Un nuevo asesinato de un taxista volvió a encender el fuego en el sector. Anoche los choferes redujeron el servicio y bloquearon algunas calles de la ciudad de Rosario.
La natural complicación que generan este tipo de hechos por la falta de un medio importante para movilizarse y también el caos en el tránsito sumaba un ingrediente extra: se dio en el marco de los festejos del Día del Amigo. El asesinato fue el viernes a la noche en Oroño y Saavedra. Sin embargo, recién generó la reacción de los taxistas casi 24 horas después. Es que los familiares del chofer fallecido creían que la causa del deceso era un paro cardíaco. Sin embargo, la autopsia reveló este sábado que había sido herido de bala.
Entonces sí, la noticia corrió entre sus colegas, que rápido reaccionaron con una nueva protesta por la inseguridad que derivó en una reducción del servicio y bloqueo de calles. Uno de los cortes era en Corrientes y Cochabamba, donde se realizaba el velatorio del chofer asesinado.
Cerca de allí, decenas de taxistas estaban reunidos para analizar los pasos a seguir y un grupo importante impulsaba realizar un paro.
En realidad la muerte del taxista Hugo Oscar Prada, ocurrida el viernes a la noche, está rodeada de misterio. El chofer, que tenía 48 años, fue atendido en Oroño al 3500 luego de que se desvaneciera y perdiera el control de su auto, que terminó sobre la vereda. Minutos después, una ambulancia del Sies lo trasladó al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde falleció dos horas más tarde.
El diagnóstico que escucharon sus familiares de boca de los médicos que lo atendieron fue muerte súbita, pero los allegados a la víctima reclamaron la realización de una autopsia, algo que se hizo porque es el procedimiento rutinario. El examen forense finalmente reveló un homicidio: Prada murió por un disparo de arma de fuego, efectuado a corta distancia, que le ingresó por el hombro izquierdo y se alojó en el corazón.
La novedad causó no sólo zozobra en los familiares. También indignación por lo que consideraron una negligencia por parte de los médicos que no advirtieron una lesión causada por un arma de fuego. "Nosotros sospechamos que intentaron tapar todo y que esto quedara como una muerte natural para que no se arme el lío de la vez anterior", dijo uno de sus familiares durante el velatorio que se realizó ayer.
A los pocos minutos, y cuando el chofer ya era atendido por médicos del Sies, llegaron al lugar Tamara y Alexis, los hijos del taxista. La chica acompañó a su padre en el móvil y el muchacho se hizo cargo del auto y de los trámites de rigor que realizaría en la seccional 15ª.
"Hugo llegó al Heca y ahí le hicieron todas las maniobras de reanimación hasta que una médica nos informó que falleció por un paro cardiorrespiratorio. Nos dijo que la arteria aorta colapsó en el abdomen y que eso provocó un derrame y enseguida un paro. El diagnóstico fue muerte súbita. Nosotros pedimos más explicaciones porque Hugo nunca tuvo problemas y no quisimos recibir el acta de defunción. Fue allí que decidimos pedir que se hiciera una autopsia", contó ayer Edgardo Smolsky, cuñado del taxista asesinado.
¿Cómo nadie pudo advertir en Prada una herida de ese tipo? Los médicos dijeron ayer a la policía que el orificio no era visible a simple vista mientras el mayor empeño estaba puesto en reanimar al paciente que había llegado sin ninguna referencia de haber sido blanco de un hecho violento.
"No hay ningún indicio de robo aunque no por ello podemos descartarlo. Y tampoco hay testigos pese a que el viernes a la noche esa zona es muy concurrida", dijo un alto vocero policial.
El caso es pesquisado por la seccional 15ª y la Brigada de Homicidios, con supervisión de la jueza de instrucción Mónica Lamperti. Los pesquisas ayer no descartaban ninguna hipótesis,
"Una teoría preliminar es que al taxista le hayan disparado en un intento de asalto mientras se desplazaba por Oroño, pero no descartamos nada", dijo un oficial vinculado con la investigación. Otra posibilidad era que la víctima haya sido abordada cuando estaba detenida frente a un semáforo. Y que en el intento de escapar al verse acechada le hayan descerrajado un tiro.