Opinión: OPIN-04 Esas extrañas palabras nuevas

Decir que los tiempos han cambiado es un lugar común. Ya ni siquiera alcanza con entender la letra del tango que mezcla a la Biblia con el calefón. Estos días, las páginas policiales se llenan con palabras como carteles, sicarios, testaferros y efedrina, y tratamos de entender cómo se han metido en la Argentina. Peor aún es descubrir de qué manera los términos están insertos en más de una forma en la política y, por lo tanto, en la vida de todos.

No deja de sorprender de qué forma extraña, jóvenes en su plenitud se ven mezclados en semejantes negociados. El dinero fácil y rápido parece ser el gran motor, el pase a una vida impensada, imposible de conseguir con tiempo y esfuerzo, plena de lujos y bienestar. Los comienzos de esta forma de vida, podrían establecerse en la pasada década, cuando se puso de moda la "pizza con champán". Aparecieron los autos importados y las Ferrari estacionaron en exclusivos countries. La ropa de marcas europeas ganaron un mercado virgen y ávido por consumir cosas que ya eran caras aún en sus países originarios. Cada clase social empujó sus gustos hacia arriba y aún los de menores recursos no se perdieron de acceder a zapatillas y equipos musicales de última generación.

Las ganas de tener son superiores al deseo de ser. Por eso en estas épocas de deformidad moral, se es lo que se tiene y en esa nueva expresión germina la determinación de hacer lo que sea con tal de acceder a los tan preciados objetos. Un viaje a algún lugar exótico, que ya no se paga en cómodas cuotas con la tarjeta, o tener el auto que todos codician, valen lo suficiente para tomar los riesgos, aún los que se pueden llevar la propia vida.

Detrás de ese grupo de ambiciosos, peligra una multitud de jóvenes y de chicos, tentada por muchos medios a consumir drogas. Enrolarlos en la adicción le asegura al mundo de esa delincuencia sofisticada poder seguir teniendo la Ferrari estacionada en el lujoso chalet del exclusivo country, aunque de vez en cuando alguno de ellos pague con su vida algún acto de ambición desmedida.