Internacionales: INTE-01
Las autoridades pidieron a los evacuados que todavía no regresen a sus hogares porque existe peligro de desborde de los diques
El huracán Gustav azotó Luisiana y se redujo a una depresión tropical
Las autoridades de Luisiana y de Nueva Orleans comenzaron hoy al amanecer a evaluar los daños provocados por el huracán Gustav, con el alivio de que no se vislumbran efectos catastróficos.

AFP-EFE

El huracán Gustav azotó Luisiana con fuertes vientos y lluvias diluvianas ayer, dejando un balance provisorio de siete muertos en este Estado sureño, para transformarse hoy en depresión tropical mientras sigue la amenaza de inundaciones.

"Las observaciones realizadas en superficie sobre Luisiana indican que Gustav es en este momento aún más débil que una tormenta tropical", indicó en su sitio de Internet el Centro Nacional de Huracanes (NHC), con base en Miami.

Sin embargo, Gustav sigue representando una amenaza, en especial "debido a las fuertes lluvias que causa y a las inundaciones que pueden estar asociadas con ellas", dijo el NHC, señalando que el fenómeno se dirige a Texas.

El ciclón causó al menos siete muertos en Estados Unidos, en accidentes o traslados de pacientes de hospitales, elevando a cerca de 100 el número de decesos que provocó desde su paso a través del Caribe.

Gustav golpeó las costas del Golfo de México ayer pero no rompió los diques que protegen la ciudad de Nueva Orleans, por lo que las autoridades estimaban hoy que la ciudad había resistido lo peor.

"Creo que lo peor ha pasado. Pero siempre parece que cuando uno supone que tiene todo bajo control, sucede algo malo", declaró Jimmy Pohlmann, de la oficina del sheriff del distrito de St. Bernard, en Nueva Orleans.

Aguantaron

Funcionarios de la ciudad dijeron que el sistema de diques estaba "en buenas condiciones y aguantando", pese a que aún no se ha terminado su reconstrucción luego de que en 2005 las aguas generadas por Katrina lo destruyeran.

Los diques de Nueva Orleans aguantaron la presión de las aguas y las fuertes lluvias, según una primera valoración de los ingenieros, ya que el impacto del ciclón Gustav de categoría dos con vientos de 175 kilómetros por hora fue mucho menor al del Katrina en 2005.

Algunas calles de la ciudad y barrios enteros están inundados, los árboles caídos cortan el tráfico en muchas rutas y parte del tendido eléctrico está sobre el suelo.

El alcalde de Nueva Orleans, Ray Nagin, reiteró hoy a los residentes de la ciudad que no vuelvan todavía y que esperen al menos a mañana o el jueves para dar tiempo a la limpieza.

Nagin se mostró satisfecho de la respuesta de la ciudad y, sobre todo, de que finalmente el Gustav no fuese ni "la tormenta del siglo", ni "la madre de todas las tormentas", como él mismo dijo el sábado cuando urgió a la población a abandonar Nueva Orleans.

"Debería haber llamado a Gustav como la madre política o la hermana fea de todas las tormentas", comentó Nagin en tono de broma y con un semblante más relajado tras comprobar que el efecto del ciclón ha sido mucho menor del temido.

La falta de energía eléctrica es el principal problema con el que se enfrenta ahora el sur de Luisiana, ya que 750.000 personas se han quedado sin electricidad en el esa zona, en Texas y Mississippi por la ruptura de una línea central de la compañía Entergy.

Se estima que hasta mañana no podrán iniciarse las tareas de reparación de los tendidos eléctricos y que al menos se tardará dos semanas en arreglar todos los desperfectos.

En algunos sectores, los canales de desagüe desbordaban por encima de paredones de protección y lo mismo ocurría en algunos diques sobre el río Mississippi.

A diferencia de lo que ocurrió hace tres años, la ciudad ahora estaba casi desierta, tras la evacuación forzosa de 2 millones de personas ordenada por las autoridades.

El presidente George W. Bush viajó a Austin (Texas) ayer, para verificar la respuesta gubernamental. Allí afirmó que la coordinación de los trabajos de socorro ha sido mucho mejor que la de hace tres años, aunque advirtió que "la tormenta todavía no pasó, es un acontecimiento serio".

Consecuencias económicas

El ciclón tiene, además, consecuencias económicas y políticas. La producción de petróleo en la región del Golfo fue suspendida y el Partido Republicano redujo la agenda de su convención nacional, que debe proclamar a John McCain como candidato presidencial.

McCain aprovechó una escala en Waterville (Ohio) para ayudar a los voluntarios que preparaban paquetes con insumos para los damnificados.

Las compañías petroleras evacuaron personal e interrumpieron casi toda la producción en el Golfo de México, donde Estados Unidos produce 26 % de su crudo.

Unos 750 guardias nacionales fueron movilizados a Nueva Orleans en previsión de eventuales operativos de rescate para cerca de 10.000 ciudadanos que decidieron quedarse en sus hogares.

En una primera estimación de daños, se calcula que Gustav tendrá un impacto económico de 10.000 millones de dólares, según las compañías de seguros.

Mientras, una nueva tormenta tropical bautizada Ike se formó ayer en el Atlántico y podría convertirse en huracán, según meteorólogos.

Con un ojo en Gustav y con revelaciones

La convención del Partido Republicano tuvo anoche su jornada inaugural en la ciudad de Saint Paul, con el huracán Gustav que afecta el sur del país y las revelaciones de la compañera de fórmula de John McCain como verdaderos protagonistas y centros de la escena.

Para poder monitorear la respuesta oficial al huracán, McCain ordenó ayer suspender todas las actividades políticas del primero de los cuatro días de la convención, que apenas duró dos horas y media, sobre una extensión prevista inicialmente de siete horas.

Gustav tocó tierra en el Estado de Louisiana horas antes del inicio de la Convención Republicana, cuando el país todavía recuerda la destrucción causada hace tres años por el huracán Katrina en Nueva Orleans y otras zonas de la costa sur de Estados Unidos.

El presidente George W. Bush canceló el discurso que tenía previsto dar en la velada inaugural para viajar a la zona de desastre a interiorizarse de la situación, en un intento por evitar el desastre por el mal manejo de su gobierno del Katrina.

Las mujeres de McCain y de Bush, Cindy y Laura, fueron las apariciones más festejadas en la convención, pero en sus palabras ante los delegados dejaron la política de lado y lanzaron un llamado a contribuir con los damnificados por Gustav.

Pero las revelaciones más impactantes iban a provenir de la gobernadora de Alaska y candidata a vicepresidente, Sarah Palin, quien confesó haber contratado a un abogado para defenderla en una investigación por presunto abuso de poder relativo al despido de un funcionario.

Pero no fue la única "bomba" que Palin tiró en la convención, pensada inicialmente como una serie de festividades para proclamar a McCain como candidato. La otra revelación fue personal, no política: el embarazo de su hija soltera de 17 años.

En la práctica, el único asunto político del que se encargó la convención fue aprobar una plataforma política que eludió la guerra en Irak y que en su oposición al aborto fue incluso más allá que la postura de McCain.

En el documento republicano, que no es vinculante, se rechazaron las excepciones que permiten el aborto en casos de violación, incesto o cuando corre riesgo la vida de la madre, pese a que todas cuentan con el apoyo de McCain.