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Llegan Cartas
Estamos hechos de tiempo
Señores directores: Vivimos en una serie de desequilibrios y aunque sea increíble, la condición humana se ha desfondado; quedan niños humillados, padres sufrientes, maestros confundidos, escuelas pisoteadas. No tenemos tiempo de ilusionarnos demasiado con la vida, hay gente que sabe mucho sobre nada y poco de lo que debiera saber. Bajo el cielo hay muchos seres demasiado complicados, tristes, muertos por dentro. Hay intelectuales, científicos, filósofos, docentes, gente progresista que sabe que estamos hechos de tiempo y no hay capacidad para detener la realidad de un tiempo violento. No importa que no se alabe la energía o la prestancia, mejor que se alabe la inteligencia, la fidelidad, la justicia, el tiempo bien empleado; estamos engendrando una civilización en la que el hombre se ha vuelto incapaz de ser hermano del otro, pues hay seres que no ven en todo sino lo peor. Nada importa mucho y pocas cosas importan algo. ¿El tiempo perdido adónde va? Quien pasando el tiempo no quiere cambiar es fanático, el que no puede pensar es estúpido, el que no osa pensar es cobarde. El tiempo todo lo corroe día a día y no se siente, es un bien que el pobre posee lo mismo que el rico, organizarlo es de sabios y es francamente desmoralizador perderlo. Toda idealización se astilla cuando el tiempo se prolonga, ningún ser humano debe vivir a una prisa demencial pues siempre termina tropezando. Qué tiempos crueles fueron aquellos de guerras históricas con seres aislados, exhaustos, hambreados, hundidos en esa brutal maquinaria, tiempos de limbo y de infierno en los que no sólo se violaba la vida, sino también la muerte, tiempos de cacería humana, los capítulos más oscuros de la historia. La niña pregunta: "Papi, ¿qué es la madurez"? y el padre le responde: "Es cuando ha pasado el tiempo y uno es joven pero con mayor esfuerzo". En el transcurso de la vida nos vamos dando cuenta de que el argentino tiene una cultura social que admira al transgresor, al coimero, al chanta, al piola, al que zafa, o se cultiva una forma de filosofía simple. Según palabras de Kant el ser humano es al mismo tiempo un ser social y un ser antisocial, hay una genuina voluntad hacia la intolerancia y la indiferencia y nuestra vida es una suma de decisiones e indecisiones. El hombre no puede garantizar que tiene razón "el tiempo lo dirá". En este ruidoso mundo de la velocidad no alcanzamos a escuchar la voz de un ser virtuoso, pero sí los gritos de los que practican el arte de engañar, algunos retrocediendo en el tiempo se atreven hasta a cuestionar la Biblia. Ignora la gracia de la libertad quien está aferrado al tiempo, valorarlo es algo que saben manejar los grandes hombres: del tiempo y de la muerte no se puede escapar. Clary Miroznik German |