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Análisis
De sobremesa
Por Gerardo González No sé si es atinado compararlos con las indias, pero sí sé acerca de los condimentos que le pusieron un toque de sabor a estos Juegos en Beijing. De los buenos, y de los no tanto. Receta universal: 38 récords mundiales se han batido en esta "Olimpíada verde, de alta tecnología y del pueblo". Michael Phelps, con 7, Usain Bolt, con 3 y Yelena Isinbayeva, con 1 en su vigésimo tercera plusmarca, están por encima del resto. Se me dirá que lo único de verde que tiene el jamaiquino es el color de su bandera, yo pienso que a pesar de los títulos no está aún en su punto máximo de maduración; del mismo modo, los adelantos científicos instrumentados en el traje del nadador de Baltimore reflejan fielmente el sentido de la innovación tecnológica, así como nadie niega el inmenso apoyo y cariño de la gente de todo el mundo para con la garrochista rusa. La pizca agridulce: también, y sólo para dar un ejemplo, alguien del comité organizador dijo que los errores humanos intencionales y las equivocaciones por ignorancia son difíciles de solucionar. Situaciones como las del cubano Matos y su entrenador de Taekwondo no resisten análisis, más allá de todo acontecer deportivo. Por otro lado, fue muy exitoso el control antidopaje, que logró reducir significativamente la cantidad de casos positivos comparados a los de Atenas 2004. El secreto del chef: muy por encima de todo, estuvo la voluntad de dedicarse al desarrollo pacífico, la armonía social y la felicidad del pueblo chino antes y durante la competencia deportiva. "Un mundo, un sueño" fue eso, y fue mucho más. A pesar de la diferencia de religiones, lenguas y razas, el mundo compartió la ilusión de los Juegos Olímpicos y buscó unido el ideal de la paz para la humanidad. "Porque pertenecemos al mismo mundo, compartimos la misma aspiración y el mismo sueño". Y porque la exquisitez de un plato bien preparado se degusta igual en todos lados. |