Fotografía: Josée Deshaies. Montaje: Rose Marie Lausson. Diseño de producción: Antoine Platteau. Vestuario: Dorothée Guiraud. Duración: 127 min.

**** Muy Buena