Enrique Cruz (h)(Enviado Especial a Córdoba)
Tiene una apariencia tranquila Teté Quiroz, la cual, evidentemente, sufrió ayer sus alteraciones ante el pésimo arbitraje de Rietti. Primero, el técnico tatengue entró a la cancha cuando terminó el primer tiempo para reclamarle por el corte de una jugada clara de gol de Pereyra (habilitación de Márquez) todavía en tiempo de juego. Al finalizar el encuentro, Teté seguramente habrá despachado el arsenal de protestas Ätenía varios motivos para elloÄ, aunque hizo hincapié en los jugadores expulsados. "Entré a preguntarle por qué los echó a Vera y a Fontana, desarmándome el equipo. ¿Si estoy de acuerdo con las protestas de los jugadores?... Si ves que te están robando el auto o tu casa, ¿cómo vas a reaccionar", dijo el entrenador tatengue unos 20 minutos después del partido, ya sin las pulsaciones a mil como suele decirse habitualmente.
La mayoría de los jugadores de Unión opinó en este sentido. Por ejemplo, Raúl Gorostegui dijo que "el árbitro influyó en el resultado, se complicó demasiado y nos terminó metiendo la mano en el bolsillo, como se dice habitualmente en la jerga futbolera".
El marcador-volante tatengue, ayer más defensor que carrilero, dijo también que "con un jugador menos se nos complicó demasiado el partido. Me voy caliente por eso, porque todo lo que trabajamos durante la semana y el esfuerzo de tantos días se termina echando por la borda por los errores arbitrales... Pero bueno, ya está: no por criticar al árbitro, no nos van a devolver los tres puntos que estábamos ganando con total justicia cuando Paulo marcó el gol de penal, así que tenemos que olvidarnos rápidamente de esto", señaló Gorostegui.
Por su parte, Rosales dijo que "se descontroló sólo Rietti con el penal que cobró en contra nuestra. Yo no puedo hablar mucho porque estaba lejos, pero sí te puedo decir que Rietti nos perjudicó sistemáticamente. En mi caso, por ejemplo, no cobró fules de Basualdo, que me siguió por toda la cancha, que fueron muy claros y se los reclamé", señaló el volante tatengue.
Lucas Alessandria, un tipo que parece reflexivo y hasta tranquilo, estaba fuera de sí. Apenas terminó el partido dejó el vendaval de insultos contra Rietti: "Este tipo es un cagón, un h... de mil p...", gritó a los cuatro vientos, todavía con las revoluciones funcionando a mil adentro del campo de juego.
Después del partido, se vio que la ducha no logró calmarlo. "¿Qué tengo ganas de hacer ahora?, agarrarlo a Rietti y molerlo a palos... Su actuación fue vergonzosa, una injusticia total... Lo echó a Renzo, nos dejó con 10, inventó el penal y no me cobró uno a mí, en donde me empujaron hasta los cordones de los botines...".
Después, siguió hablando de Rietti y dijo que "no resiste análisis su actuación. Los árbitros debieran ser sancionados con dureza, como seguramente le caerá ahora el rigor de la ley a Renzo y a Fernando. A veces, los jugadores nos mandamos una "cagada' y nos matan, pero a los árbitros los paran un partido y después lo premian con uno mejor. O directamente ni los suspenden", señaló el defensor rojiblanco.
Luego, concluyó diciendo que "hasta el gol de Unión, el partido fue equilibrado en el primer tiempo y con un amplio dominio nuestro en el arranque del segundo tiempo. A Salmerón lo teníamos controlado, pero nos descuidamos de él en el segundo gol, porque minutos antes nos había empezado a desarmar el partido el árbitro".