Julia R. Arévalo (EFE)
La pequeña Manji, nacida el 25 de julio en la ciudad de Anand del Estado occidental de Gujarat, quedó hoy bajo custodia provisional de su abuela japonesa, Emiko Yamada, quien sin embargo no obtuvo permiso para sacarla del país.
Los jueces del Supremo, que fijaron una nueva vista para setiembre, reclamaron la intervención de la Fiscalía, a la que pidieron responder a preguntas como quiénes son los padres o cuál es la nacionalidad del bebé gestado por dinero en el útero de la india Preeti Ben Mehta.
"Después de cobrar un montón de dinero, Preeti ha abandonado al bebé totalmente", dijo a EFE el abogado Abhinav Sharma, representante de la ONG "Satya' (Verdad), que hoy litigó por los derechos de la pequeña.
"Satya' reclamó la custodia de Manji por "abandono' y condenó a su padre biológico, el japonés Ikufumi Yamada, por incumplir sus deberes como "guardián natural" de la criatura.
"Lo chocante es que, después de pagar tanto dinero, no haya venido ni una sola vez a ver a la niña desde que nació", declaró.
Yamada, de 45 años, y su esposa, Yuki, de 41, vinieron a la India hace un año para alquilar los servicios de la mujer india, pero durante el embarazo se divorciaron y ahora ni la madre biológica ni la gestante quieren saber nada del bebé.
La ley india impide a un hombre soltero obtener la custodia de un bebé de sexo femenino.
Además, según Sharma, el contrato de Yamada con la mujer india es "inválido, pues sólo hay una copia firmada únicamente por la madre sustituta'.
De acuerdo con el abogado de "Satya', la ausencia de una ley sobre el alquiler de úteros en la India no es amparo legal suficiente en éste y otros casos parecidos, y su argumento parece haber sembrado la duda en los jueces del Supremo, que han aceptado el caso a trámite y pedido a la Fiscalía que se posicione.
Para el abogado de la abuela llamada, Mehak Sheti, citado por la agencia Ians, la pareja japonesa obró legalmente al amparo del código médico indio de reproducción asistida, que "considera al niño el hijo legítimo de su padre biológico".
"Debemos hacer una ley, porque esto es como un mercado libre en marcha", condenó la ministra para la Mujer y la Infancia, Renuka Chowdhury, en declaraciones a EFE al término de una rueda de prensa en Delhi para presentar una campaña contra la violencia doméstica.
Chowdhury lamentó que las indias que alquilan sus vientres carecen de "opción y de información" y no son conscientes de los problemas ulteriores que pueden surgir.
Mencionó casos problemáticos como fetos con malformaciones que son rechazados, fallecimiento de la mujer al dar a luz que puede dejar al bebé desprotegido o uno reciente de una madre de alquiler que dio a luz a gemelos pero "el padre que la alquiló dijo que sólo quería uno".
De hecho, no sólo son parejas heterosexuales, sino también homosexuales u hombres solteros los que acuden a la India en busca de madres sustitutas.
Por Internet, los aspirantes a padres pueden ponerse en contacto con prestigiosas clínicas indias y acceder a catálogos tanto de donantes de óvulos como de vientres de alquiler.
"El cliente sólo hace tratos a través de las clínicas, no interactuamos ni con la donante ni con la madre de alquiler", explicó a EFE un español que recientemente registró el nacimiento de su bebé, un varón, y lo llevó a España.
Este español, homosexual soltero, tuvo que demostrar la paternidad pues la madre sustituta era casada, como lo son la mayoría, el certificado de nacimiento indio sólo registra el nombre del padre -el esposo, en este caso- y España consideraba nulo el contrato con la clínica india.
Según la fuente, un proceso de esta naturaleza viene a costar unos 10.000 euros que el cliente paga directamente a la clínica, "aunque acaba costando más porque es raro concebir en el primer intento".
La trascendencia que ha adquirido el caso de Manji tendrá seguramente impacto en este procedimiento, si lleva a las autoridades a intervenir, y puede afectar a los potenciales padres que ya lo han iniciado. "Hay muchos clientes en la cola", aseguró la fuente.