Economía: ECON-03
Nuevas tecnologías y sociedad
Los ciber y la inclusión digital
Objeto de fascinación y de recelo, los locales que proveen conectividad a Internet habilitan múltiples análisis. La posibilidad de contactarse con las nuevas tecnologías, su aprovechamiento para acceder al conocimiento y su condición de nuevo espacio público. Opinan Marcelo Barat (Ciencia y Tecnología), Marcela Ambrosino (Cemed-UNL) y Luciano Zóccola (Los Sin Techo).

Emerio Agretti

La proliferación de cibercafés registrada en los últimos años fue analizada desde diversos puntos de vista: su irrupción como emprendimiento comercial "de moda" Äcomo en su momento lo fueron los locales de pool, paddle, videojuegos, videoclubes o telecabinasÄ, su condición de alternativa ante la crisis, su hipotética incidencia en conductas violentas, su utilización como "depósito" barato para los chicos, el aprovechamiento de los mismos por las redes de pedofilia, y hasta su continua exposición a robos express. Asumidos y tolerados casi como un mal necesario, se los consideró desde el punto de vista de la necesidad de su regulación y el control de su expansión y condiciones de funcionamiento.

Pero este abordaje dejaba afuera un efecto inesperado: su capacidad para permitir que chicos de escasos recursos accedan a la tecnología informática y adquieran destrezas básicas que, de otro modo, probablemente les estarían vedadas. Esta imprevista función social de los cibercafés para achicar la brecha digital es reconocida por los especialistas, tanto en lo que hace a sus posibilidades como en cuanto a sus limitaciones.

Nuevo escenario

"El desarrollo de las tecnologías de información y comunicación ha tomado una velocidad tan importante, que se ha roto la tradición de que la transmisión del conocimiento se haga con una relación muy directa en cuanto a grupos etarios: los formadores eran las personas mayores y con más tiempo de capacitación", evalúa Marcelo Barat, a cargo de la Subsecretaría de Apropiación Social de la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación.

"Eso se ha roto ÄinsisteÄ. Hoy es muy común que los alumnos adquieran destrezas a través del uso, en una forma autodidáctica, un aprendizaje a través del juego que los lleva a superar a los propios docentes. El sistema educativo formal no puede dar respuesta a esa dinámica tan intensa. Y espacios como los cibercafés permiten la masificación de esas destrezas".

Alejandra Ambrosino, directora del Cemed (Centro Multimedial de Educación a Distancia, de la UNL), comparte la idea del acceso a la tecnología que permiten los cibercafés, aunque considera que esto se da más a través de los teléfonos celulares y sus crecientes posibilidades tecnológicas. "Si uno tiene una mirada desde lo tecnológico y hace un cruce poblacional urbano, termina concluyendo que los ciber están vinculados a los espacios de mayor circulación de la gente. Hasta hace poco, la conectividad se proveía casi exclusivamente a través de los cables, tenía que ver con la conexión telefónica. Es decir que las posibilidades de acceso estaban limitadas a quienes circulan por esos espacios urbanos", explica.

Luciano Zoccola, a cargo del programa de apoyo escolar asistido por computadoras del Movimiento Los Sin Techo, también coincide en marcar que "el tema de la inclusión digital supone, en primer lugar, un abordaje ante una adversidad que comienza por lo físico. El problema de la energía, la falta de servicio de Internet. Por eso montamos un servicio de wi-fi: no por una sofisticación tecnológica, sino porque a los barrios marginales no llegan los cables de las empresas prestadoras".

En ese sentido, destaca que "la cuestión de la inclusión digital no es una cuestión de los ciber. El ciber no cambia la marginalidad. Tiene intrínseco un concepto de consumo. Yo creo que, entre que alguien no maneje una computadora y uno que lo haga en un ciber, es mejor esto último. Sin embargo, está hecho para que los chicos jueguen, chateen en el mejor de los casos, pero que se prendan a todas las ofertas de consumo. El ciber no enseña a acceder, se limita a acercar la computadora a las personas. Por supuesto que eso no está mal, pero su rendimiento es muy relativo, porque es un aporte más al consumo. Y además, la realidad es que a esto pueden acceder los pobres, pero no los marginados".

Otro aprovechamiento

Al respecto, Barat considera que se pueden aprovechar estos espacios como una herramienta, pero complementarlos con orientación; no sólo para los chicos, sino para personas mayores que tienen dificultades para "apropiarse" de las nuevas tecnologías.

"Estamos en la etapa de diseño de un programa que plantearía esa posibilidad. Que exista una correcta orientación a través de formadores, que estén conectados en el mismo espacio en el horario en que se convoque a determinado grupo de la población y ayude para aprovechar al máximo estas herramientas tecnológicas", adelantó.

"El solo acceso no garantiza aprovechamiento. Por eso queremos trabajar también con los docentes, para que también a ellos les llegue, de parte de la gente capacitada con mayor profundidad en este tema, un conocimiento que luego puedan multiplicar. La idea es aprovechar las posibilidades del área de conocimiento, articular una red territorial para que formen de manera directa a distintos grupos de la sociedad y trabajar de manera articulada con el Ministerio de Educación para capacitar en tecnología de punta", redondeó el funcionario.

