Opinión: OPIN-05 "Dibujos por dibujantes"

Por Domingo Sahda

Desde días atrás están a la vista, en el hall de exposiciones de la Escuela Provincial de Artes Visuales Prof. Juan Mantovani de nuestra ciudad, trabajos plásticos que se constituyen en una colección titulada "Dibujos por Dibujantes", cuyos autores son los artistas Jorge Requena, Juan Carlos Diotti, Jorge Meijide, Ricardo Ajler y Carlos Nine.

La colección a la vista destaca la diversidad de propuestas de cada partícipe al tiempo que los vincula fuertemente, y tanto desde el rigor de la práctica concreta que caracteriza el oficio de dibujar, cuanto por el concepto que cada uno de ellos vierte sobre el plano como idea, como opinión consolidada, como juicio crítico de aquellas situaciones e instancias que destacan en el plano. Esta exposición reúne cinco individualidades claramente definidas, no mezcla otros tantos autores con argumentaciones ajenas al arte visual propiamente dicho.

El Dibujo, constructo intelectual que sostiene las estructuras icónicas que predeterminan el arte visual en tanto lenguaje singular desde tiempo inmemorial, ha sido arrumbado en tiempos recientes al rincón de los desechos tanto en planes y programas de muchos talleres y escuelas de arte, como en los discursos del conocimiento hipotéticamente específicos o tangencialmente atinente y de interesado posicionamiento cultural. Con argumentos prestados de otras ciencias del conocimiento Äel dibujo es un proceso de develamiento en el plano visualÄ se lo ha caratulado como innecesario; una suerte de rémora molesta en los procesos de aprendizaje y práctica del arte Äy de las Ciencias SocialesÄ que resulta válido desechar.

Así las cosas, la multiplicación de ñoñerías supuestamente superadoras cuando no artilugios de pomposa presencia e insustancial carnadura arrinconaron al dibujo y a otros tantos dibujantes, quienes, sin negar en modo alguno los procesos de cambio y reorientación cultural como hecho vivo, y sin caer en cierta especie de arqueología populista, han insistido porfiadamente en la validación del poder convocante de la línea, la trama, el recorte y el perfil, el punto y el límite; en suma, la pura austeridad del trazo sobre el plano: el Dibujo.

Herramienta esencial del arte visual, el dibujo es huella digital de cada autor, de cada aspirante a serlo, de cada practicante del arte plástico. Se consolida como percepción sensible de la luz que más tarde deviene color, del espacio organizado como recorte del infinito entorno. Nunca es cerrado límite de las formas que esperan ser rellenadas con color. "Dibujar y colorear" es una falacia hoy por hoy. Se dibuja con el lápiz, con la pluma, con el pincel. La ductilidad del trazo es la ductilidad del pensamiento, no un amañado "deber hacer".

Construcción atenta de la mirada que responde a una intencionalidad manifiesta o subyacente en la inteligencia de la mano que ejecuta aquello que el ojo ve mirando hacia el "afuera" o virando hacia el "adentro" de cada quien que se lance a la aventura de hacer emerger del plano cegador del papel la imagen, cualquiera sea la manera en que ésta se manifieste es el rol fundante del arte del dibujo.

La exposición "Dibujos por Dibujantes" reviste esa calidad de demostración y recorrido visual valiosa para todo aquel que se interese en cuestiones del arte en particular y en la cultura en general.

La línea, esa invención del hombre, esencialmente abstracta, límite entre el ser y el infinito aquí; trama cerrada hasta transformarse en sombra brumosa o ambigua donde todo es o parece ser hasta acento remarcado, ora recorrido meandroso o textura visual elaborada están presentes en esta exposición.

Ricardo Ajler sitúa y nos muestra la mascarada del mundo entorno entre luces y sombras que hacen de esa nocturnidad el modus vivendi de la sociedad en la cual el autor transita con mirada atenta. Sólo toma distancia para ver mejor sin desentenderse; detecta el reverso de las cosas. En el trabajo expuesto titulado: "De la serie del Rey Barriobajo" Ätécnica mixtaÄ, un niño, sin ser cómplice de lo que allí sucede, nos interroga en el silencio expresivo de la imagen.

Juan Carlos Diotti hace del dibujo articulado con el encolado de textos preimpresos configuraciones en las que los sobreentendidos y las lecturas son múltiples, sesgados por un velado erotismo de sutil explicitación. El trazo preciso y rico en andaduras en cada uno de los trabajos expuestos connota opiniones trasegadas con ductilidad al plano. Todo está presente, pero nunca es obvio.

Jorge Meijide hace del caos urbano su objetivo de reflexiva construcción. Todo es todo porque nada es importante como para destacar. Sólo lo es el agobio sentido como ausencia de espacios para pensar, para sentir, en suma: para vivir. La aglomeración indiscriminada y constituida por precisos diseños individuales se superpone, se amontona, viaja en cualquier sentido caracterizando estos trabajos.

Carlos Nine trabaja el contraste leve entre figuras y fondos, elaborando texturas de controlada intención cromática. La tiza y el pastel hacen su aparición, generándose planos movidos sin estridencias de timbre cromático. Mordaz en sus dibujos de funambulesca presencia, transita por los espacios subjetivos que construye sin caer en empalagosos discursos visuales.

Jorge Requena explora luces y sombras a pura trama de grises atando la mirada a un moroso recorrido en el encuentro de sutilezas propias del dibujo logrado.

Una muestra que no debería dejarse pasar. Ver ciertas cosas ayuda a repensar lo propio. Es cita de rigor para algunos cuantos "dibujadores", y para otros, una demostración de lo que se puede con tan modestos recursos. Pruebas al canto.