Félix Canale
Una manera posible de trazar sus perfiles es la siguiente: tienen poco más de 30 años, son propietarios de sus empresas y muestran un firme sentido de pertenencia a la ciudad de Santa Fe. Además de eso, coinciden en una clara visión industrialista.
"No creemos que se pueda desarrollar una sociedad y particularmente nuestra ciudad, si no es a través de un fuerte proyecto industrial. Como ciudadanos santafesinos, estamos convencidos de que el desarrollo, en este caso a través de la industria, es un fenómeno que repercute en todos los niveles de la sociedad, promoviendo la inclusión social y posibilitando la prosperidad y la generación de riqueza . Debe buscarse el desarrollo mediante la industria y la ciencia."
Lo dicen Marcelo Morilla, (panificación industrial), Ramiro Bernardi (mayorista de helados) y Matías Quintana (packaging), quienes integran, en calidad de dirigentes, el Departamento Joven de la Unión Industrial de Santa Fe (UISF), una experiencia piloto que la entidad puso en funcionamiento desde abril de 2007 y que hoy reúne a unos 20 empresarios treintañeros.
Tal como suele suceder con toda camada de relevo, tienen una visión generacional que, entre otras cosas, propone dejar de lado falsas antinomias (políticas, por ejemplo) y concentrarse en operar sobre la realidad para modificarla. Este postulado suena bien, pero debe comenzarse exactamente por el principio.
"Uno de los objetivos es formar la futura dirigencia de la Unión Industrial. No se trata tanto de cursos, como de la participación en las reuniones que se realizan cada dos semanas en la UISF, que nos entrena en el ejercicio que hace a la actividad de la instituciones intermedias", señalan.
Lo dicen abiertamente porque por detrás está la actual dirigencia, que posiblemente no teorizó sobre la necesidad de formar nuevos cuadros, sino que, industriales al fin, se orientan por un férreo pragmatismo.
"La gente de UISF nos dio confianza, máxime considerando que nosotros no tenemos antecedentes familiares ni como industriales ni como dirigentes. Las empresas que tenemos prácticamente la creamos nosotros y como empresarios somos recientes. Aquí nos hicieron sentir protegidos y nos incentivaron. Es algo que no ocurre muy seguido esto de que las instituciones apoyen a los jóvenes, no sólo con un discurso, sino con acciones concretas."
Tan concretas que el presidente del Departamento Joven ya tiene una silla en el consejo directivo de la entidad, por ahora con voz pero sin voto. Parece limitado, pero el proceso marcha por otro lado. Morilla, que fue presidente del Departamento hasta la semana pasada, entró en la nueva directiva (que también asumió la semana pasada) como suplente del revisor de cuentas. "Entré muy abajo dentro de la estructura, pero integro el Consejo con voz y voto", dice.
Lo cierto es que en 2008 la directiva de la Unión Industrial contará con 2 integrantes del sector joven: el presidente del Departamento y el suplente del revisor de cuentas. "Tener dos participantes en una mesa de 16 personas, en una institución como la UISF y luego de un año de trabajo, es estimulante", admiten.
Más allá del mérito particular de la directiva de la UISF al facilitar su incorporación (y de los jóvenes demostrando que pueden hacerlo), existe una irrupción generacional amplia en varios estamentos y distintas estructuras provinciales.
En el Primer Foro de Jóvenes Empresarios de la provincia, realizado en agosto pasado, entre los asistentes se encontraban la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe Joven), de la Asociación de Empresarios de Rosario (Jóvenes AER), de la Unión Industrial de Santa Fe (Departamento Joven), del Centro Comercial de Santa Fe, del Centro Comercial de Venado Tuerto y del Centro Comercial e Industrial de Malabrigo.
Durante la charla con El Litoral, los jóvenes de la UISF se refirieron con entusiasmo a las reuniones mantenidas con el "gabinete joven", implementado por el gobierno de la provincia, en las áreas de los ministerios de la Producción y del Trabajo. Señalan como un hito particular el Primer Foro ya mencionado.
"Para nosotros, dentro de nuestro propósito de profundizar el ejercicio de la gremial empresaria, nos pareció espectacular porque, por ejemplo, en las mesas de diálogo de Trabajo Decente había representantes jóvenes de la CTA y representantes jóvenes de la Federación Agraria. El ejercicio de discutir fue intenso y al principio hubo una especie de catarsis. Pasada la catarsis empezamos a trabajar", dicen.
Luego agregan: "Lo bueno de esto es que, dentro de algunos años, varios de nosotros probablemente estemos como directivos de las instituciones intermedias, la gente del gabinete joven en cargos oficiales y los representantes de los sindicatos en funciones directivas. Nos estamos conociendo desde ahora. De alguna manera estamos ejercitando nuestra capacidad de negociación. Salvando las distancias, hubo momentos en que parecía una paritaria."
Por ahora, dicen, lo más importante es desarrollar un trabajo político y gremial que comience a realizarse desde joven. "No estamos pensando en plazos inmediatos, sino de acá a 20 años. En nuestras charlas con el gabinete joven de la provincia, tenemos puntos de acuerdo en trazar propuestas que excedan los 4 años de una administración. Tratar de proponer políticas de Estado. No sabemos si será posible concretarlas o no, pero hay que plantearlas así."
Para identificar el pensamiento de la guardia emergente de la UISF, habría que entender, en principio, que crecimiento no es lo mismo que desarrollo. Ellos no lo expresan así, pero admiten que han leído a Arturo Frondizi. Cuando se les pregunta si, en definitiva, no se trata de dejar en libertad a las fuerzas del mercado, o en todo caso, promover un capitalismo con ciertos controles, toman distancia.
"La palabra capitalismo tiene algunas disonancias ideológicas. Es necesario encontrar una vía, no sabemos su nombre, que permita desarrollar la libertad individual para acrecentar la vocación, ya sea industrial, comercial o política, que permita la generación de riqueza y la defienda jurídicamente. Esos son pilares fundamentales, a los que después hay que agregar la educación y la ciencia. La preparación de sujetos que puedan funcionar en un país de avanzada y la concurrencia científica para sostener ese país de avanzada".
Ese pensamiento se complementa con otra definición, según la cual el interés individual no está contrapuesto al interés social, siempre y cuando se entienda bien el interés individual.
"Entenderlo en el sentido de preocuparse por generar las condiciones y el entorno favorable, donde el empresario y su empresa puedan prosperar. Como industriales jóvenes de la ciudad de Santa Fe nos interesa el progreso y la riqueza de nuestras empresas, pero sabemos que esas metas son imposibles si antes la sociedad no está preparada con un entorno favorable. Eso implica recuperar las riquezas fundamentales de la ciudad, por ejemplo el puerto. Volver funcionar como un eje regional".