Tomás Rodríguez (Especial para El Litoral)
Corrían tiempos en que a la venta de elementos deportivos se la disputaban Casa Gómez, Robson Sports y Gath & Cháves. Las raquetas eran marca Queens y Doherti Tournament, Primoris, I.Z., V.V.V., Eclipse, Players, County y Crown. Las redes eran alquitranadas con cable de acero y de cuerda, y los flejes, de acero completo y de fibra con 500 grampas para marcar cada cancha de tenis. Los jugadores usaban Untisal, que vigorizaba los músculos y evitaba la fatiga.
Víctor Gúrpide se empezaba a destacar en la región con su raqueta y sus grandes dotes tenísticas. Como el deporte blanco de la caballerosidad comenzaba a ser una disciplina muy activa en varias instituciones de la zona, entre ellos el Club Unión, Coronda Lawn Tennis Club, otros de Esperanza, Rafaela y Paraná, comenzaron a tener mayor importancia los certámenes interclubes, interprovinciales y el Gobernador de la Provincia, entre otros.
Los tenistas del Santa Fe comenzaron a abandonar el juego rudimentario de los primeros años de existencia, agregando un nuevo estilo, mayor técnica; aportando esfuerzo, voluntad y sacrificio de sus deportistas amateurs que colmaban diariamente las canchas de la entidad. Aparecieron algunas figuras extranjeras que le aportaron su experiencia y conocimientos, entre ellos Percy Browning, Guy Fleury y Luis Courbould, quienes aprendieron las reglas en sus países de origen.
Todo ello fue muy positivo, y posibilitó el surgimiento de los primeros valores criollos de la talla y capacidad de Víctor Gúrpide, Roberto "Babacho" Tettamanti, Eduardo Gschwind, Pedro Molinari, Alfredo Kay, Juan "Pico" Barboza, Jorge Guerre, Urbano Samatán, Pedro Vallejo, Juan Sambarino y Gastón Cossettini.
Además, estaban Josué Gollán, Horacio Caillet Bois, Raúl Emilio Aguirre, Luis Piña, Raúl Samatán, Juan Méndez Casariego, Federico Barboza (h), Fremont, Federico Barboza, Hugo Jiménez, Raúl Mortglia, Mariano Tissenbaum, George Norman, Jerónimo Parera y Fredy Stevens, entre otros destacados jugadores de la categoría caballeros.
Mientras tanto, entre las primeras representantes de la disciplina femenina, se puede mencionar a Leonor Milia, Blanca Dana, Delia de Molinari, Raquel Brull de Norman, Aurora Argüelles, "Gunga" Virsasoro, Alicia Souladie, Marta Samatán, Beatriz Candioti, Litka Bullrich, "Maruca" Reggiardo, Beatriz Cingolani, "Titi" Caffaratti, Julia Weidmann, Beatriz Candioti, Babe Tessera Martínez y Margarita Cuabos.
El binomio Gúrpide-Samatán logró el primer trofeo de importancia que engalanaba las vitrinas del Santa Fe, al adjudicarse el Campeonato del "Centro de la República". Tres años más tarde hicieron lo propio con el certamen interclubes de la Provincia, que reiteraron en 1938.
Debe apuntarse también que en 1945 se impusieron en esta última competencia Hugo Escudero y Eros Buzzi, un binomio muy caro a los sentimientos de esta tradicional entidad tenística santafesina.
Desde 1930 a 1936, la pareja integrada por los jugadores Gúrpide y Samatán fue uno de los valores de mayor predicamento. Obtuvo numerosos halagos en Córdoba, Rosario, certámenes interclubes y en infinidad de torneos donde dejaron sentado dignamente el nombre del Santa Fe Lawn Tennis Club. Estos dos grandes tenistas de esa época enriquecieron con trofeos y gloria deportiva los anales de una institución que avanzaba a paso firme al encuentro con su destino.
Algunos de los logros en los torneos entre instituciones fueron el campeonato de 1935 (junto a Samatán, Pedro Vallejos, Federico Barboza y Ricardo Pujals), el de 1938 (con Hugo Escudero, Alejandro Eguiguren y Enrique Alonso) y los subcampeonatos de 1936, 1937, 1939 y del bienio 1941-1942.
A pesar de la escasa colaboración y apoyo que recibían de las autoridades de entonces, la sección de tenis del club Atlético Unión (ya afincado en avenida López y Planes 3553) presentaba una pareja fuerte y dúctil, conformada por Eduardo Alarcón y Roberto González, que ofrecía dura pelea a los mejores de la zona.
Cabe consignar que la subcomisión de tenis de la popular entidad rojiblanca desarrollaba una intensa labor, debido al celo que desplegaban sus componentes y a la atención y el cuidado de las canchas, que se hallaban en perfectas condiciones.
Es más, los dirigentes de esta actividad pretendían entonces la construcción de dos nuevos courts, teniendo en cuenta que los que poseían contaban con numerosos adeptos, lo que creaba inconvenientes debido a los turnos para poder utilizar las pistas para la recreación, diversión, deseos de progreso técnico y las intensas sesiones de adiestramiento de los principales valores.
Víctor Gúrpide siempre se destacó en las canchas del Santa Fe Lawn Tennis Club, que tuvo su primer emplazamiento en la esquina sureste de bulevar Gálvez y Marcial Candioti (donde después estuvo el Bar Florida), en un terreno prestado por José Franchino, uno de los socios fundadores.
Para 1913, el Dr. Manuel Gálvez facilitó en forma gratuita el predio situado en la esquina nordeste de bulevar Gálvez y General Juan Lavalle. Poco después, se inauguraron un gimnasio para niños, una cancha de bochas y, en 1914, al ejecutarse un proyecto de Juan Sambarino, se construyó la segunda cancha de tenis.
Tiempo más tarde se fusionó con el Club de Tenis de Señoritas, situado en la zona portuaria, en inmediaciones del Club de Regatas Santa Fe, siendo declaradas las asociadas de aquella entidad como vitalicias.
Cuando se edificó la avenida Leandro N. Alem, las autoridades portuarias le cedieron un lote contiguo donde se construyeron cuatro canchas de tenis de polvo de ladrillo, proyectándose un nuevo edificio y se alquiló una casilla conocida como "Ubajay". En el lugar estuvo el club durante una década y media.
Al producirse otra expropiación, durante la presidencia del Dr. Sixto Bayer, el 4 de agosto de 1930, la entidad compró los terrenos de la Av. Costanera, frente a la laguna Setúbal, propiedad de Isidoro Costa y Manuela Rosa Freyre. La escritura fue autorizada por el escribano Lucas Diez Rodríguez a seis pesos el metro cuadrado. Ahí se instaló definitivamente el legendario Santa Fe LTC.