Opinión: OPIN-01 Medidas para mejorar el espacio urbano

En las últimas semanas se dio a conocer, en detalle, la forma en que opera la central de tránsito que puso en marcha el municipio local, con el objetivo de monitorear el funcionamiento de semáforos y cartelería vinculada con este sistema.

Tal cual se informó, a través de modernos dispositivos tecnológicos, se propone contar con información actualizada sobre los semáforos que funcionan en la ciudad; mediante un sistema al que se prevé incorporar más artefactos para fin de año, con fondos propios, es decir, sin depender de una financiación externa.

Sin dudas, la modernización de estos dispositivos y la incorporación de equipos más avanzados podrán contribuir a mejorar y hacer más ágil la circulación por las complicadas arterias santafesinas, sobre todo en aquellas en las que confluyen una gran cantidad de vehículos públicos y privados, que circulan a velocidades más altas de las permitidas. El semáforo funciona en esos casos como un ordenador del tránsito -que puede incluso operar como un administrador inteligente de los flujos de demanda vehicular-, pero cumple realmente su objetivo si su funcionamiento es óptimo.

Es de esperar que esta innovación, junto con la colocación de carteles que indican la velocidad de la onda verde en una avenida densamente transitada como es el bulevar -donde son frecuentes los reclamos por la falta de coordinación de los artefactos- y el funcionamiento de la onda verde en un tramo de Aristóbulo del Valle, puedan redundar en una circulación más fluida y segura.

No son éstas las únicas medidas que se requieren para mejorar el espacio urbano y aportar a un tránsito menos peligroso. Si bien el factor humano es de suma importancia en este sentido, la misma trascendencia tiene el estado de la red vial. Por esa razón resulta fundamental la planificación y puesta en práctica de tareas de reparación de la calzada. Al respecto, cabe recordar que -tal como apuntó este diario oportunamente- la actual gestión evaluó que serían necesarios treinta millones de pesos para reparar todos los baches de la ciudad, cifra que es imposible de alcanzar con recursos propios. Aún así, se conocieron ofertas para trabajos destinados a concretar estas obras en algunos tramos de las arterias más importantes, a los efectos de paliar la situación actual, que motiva quejas y reclamos pero, por sobre todo, representa un riesgo cierto para quien se desplaza sobre un vehículo.

La anunciada remodelación de la avenida General Paz, una arteria de difícil tránsito tanto para conductores como para peatones, debido a la ausencia de canteros centrales, la velocidad de circulación y la carencia de señalización adecuada, podría resultar otro aporte concreto en la misma línea, si bien requiere de la aceptación de los vecinos y frentistas, además de un importante desembolso económico.

Pero la base de sustentación de todo esto es la existencia de una verdadera política en la materia, basada en estudios medulares y ordenada en atención al mediano y el largo plazo, como única manera de dar respuestas reales a las demandas de la coyuntura.