Política: POLI-05
Semana de reuniones y anuncios
El gobierno define cómo afrontar el renovado escenario político
Cristina buscar retomar la iniciativa, mientras el kirchnerismo intenta recuperar a dirigentes justicialistas distanciados. Discuten los nuevos términos de la relación con Cobos y el Congreso, y el papel de Néstor Kirchner.

Con la asunción de Sergio Massa como jefe de Gabinete y la agenda de reuniones previstas, y el regreso a la actividad pública del vicepresidente Julio Cobos, el gobierno nacional inicia una semana en la que comenzará a definir el diseño de su estrategia política tras la derrota en la votación de las retenciones agropecuarias en el Senado y la renuncia de Alberto Fernández.

Si por un lado se intenta recobrar la iniciativa a través de una serie de medidas importantes Ähoy mismo, la presidenta iba a anunciar la ley de actualización de jubilacionesÄ y el proyecto de reestatización de Aerolíneas Äque a su vez, también deberá superar el test del CongresoÄ, por el otro se debe definir una nueva estrategia de relaciones con las Cámaras legislativas a la luz de los recientes acontecimientos.

En este contexto, donde la relación con el vicepresidente Julio Cobos y los radicales K pasó inesperadamente a integrar la agenda oficial, la recuperación de dirigentes del justicialismo distanciados en el marco del conflicto por el campo es una de las nuevas prioridades. En esa lista estarían, entre otros, los santafesinos Carlos Reutemann y Roxana Latorre y el bonaerense Felipe Solá.

Ecuaciones

Por lo pronto, el ministro de Justicia, Aníbal Fernánez, salió hoy a prevenirse frente a un eventual crecimiento de la oposición orgánica interna del partido y consideró que "no tiene nada malo" que dirigentes justicialistas que disienten con la conducción partidaria de Néstor Kirchner intenten "formar una ecuación política" diferente.

"Puede haber dirigentes que fueron importantes y que hoy están manifestando la situación de tratar de captar a algunos compañeros que tienen una visión distinta y formar una ecuación política", dijo el ministro, quien agregó que "no creo que eso sea reñido con la política".

"No tiene nada de malo; seremos nosotros los que tenemos la responsabilidad de conducir al partido justicialista y no temer que otros se puedan juntar o puedan proponerle a otros peronistas una visión distinta de la que tenemos nosotros", dijo Fernández a radio América.

Política matrimonial

En cuanto a la dirigencia de la oposición que reclama el alejamiento de Néstor Kirchner de la acción gubernamental, Fernández estimó que "la oposición primero tendría que buscar su propia visión, su propio espacio".

Afirmó a las radios América y Mitre que la presidenta Cristina Kirchner "tiene la ventaja" de contar con el respaldo de su esposo, como "un ex funcionario experimentado que tiene para aportar su idea en las nuevas políticas públicas". "En esta situación no creo" que sea una desventaja la influencia del ex mandatario sino "todo lo contrario".

Negó que la primera mandataria y su esposo tengan una relación "menos fluida" actualmente con la sociedad y explicó que "hay otras formas de acercamiento que la presidenta o el ex presidente practican yendo a los pueblos, a lugares específicos presentandose en público, conociendo los problemas de la gente, viendo cómo se resuelven esas situaciones".

El cajón de Herminio

Desde la vereda de enfrente, la senadora Hilda "Chiche" González de Duhalde Äcuyo esposo concentra los principales temores del kirchnerismo, por su capacidad para aglutinar a los díscolosÄ comparó el acto que encabezó semanas atrás el ex presidente Néstor Kirchner en contra del campo con la "quema del cajón" radical que hizo el fallecido dirigente peronista Herminio Iglesias en 1983.

Además, destacó que por el contrario la movilización organizada por los dirigentes agropecuarios mostró a "miles de personas que se concentraron en armonía".

En declaraciones al canal C5N, Chiche Duhalde afirmó que "la salida de la escena" política de Kirchner "serenó los ánimos", porque "ahora viene el tiempo" de la presidenta Cristina Fernández.

