Fabián Salas vive en Pompeya hace diez años. Es fletero y asegura que entre los barrios que suele recorrer por su actividad y el que él habita hay marcadas diferencias. Su casa es de grandes dimensiones y denota recientes mejoras. Sin embargo, el progreso que tanto añora lo ve postergado. El motivo: el barrio, entre otras carencias, no tiene acceso a la red de agua potable. "Antes de venir a Pompeya habitaba en barrio Transporte, donde no había ningún problema con el agua. Pero en Pompeya sí los hay, porque la que recibimos es de pozo y no se puede consumir", dijo el hombre. Y agregó: "No entiendo cómo puede ser que en el año 2008 existan barrios sin acceso a la red".
Consultado sobre qué líquido toma e incluso utiliza para cocinar dado a que no consume el que llega al barrio, Fabián refirió que "con bastante frecuencia" va a las casas de sus familiares a llenar los bidones que tiene acumulados en una estantería. "Tendré cerca de 30 bidones, que los fui guardando frente al problema de agua que tenemos acá", manifestó.
Nora, por su parte, contó a El Litoral que reside en Pompeya hace 40 años y que siempre hubo inquietud por parte de los vecinos de acceder al agua potable pero ningún interés demostrado por parte de las autoridades de concretar, aunque sea por cansancio, la necesidad planteada. "Uno no reclama porque sea caprichoso sino por una verdadera necesidad. Todas las gestiones que pasaron se comprometieron a darnos respuestas, pero todavía las seguimos esperando", señaló.
Frente a la situación, Nora indicó que debe comprar el agua potabilizada en bidones o dirigirse a otros barrios donde le permitan llenar botellas. "Acá no te queda otra porque la calidad del agua del barrio es muy mala; seguramente las napas están todas contaminadas", agregó.
Los relatos sobre este problema en Pompeya son muchos. Hay quienes refieren que "gastan muchísimo dinero por mes para comprar los bidones" y otros que aseguran "haber tenido problemas de salud" tras el consumo durante años del agua subterránea que reciben. Sin embargo, todos coinciden en que "al barrio debe llegar la red" para que los vecinos puedan tener "una calidad de vida medianamente buena".
La iluminación de varios sectores del barrio también es requerida por la gente de Pompeya frente a los hechos de inseguridad que ocurren. "El último sucedió hace unos días, cuando asaltaron a una mujer embarazada para robarle un monedero y la golpearon", comentó María.
En las inmediaciones de French y San Lorenzo, donde El Litoral se reunió con los vecinos, no hay luz hace nueve meses. Y los reclamos, aseguraron, fueron muchísimos.
"Mirá que paradoja: sobre calle San Lorenzo al 8200 está la subcomisaría Nº 26. Sin embargo, el sector está tan oscuro que los robos y asaltos suceden igual y la dependencia policial es como si no existiera", dijo Norma. María, por su parte, agregó: "En Pompeya vivimos con el corazón en la boca al punto tal de que para ir al dispensario en horas muy tempranas, que queda acá a diez cuadras, tenemos que tomarnos un remís trucho, porque los habilitados no entran hasta después de las 8, y está muy oscuro como para ir caminando".
Por último, manifestando que "todos se acuerdan de Pompeya sólo en las campañas electorales, los vecinos que dialogaron con El Litoral, hicieron un pedido específico al intendente Barletta: "Que recorra el barrio, porque no lo conoce, y nos aumentó $20 la Tasa General de Inmuebles en concepto de nada".