El 11 de diciembre Mario Barletta juró como intendente de la ciudad de Santa Fe y desde ese momento la administración de la ciudad pasó a ser responsabilidad de funcionarios de un signo político opuesto al que venía desempeñándose desde hacía 24 años. De Justicialismo a Frente Progresista Cívico y Social.
Ese mismo día, en el recinto del Concejo Municipal el mandatario dijo en referencia a su gabinete que los había convocado "para proyectar una nueva Santa Fe menos violenta, más justa, más comprometida, más sabia y solidaria, atenta a las necesidades y los intereses de todos. Una Santa Fe donde la honestidad y la participación sean la clave para una verdadera convivencia democrática".
Para los vecinos de una ciudad con tantas carencias y necesitados de confiar en alguien, el proyecto de Barletta sonaba por lo menos digno de ser depositario de las esperanzas de muchos.
Las bancas del cuerpo legislativo local se ocuparon con caras nuevas y otras no tanto. El oficialismo logró mayoría y empezaron las sesiones ordinarias para tratar y aprobar asuntos como el presupuesto, el aumento de la Tasa General de Inmuebles, la Emergencia Hídrica o el nombramiento de funcionarios.
Todos los jueves en las sesiones las normas se aprueban o no pero últimamente se volvieron un tanto monótonas. Los argumentos que se les escucha soltar a los concejales del bloque del Frente para la Victoria para justificar su voto cuando no acompañan un proyecto del Frente Progresista son a veces sólidos, otras no tanto y a veces son sólo políticos, pero también llama la atención la contestación que reciben del FPCS.
En el caso puntual del aumento de la TGI, la oposición dijo que no la apoyarían porque faltaba información sobre el modo de calcular los valores; de todas formas el incremento se aprobó porque se consiguieron los votos necesarios. La respuesta oficialista que se escucha cada vez que se habla de la tasa en el recinto se parece a excusas: "Ahora piden información y no la dieron durante 24 años" y en el medio de la chicana y los fundamentos playos queda la esperanza de muchos santafesinos respecto de labor responsable y participación activa.