Escenarios & Sociedad: SOCI-03
"Leonera"
Entre la ternura y la furia
"Leonera". Título original: "Leonera". Género: Drama. Dirección: Pablo Trapero. Guión: Pablo Trapero, Martín Mauregui, Alejandro Fadel, Santiago Trapero. Intérpretes: Martina Gusman, Elli Medeiros, Laura García, Rodrigo Santoro y Tomás Plotinsky. Fotografía: Guillermo Nieto. Montaje: Pablo Trapero, Ezequiel Borovinsky. Origen: Argentina - Corea - Brasil (2008). Duración: 112 minutos. Calificación: apta para mayores de 13 años con reservas.

Ante todo conviene aclarar que "Leonera" no cae en el estereotipo de las historias carcelarias, es decir, recorre los tópicos de ese subgénero cinematográfico y literario, pero evitando los previsibles enfoques escabrosos. Su meta es otra: el planteo sobre el mundo femenino en esas circunstancias, los cambios generacionales y sociológicos en los lazos de pareja y familiares, desde una mirada no condenatoria sino atenta a los puntos de vista diferentes.

Los niños que nacen entre rejas, el vínculo madre-hijo en esas circunstancias, la relación de solidaridad u hostilidad con las compañeras del presidio, el derecho de los que están afuera y el de los que están encerrados, son los temas incorporados al último film del realizador Pablo Trapero.

Una vez más el cine nos introduce en una realidad con códigos y lenguajes ocultos para el mundo cotidiano. En la jerga carcelaria "leonera" es el nombre de la celda donde se aloja a los presos cuando esperan ser procesados o atendidos en el hospital. Un espacio transitorio, donde se permanece entre rejas y a mitad camino entre el adentro y el afuera. Pero este sustantivo que además es femenino, puede funcionar también como adjetivo para definir el instinto maternal de estas mujeres con una capacidad de resistencia que se potencia en defensa de sus crías.

Transformación y aprendizaje

El relato se centra en Julia (excelente Martina Gusmán), una joven universitaria que sin ningún prólogo, iniciará una travesía por un proceso de transformaciones que cambiarán radicalmente su vida. Un día, ella despierta en su departamento rodeada de los cuerpos de Ramiro y Nahuel, dos hombres que han estado vinculados sentimentalmente a su vida: uno ha muerto y el otro aún vive, después de lo que parece haber sido una discusión por celos. Una situación confusa que nunca se aclara, ni importa en los objetivos del filme. Pero Julia está embarazada de uno de los dos. Acusada de asesinato (ella no recuerda lo que pasó) es enviada a una unidad penitenciaria, donde se alojan las reclusas madres y embarazadas.

En ese lugar, pasa los primeros días ensimismada y ajena, hasta que se incorporan a su vida Marta, una compañera de reclusión, que se convierte en guía y consejera. También reaparece Sofía, su madre, intentando acercarse a su hija, de la que estaba distanciada. Su amiga Marta le enseñará a ser madre en el lugar menos indicado y establece con ella una relación de protección afectiva. La abuela, por su parte, desea tomar en sus manos la crianza del niño, para que crezca afuera, pero se enfrentará a la protagonista que ha descubierto en el vínculo con su propio hijo el mayor sentido de su vida.

Un realismo suavizado

A contrapelo de los elementos morbosos agazapados en la temática de los submundos presidiarios, el film encara el tema buscando la naturalidad e incluso introduce de momentos de alegría o ternura que pueden suceder aún en esos espacios marginales, como cuando las mujeres celebran los cumpleaños de sus hijos o juegan con ellos en patios cubiertos de pinturas infantiles. Es un realismo suavizado con distintos registros. Así, la riña inicial entre presidiarias en la ducha, deriva más que en el drama en un humor grotesco, como sucede también con las burlas de una mujer gorda que descubre sus enormes pechos frente a los presos varones cuando se encuentran en la leonera, rejas de por medio.

Paradójicamente, "Leonera" es esencialmente una película sobre la libertad. Una utopía que puede buscarse al otro lado de la frontera. Como en "La diligencia", el clásico de John Ford y sus personajes con final abierto que se apoyan en el amor.

Actuaciones y rubros como la fotografía, sobresalen en esta película, donde los hechos transcurren ante una cámara siempre activa, donde predominan las panorámicas y los travellings que se deslizan con ritmo sereno o agitado, según las circunstancias. La música infantil también refuerza la idea de no insistencia en lo oscuro y opresivo; la serie de preguntas que abren y cierran el film insisten en la solidaridad, el descubrimiento del prójimo y la pertenencia a un lugar del mundo. Todo subraya los vínculos que en última instancia enlazan a los hombres como "una estrella que rebota en la cabeza de ese niño", que "es mi vecino" y que habita en el continente americano y dentro de él, en el universo que a todos nos contiene.

Rosa Gronda - [email protected]