Esa idea de aprovechar las herramientas digitales no sólo para capacitar en su propio uso, sino para propiciar el acceso a otros estadios del conocimiento y apuntar a una doble inclusión Ädigital, pero también socialÄ guía el programa de apoyo escolar de Los Sin Techo (ver aparte).

Según Zóccola, "aproximarse al problema educativo de la marginalidad supone, ante todo, sacarse todas las estructuras que están encima. Una gran escuela, de mil alumnos, está abordando el problema con elementos que no le pertenecen al sistema. Nosotros hablamos de discriminación positiva. La igualdad de oportunidades en la marginalidad, en el acceso a la educación en este caso, significa tener más recursos de los que habitualmente tiene un chico para acceder al aprendizaje. El que nació en el contexto de una villa o un barrio careciente, que en sus primeros años no tuvo la alimentación apropiada Älo que le deja graves secuelas; nuestro trabajo nos permite comprobar que lo que dice la ciencia es realÄ, no va a estar en condiciones de aprovechar el sistema educativo tradicional. Hay que ponerlo en una posición que le permita hacerlo".

Un espacio cultural

Pero, retomando la cuestión de los ciber, Ambrosino consideró preciso abordar su dimensión de espacio público, como lo fueron las plazas o los cines. "Es una comunidad a estudiar. Porque hay comunicación con otras comunidades que no están en ese espacio físico, pero también hay una interacción en el lugar. Esto amerita una mirada integral como espacio cultural. Hay que ver qué tipo de diálogo o de no diálogo se constituye".

"A los efectos de pensarlo en cuanto a los usos culturales, las nuevas tecnologías empiezan a ser "transparentes' para los usuarios. Hoy nadie discute si acceder o no a la televisión, y creo que las nuevas tecnologías, especialmente Internet, están pasando por esa etapa. La conectividad tiene un uso cultural donde la gente se apropia de ese modo de comunicación", agrega.

La especialista aboga por superar las posturas deterministas o fatalistas, que llevaban a adoptar sin cortapisas los supuestos mandatos de los adelantos tecnológicos, o a considerar que el no tener acceso a alguno en determinado momento implica quedarse afuera del mundo. "Hoy hay una mirada más cultural, acorde con las lógicas de cada sociedad. Todo es producto de un grupo, y creo que es así como hay que analizarlo", completó.

Perspectivas

La masificación de la conexión a Internet y de la banda ancha redujo a los cibercafés a su mínima expresión en los países más desarrollados, que en su momento encabezaron el "boom". Pero los expertos consideran que en los países en vías de desarrollo, en general, y en la Argentina en particular, si bien ya se advierte cierto estancamiento, todavía tienen mucha vida por delante.

La "compu" antes que la pileta

"Nosotros advertimos hace diez años, en las colonias de vacaciones, que entre la pileta y la computadora, la mayoría de los chicos elegía la computadora. Lo que indudablemente marca que hay algo en este recurso que hace que el chico sienta atracción, y permanezca. Entonces, en estos sectores, lograr la permanencia dentro del sistema y el interés, es importantísimo. Porque los chicos no van porque formen parte de un plan social, o se les dé la copa de leche, o algún premio. Van porque les interesa y son ellos mismos el motor de su asistencia, por encima del contexto familiar".

Luciano Zóccola explica que el programa que hoy desarrolla el Movimiento Los Sin Techo no es para enseñar computación, sino para utilizar esa herramienta como apoyo escolar, para mejorar sus posibilidades de insertarse en el sistema educativo formal.

El programa alcanza a 1.200 chicos de barrios marginales y, de los 12 docentes involucrados, 9 son capacitadores surgidos de los mismos barrios, considerando que el conocimiento del medio es fundamental en estos casos, e incluso se impone a las ventajas propias de la formación tradicional.

"Hay una reunión semanal de planificación que, a la vez, es capacitación de ese capacitador y le permite seguir un programa apoyado por recursos como software o acceso a sitios web. Hay 9 aulas en todo el cinturón marginal, con 130 computadoras enlazadas por Internet wi-fi (sin cables) desde hace tres años", especificó Zóccola a El Litoral.

El programa tiene un doble sistema de evaluación: por asistencia y de conocimiento. Así, cuando un chico falta dos veces a las clases, el mismo software que se utiliza para registrar la asistencia enciende una luz de alarma, para que se lo vaya a visitar. Esto permite un grado de retención del 85 %, pero también funciona como un indicador social casi instantáneo: "En las últimas semanas se registró una notable caída de la asistencia en los barrios marginales del sur de la ciudad, cuyas causas estamos tratando de establecer las causas. Pero lo valioso es que se advierte inmediatamente. Es importante tener un diagnóstico permanentemente actualizado, para trabajar sobre eso.

"Lo otro son las dos evaluaciones anuales que se hacen, ajustadas según el grado que cursan. Y lo que hay que decir es que, de 696 evaluados, 97 chicos tienen secuelas graves que no les permiten aprender. Es una falencia de inicio, por cuestiones nutricionales, a lo que se suman después una serie de circunstancias del contexto social y un sistema educativo que no contempla esta realidad. Es necesario que haya infraestructura, con buenos servicios; pero, si no hay una respuesta metodológica con los apoyos necesarios, estos chicos no la pueden aprovechar".