La legisladora reiteró que su esposo, Eduardo Duhalde, dialogó una vez por teléfono con el vicepresidente Julio Cobos luego de que se opuso al proyecto oficial. "Necesitamos un vicepresidente que demuestre que está en ese lugar y se va a sostener. Hemos tenido experiencias negativas con (Carlos) Chacho Álvarez y (Daniel) Scioli, y es importante que la figura de Cobos sea fuerte y capaz", consideró.

La senadora Äy en lo que bien podría ser leído como una advertenciaÄ expresó que la discusión que el Congreso dio acerca del proyecto oficial de retenciones agrarias "tiene que servir" para afrontar otras leyes como la reestatización de Aerolíneas Argentinas y pidió la "participación de la sociedad".

Dinámica

Aníbal Fernández negó que exista un propósito de "relanzamiento" del gobierno de Cristina Fernández, y aclaró que ocurre que superado el conflicto con el campo, ahora "la presidenta tiene la oportunidad de mostrar otra cosa y tomar otros gestos".

Sin embargo, aseguró que la "dinámica" del gobierno actual "no necesita un relanzamiento", porque nunca se detuvo. Fernández sostuvo en diálogo con Radio América, que ahora se ven otras actividades del gobierno, como los proyectos de reestatizar Aerolíneas Argentinas y de imponer la movilidad a los haberes jubilatorios, porque "durante 120 días se estuvo discutiendo un tema específico y pareciera que el gobierno no tenía actividad".

Convocatoria

Según la agencia oficial Télam, el jefe de Gabinete de ministros, Sergio Massa recibirá esta semana al jefe de gobierno porteño Mauricio Macri (mañana); al gobernador de Chubut, Mario Das Neves (el miércoles), y a su par santafesino, Hermes Binner (el jueves). Según indicó anoche el propio Massa, la presidenta le encargó una amplia agenda de convocatoria a "todos los sectores, de una Argentina para todos", y que ésos son los primeros nombres de la lista.

El futuro de la Concertación

El vicepresidente Julio Cobos pedirá reunirse esta semana con la presidenta Cristina Fernández, con la idea de analizar el futuro de su relación política, pero también las perspectivas para la Concertación.

Ayer, el subsecretario de Relaciones Institucionales de la Cancillería, Horacio "Pechi" Quiroga, destacó que espera que en esa conversación se diga "de manera explícita si va a funcionar la Concertación o va a ser sólo el kirchnerismo" la sustentación política del gobierno nacional.

Cobos regresó hoy a Buenos Aires desde Mendoza, tras un riguroso silencio político que se interrumpió este fin de semana, tras un encuentro del vicepresidente con dirigentes radicales K de su provincia. Allí se mostró conciliador con la presidenta, dejando atrás el desplazamiento de funcionarios allegados a él.

Tras el voto negativo del vicepresidente, el gobierno despidió a los funcionarios del Ministerio de Planificación Federal que integraban el espacio encabezado por Cobos. El resto de los radicales K que ocupan puestos en el gobierno nacional esperan todavía una definición.

Los echados fueron Alejandro Rodríguez, subsecretario de Combustibles; el director nacional de Refinación y Comercialización, Eduardo Moreno; de Exploración, Producción y Transportes, Miguel Hassekieff; de Economía de los Hidrocarburos, Carlos Fernández; de Gas Licuado de Petróleo, Daniel Sosa Medina; y la directora de Combustibles Líquidos, Laura Fagot, todos ex funcionarios de la administración de Cobos en la gobernación de Mendoza.

Luego de que Cobos definiera el voto en contra de la resolución 125, diversos sectores del kirchnerismo lo calificaron de "traidor" y hasta hubo quienes reclamaron su renuncia. Ahora, el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, traería la propuesta de recomponer relaciones, enfrentando al "ala dura" del kirchnerismo, que impulsa un "vaciamiento de poder" para el vicepresidente, afectando su manejo de presupuestos y cargos en el Senado.

Cobos sostuvo ayer que ahora "el país está tranquilo, la gente está contenta y ha vuelto a recuperar la alegría". Asimismo, reiteró que la reacción de la gente no fue contra el gobierno porque, consideró, "las cacerolas eran porque la gente pedía acuerdo y diálogo, no que el gobierno se vaya, lo que es totalmente distinto de 2001".

"Como país estamos viviendo una etapa distinta, con mayor institucionalidad, porque cuando viene la ola fuerte hay que entender a la gente", se ilusionó.