Agencia Télam / De la redacción de El Litoral
El seleccionado argentino de fútbol le ganó por 1 a 0 a Nigeria, sin jugar bien, pero le alcanzó con el talento de Lionel Messi y la categoría de Angel Di María para quedarse con la medalla de oro del torneo de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. Al único gol del partido, jugado en el estadio Nacional de Beijing, el "Nido de Pájaros", lo marcó Di María, a los 13 minutos del segundo tiempo, luego de un exquisito pase de Messi, quien lo dejó mano a mano con el arquero.
De esta manera, Argentina lleva a doce los partidos ganados en forma consecutiva en los Juegos Olímpicos, pudo defender con cierta tranquilidad la medalla de oro obtenida en Atenas 2004 y se vengó de Nigeria, por lo ocurrido en Atlanta '96.
El equipo de Sergio Batista no jugó bien en la final olímpica, pero le fueron suficientes los destellos de la categoría de sus jugadores para vencer a los laboriosos nigerianos, que corrieron, metieron, por momentos hasta los superaron, pero no mostraron el fútbol necesario, como el que tuvo el conjunto de Atlanta '96, para poder superar a los de celeste y blanco.
Mucho calor en Beijing. La temperatura cuando comenzaron a jugar Argentina y Nigeria llegaba a los 32 grados. La sensación térmica seguramente era superior. Pese a eso, el partido arrancó frío, helado, sin contagiarse del clima exterior. Claro que no había ambiente de final, porque el estadio se mostró en casi todo el partido en silencio y sólo se escucharon, durante los 90 minutos, las trompetas y los bombos de un grupo de unos cien nigerianos que hicieron sonar su música sin parar.
Argentina, por momentos, insinuó generar peligro con Lionel Messi por la derecha y Sergio Agüero por el medio, pero ninguno de los dos estuvo en un buen mediodía chino.
Y, si Messi juega como lo hizo en los primeros 30 minutos del primer tiempo, todo pasa a ser mucho más complicado, porque, si la estrella del Barcelona está más preocupada por su pelo que por la pelota, la historia del seleccionado argentino será difícil de hacer grande.
Ante ese panorama, los nigerianos se empezaron a animar, con Victor Obinna manejando los hilos, y sin hacer demasiado, arrinconaron por momentos a los argentinos contra su arco, pero no tuvieron profundidad y terminaron generando peligro únicamente con remates de larga distancia, que el arquero Sergio Romero se encargó de evitar.
A los 30 minutos del primer tiempo, el árbitro húngaro paró el partido para que los jugadores se refrescaran y, después de eso, el seleccionado pareció por momentos arrastrarse por la cancha, porque apenas Ángel Di María tenía cambio de ritmo.
Sólo el arquero y los defensores mostraron algo; no obstante, cerca del final del primer tiempo, les costó parar los embates de los nigerianos, quienes se dieron cuenta de que enfrente tenían un rival que lo único que quería era irse al descanso.
Lo positivo del primer tiempo para la Argentina fue que intentó, quiso jugar por abajo, pero careció de reacción. Las piernas no acompañaron a la mente y, por eso, todo se hizo cuesta arriba.
En el arranque del segundo tiempo el panorama no cambió, porque Argentina siguió jugando mal, siendo muy lenta, y los africanos salieron con más decisión, pero tropezaron con su torpeza.
A diferencia de los otros cinco encuentros de estos Juegos Olímpicos, en el segundo tiempo el seleccionado argentino se paró para jugar de contra, justo en el primer encuentro en el que arriba se notaba claramente que iba a tener los espacios que le habían faltado antes.
Pero el cansancio y el calor los obligaron a retrasarse y, así, salir rápido de contra. De esa manera llegó la apertura del marcador, con Javier Mascherano cortando una pelota cerca del área argentina; se la pasó a Messi, quien habilitó a Di María, el mejor del equipo, para que el ex Rosario Central quedara mano a mano con el arquero y definiera de manera exquisita, picando la pelota y saliendo a festejar antes de que el balón traspusiera la línea del arco.
A partir de ese momento, el equipo de Batista se tranquilizó, pero le faltó fuerza para poder definir enseguida la historia y por eso debió sufrir hasta el final, porque los africanos tuvieron algunas chances para empatar, aunque ninguna mano a mano con el arquero, pero su "barullo" complicó a la Argentina.
Para cuidar el resultado, Batista sacó a Agüero y mandó a la cancha a José Sosa, pasando Messi y Riquelme a ser los delanteros del equipo. Sin embargo, eso no dio resultados porque Argentina no llegó más. Igualmente, mucho no se preocupó, porque con el 1 a 0 le alcanzó para quedarse con la medalla de oro y toda la gloria.
El mediocampista central del seleccionado argentino de fútbol Javier Mascherano aseguró hoy que está viviendo "un día histórico" para su carrera deportiva, tras convertirse en el único deportista de nuestro país que consiguió dos medallas olímpicas de oro.
