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Edición del Lunes 25 de agosto de 2008
Deportes: DEPO-08
Razones de un Colón que disfruta de buenos resultados y de la punta del torneo...
Sin conductores, pero con el libreto del esfuerzo aprendido

La gran lucha de Tito Ramírez durante toda la noche de viernes con la defensa canalla. El delantero rojinegro las peleó a todas, pero no estuvo en su hábitat natural: el área adversaria. Foto: Agencia Rosario.. 

Este equipo no brilla pero tiene una entrega encomiable de la cual todos hacen gala. El sábado será recibido por una multitud en su estadio, cuando se mida con Newell's.

Enrique Cruz (h)

Es complicado analizar futbolísticamente a este Colón, no así en la medición del esfuerzo y la entrega que, evidentemente, se han constituido en uno de los grandes atributos inculcados por Mohamed a su plantel. Y la complicación surge a partir de que este debe ser el equipo con menor cantidad de "figuras" que armó Colón en los últimos tiempos. Está claro que es difícil encontrar jugadores desequilibrantes en el fútbol argentino. Hay pocos que valen mucho; y los demás, ya se fueron a jugar a Europa o a México. Consciente de ello, Mohamed decidió formar un plantel sólido, compacto y con "hambre de triunfo". Si bien se jugó muy poco, los tres partidos que sirvieron para que Colón tuviese uno de los mejores arranques de los últimos tiempos, han dejado esa sensación de que el equipo apunta a ser utilitario. Y el partido del viernes pasado, en Rosario ante Central, fue el fiel reflejo de que ese libreto de la entrega y el sacrificio empieza a rendir frutos en la cancha y en las tablas.

Colón no puede aspirar a un protagonismo diferente sólo con la fórmula de meter y correr; está claro que son necesarias otras virtudes. Futbolísticamente, Colón mostró más ante River y Gimnasia de Jujuy, de lo que se vio el viernes en Rosario. En contrapartida, el mejor resultado de los tres fue el conseguido en Arroyito, máxime por la forma en que se dio y por cómo se defendió esa ventaja conseguida por el oportunismo de Aguilar. Es tranquilizante ver a Blázquez en este nivel y la solidez con la que Colón se defendió en Rosario, metiendo mucho en el medio y aguantando con la gran actuación de los tres del fondo. Tranquilizante lo de Blázquez porque en muchos planteó dudas, hasta que se convirtió en figura de dos partidos clave del torneo anterior (Estudiantes y Racing). Y si esa seguridad del arquero se transmite a Candia-Garcé-Aguilar, hasta la recuperación de Goux y Crosa, se fortalecerá la idea de jugar con línea de tres que siempre planteó como esquema básico el Turco Mohamed desde su llegada a Santa Fe.

Cómo jugar y cómo atacar

Sin un "10" que la mueva, sin un conductor que clarifique y por el que deba pasar la pelota, Colón asume su rol evidente de equipo utilitario. Mohamed ha logrado el "milagro" de que el equipo maneje la pelota y ataque con Chitzoff, Capurro y Rivarola. Y no lo digo en detrimento de estos más que aceptables jugadores que tiene Colón Ämuchas veces "combatidos" u olvidadosÄ, sino porque en otros tiempos a nadie se le habría ocurrido que el peso específico futbolístico del equipo podía pasar por algunos de estos jugadores.

Acá hay "mano" del técnico. ¿Por qué?, por la confianza que le otorgó a un Chitzoff que hasta llegó a brillar de volante por izquierda y que se ha transformado en un verdadero "comodín" dentro del equipo, con rendimiento sólido y confiable en el lugar que se lo ponga, y por este sostenido nivel de Capurro y de Rivarola, aunque "Pirulo" no haya tenido una buena noche con la pelota el viernes pasado en su conocido Gigante.

Mohamed sabe que tiene a Sciorilli o al propio Lucas Acosta, que son más técnicos. Pero mentalizó a los cinco volantes para que entiendan la importancia de la confianza y la decisión, de no sentirse menos que nadie y de animarse a más. Por eso, que Chitzoff coloque una pelota de gol y que Capurro o Rivarola los marquen (Capurro ya tiene dos en el torneo y le hicieron un penal), parece no ser una pura casualidad. Es el pequeño "milagro" de un técnico que llevó aquel desparpajo que tenía como jugador a su actual función de entrenador, mentalizando y convenciendo a sus dirigidos.

Es cierto también que, ante Central, Colón jugó más replegado que de costumbre. ¿Fue virtud ajena o decisión propia?, casi seguro lo primero, porque no imagino a Mohamed planteando un partido defensivo. Por allí, la idea fue atacarlo a Central como se hizo con River y los jujeños, pero se falló a la hora de manejar la pelota, no tanto de recuperarla, porque Colón peleó a brazo partido en el mediocampo. Pero así, con un trámite que se planteaba más cerca de Blázquez que de Broun, quedaron aislados los dos delanteros. Y se sabe que Cardetti no es un hombre apto para aguantar la pelota en el terreno rival, y que a Tito Ramírez le llegó siempre sucia, dividida y lejos del arco adversario, situación que lo complicó y le hizo perder peso adónde debiera tenerlo.

Si a Fuertes le toca jugar (ya lo hizo unos 10 minutos el viernes), Colón tendrá dos referencias interesantes arriba para tirarles la pelota. El tema pasa por no abusar de esos pelotazos, por no utilizarlos, a Ramírez y a Fuertes, de "pivotes" como sistema sino sólo como alternativa. Por eso es importante que el equipo tenga buena apertura por los costados y que genere jugadas como el gol de Aguilar el viernes, más allá de lo eficaz que resulta el equipo en las maniobras de pelota quieta bien trabajadas por su técnico.

Discutidos e indiscutidos

Hoy, nadie en Colón se animaría a discutir titularidades; pero sí a afirmar el valor de algunos jugadores que están empezando a resultar indispensables, como Blázquez y Garcé, por ejemplo.

Este es un buen síntoma, saludable e importante para el técnico. Reafirma su convicción a la hora de recomendar las contrataciones; y también la claridad con la que salió a armar plantel y estrategia para pelearla. El técnico confía y los jugadores interpretan y se liberan por esa confianza. Es una buena fórmula.

Hoy, Colón también disfruta de haberse sacado la mochila del sufrimiento por ese promedio que lo hostigó hasta el último partido de la temporada anterior. Por eso, los 50 puntos que eligió Mohamed como meta son excesivamente prudentes en la búsqueda de tranquilidad, pero no para conseguir un logro de máxima como pelear por algún objetivo copero, por ejemplo, después de tanto penar en la temporada pasada. Igualmente, es bueno ir paso por paso y sin dar más de lo que se tiene, ni pensar en más de lo que hoy por hoy se debe pensar.



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