Luciano A. Leiva (*)
El Concejo Municipal aprobó una ordenanza que pone en marcha el proceso de Descentralización Territorial del Municipio, en los niveles administrativos, políticos y sociales. La norma transfiere funciones, competencias y recursos desde la Administración Central hacia otras distribuidas en el territorio. Con tal fin se crean ocho distritos en la ciudad.
En la sesión del 14 de agosto ppdo., el bloque del Frente para la Victoria propuso introducir al texto del mensaje del Ejecutivo municipal algunos artículos que previeran normas sobre la conducción de los centros aludidos y la institucionalización de un ámbito de participación ciudadana alrededor de ellos.
A pesar de promesas electorales e innumerables discursos plagados de referencias a la necesidad e importancia de la participación ciudadana, los bloques oficialistas del Frente Progresista Cívico y Social y de Cien por Ciento Santafesino negaron el apoyo, con lo que se perdió una oportunidad de avanzar en la institucionalización de formas de participación de la sociedad, en temas vinculados con la vida de la ciudad.
La excusa para tales denegatorias fue la falta de oportunidad. Se dijo que "todavía no era el momento", y que éste era un proceso en el que más adelante se incluiría la participación.
Sin embargo, ya se han inaugurado dos sedes de las ocho y se espera pronto la continuidad de estas aperturas, aunque todos sabemos que hay coordinadores designados por el Ejecutivo Municipal en cada uno de los distritos, que desde hace meses están cumpliendo funciones iniciales como delegados en cada territorio.
Es difícil entender por qué un proceso de descentralización no puede ir acompañado de una convocatoria a una construcción colectiva de las nuevas estructuras descentralizadas.
Se puede especular sobre el temor que el oficialismo pueda tener a una demanda excesiva que no pueda ser satisfecha. A esto le decimos que los vecinos suelen ser mucho más pacientes y comprensivos que lo que a veces se supone, y que la tarea de creación comunitaria provoca entusiasmo y ayuda a fortalecerla.
La experiencia demuestra que los sectores más humildes son los más tolerantes y pacientes a la hora de exigir sus más que justas reivindicaciones, y que éstos deben ser ayudados en su propia organización para ser oídos. Así concebimos el fortalecimiento de la democracia y la construcción de ciudadanía.
Quien suscribe este artículo propuso la descentralización en la campaña electoral previa a la elección que le dio acceso a la banca. Pero en todo momento esa idea de descentralización iba acompañada de la de participación, como dos partes de una misma cosa.
Por eso, en esta oportunidad propusimos establecer en cada centro distrital un coordinador y que éste tuviera un Consejo Consultivo de Participación Popular, que acompañara la actividad de dicho ámbito.
Dicho Consejo estaría integrado por las vecinales del distrito, representantes de los centros de salud, de las escuelas y comisarías, de los partidos políticos con representación en el Concejo Municipal, a través de sus unidades territoriales correspondientes, y de las ONG que así lo solicitaran.
Este ámbito consultivo tendría posibilidades de realizar propuestas, controlar las actividades de la administración y de los servicios que éste presta en el territorio correspondiente, canalizar inquietudes de los vecinos y colaborar con las autoridades del espacio descentralizado, en lo atinente a la vida de los barrios que de él dependen.
Entendemos que la participación ciudadana, tantas veces declamada, tiene muchas virtudes.
En primer lugar tiende a consolidar los procesos democráticos y favorece la construcción de ciudadanía; pero además favorece los intereses populares; ayuda a los gobiernos a conocer mejor la realidad específica de que se trate, impulsa la creatividad y la iniciativa, y con ello mejora la calidad del gobierno. Por último, favorece el control y la transparencia en la gestión.
En las ciudades en las que se han dado experiencias de descentralización, tanto en nuestro país como en el extranjero, las mismas fueron acompañadas mayoritariamente por propuestas de participación. Tal el caso de la ciudad de Buenos Aires, que comenzó con Centros Gestión y Participación; de Córdoba, Rosario y muchas otras.
Aspiramos a que se cumpla con la palabra de abrir el diálogo con los vecinos y a organizar su participación, para que las promesas tantas veces repetidas se hagan realidad.
(*) Concejal del Frente para la Victoria