"Es un día histórico para mí, que quedará siempre en mi mente, más allá de lo que pueda pasar con mi carrera de acá en adelante. Hice un esfuerzo muy grande para venir aquí y estoy disfrutando muchísimo lo que acabo de conseguir", declaró Mascherano a Télam. "Estoy orgulloso, porque le estoy dando otra medalla de oro a un país que ama el fútbol. Sabía que tenía la chance de hacer algo que nunca nadie había logrado, y lo pude conseguir", agregó el jugador del Liverpool de Inglaterra, que ya se había colgado el oro en Atenas 2004.
Tanta importancia tiene esta medalla para Mascherano que la guardará en una caja fuerte, junto con la otra presea que había conseguido hace cuatro años. "Van a ir juntas a la caja fuerte", comentó. "A nivel personal, nadie me va a quitar esta alegría. Lógicamente, trataré de progresar y de seguir consiguiendo logros, pero no es poca cosa lo que me tocó vivir hoy", agregó el ex volante de River, Corinthians de Brasil y West Ham de Inglaterra.
Mascherano comentó que varios integrantes del plantel campeón del 2004 se comunicaron con él antes de la final. "Todos me decían que estaba ante la posibilidad de hacer algo histórico y me desearon mucha suerte", contó.
Argentina: Sergio Romero; Pablo Zabaleta, Ezequiel Garay, Nicolás Pareja y Luciano Monzón; Fernando Gago, Javier Mascherano y Ángel Di María; Juan Román Riquelme y Lionel Messi; Sergio Agüero.
DT: Sergio Batista.
Nigeria: Ambruse Vanzekin; Chibuzor Okonkwo, Onyekachi Apam, Dele Adeleye y Olubayo Adefemi; Ebenezer Ajilore, Promise Isaac y Sani Kaita; Victor Obinna, Solomon Okoronkwo y Peter Odemwingie.
DT: Samson Siasia.
Gol: en el segundo tiempo, a los 13 min. Ángel Di María (A).
Cambios: en el segundo tiempo, a los 19 min. Víctor Anichebe por Okoronkwo (N), a los 25 min. Emmanuel Ekpo por Isaac (N), a los 34 min. José Sosa por Agüero (A), a los 42 min. Ever Banega por Di María (A) y a los 47 min. Ezequiel Lavezzi por Lionel Messi (A).
Árbitro: Viktor Kassai (Hungría).
Estadio: Nacional de Beijing ("Nido de Pájaros").
Diego Maradona vivió dentro del campo de juego la entrega de medallas del torneo olímpico de fútbol, tratando de mantener un perfil bajo, pero debido a los flashes de los fotógrafos no pudo lograrlo.
Apenas terminó el partido, el mejor futbolista de todos los tiempos bajó al vestuario a celebrar con los futbolistas, en una fiesta que cuentan que fue total. Diego se abrazó con todos, festejó y cantó como si fuera un jugador más, porque así se siente él y así se lo hicieron sentir los dirigidos por Sergio Batista.
En la premiación fue muy fuerte para todos los argentinos ver a Brasil recibir la medalla de bronce y observar cómo los de amarillo miraban, con mucho respeto y, seguramente, también bronca, la entrega de las medallas de oro para los de celeste y blanco.
Apenas pisaron la cancha, los jugadores argentinos, vestidos completamente de azul, cantaron y gritaron debajo de la plataforma que los esperaba para recibir la medalla y el ramo de flores olímpico. A las medallas para los argentinos las entregaron el presidente de la AFA, Julio Grondona, y el titular de la Fifa, el suizo Joseph Blatter.
La emoción embargó a todos cuando llegó el tiempo del Himno Nacional argentino, que se escuchó por segunda vez en una premiación en estos Juegos Olímpicas. La primera había sido cuando Juan Curuchet y Walter Pérez ganaron la medalla de oro en ciclismo.
El seleccionado argentino de fútbol jugó seis partidos para ganar la medalla de oro de los Juegos de Beijing 2008 y los ganó a todos, con once goles a favor y recibiendo sólo dos en contra.
La historia del equipo de Batista en los Juegos Olímpicos comenzó en Shanghai, jugando ante Costa de Marfil, y en un cotejo muy sufrido los argentinos ganaron por 2 a 1, con un tanto marcado sobre el final por Lautaro Acosta (Lionel Messi había abierto el marcador). La segunda presentación fue ante Australia; el equipo albiceleste debió luchar mucho para ganar, pero lo logró gracias a un tanto de Lavezzi, a diez del final, y terminó venciendo por 1 a 0. En el tercer partido, con la clasificación ya asegurada, el equipo argentino enfrentó, en Beijing, a Serbia. Con muchos suplentes, fue victoria por 2 a 0, con goles de Lavezzi y Diego Buonanotte.
En los cuartos de final se cruzó con Holanda, rival que salió a defenderse como si fuera un equipo chico, y Argentina terminó ganando por 2 a 1, con goles de Messi y Di María, en la noche en que se rompió los ligamentos el arquero Oscar Ustari. Entonces, llegó el partido más esperado por todos, ante Brasil, en Beijing. Y, contra todos los fantasmas, Argentina ganó 3 a 0, con tantos de Sergio Agüero, quien marcó dos, y uno de Juan Román Riquelme, penal.
Con esa histórica victoria, el seleccionado argentino llegó a la final con Nigeria, y en un mal partido, los de Batista ganaron 1 a 0, con un golazo de Di María, que valió una medalla de oro.