Una de las líneas de trabajo de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe es lograr que las calles de la ciudad cobren vida a través del arte y las intervenciones urbanas. En este sentido, la restauración de las construcciones más afectadas por el paso del tiempo y la resignificación de las estructuras edilicias, son dos objetivos que conforman una apuesta contundente para que la ciudad sea escenario de arte y los vecinos se transformen en individuos críticos de lo que los rodea.
"La idea es conseguir que los vecinos no sólo sean espectadores casuales de las obras, sino que se inserten en el proceso de la resignificación de las intervenciones", explicó la subsecretaria de Diversidad y Proyección Cultural, Isabel Molinas.
En este sentido, desde la Secretaría de Cultura del municipio se sostiene que es preciso que los ciudadanos ejerciten el gusto por el arte en sus más amplios espectros. "Es necesario encontrar las vías para que realmente las calles de Santa Fe se conviertan en un escenario vivo, donde las obras creativas convivan en armonía con los espacios públicos sin perturbar, claro está, la vida cotidiana del vecino", agregó Molinas.
Por estos motivos, se optó por las instalaciones urbanas, que son manifestaciones artísticas visuales que sirven a lo social, se exhiben en la calle y tienen poco en común con los meros grafitis basados en textos sin contenido. En definitiva, se busca modificar el paisaje urbano, mejorándolo.
Desde la Municipalidad se encara una planificación urbana criteriosa, construida con aportes multidisciplinarios, que responde a un sentido estético y arquitectónico que tiene en cuenta la idiosincrasia propia de cada una de las zonas que componen Santa Fe. En este marco, las intervenciones urbanas programadas son una acción más que interesante.
La primera experiencia se desarrolla en el tanque elevado de agua, ubicado frente al Predio Ferial Municipal, que fue montado entre 1884 y 1888 por los hermanos Hume, en el proyecto del complejo edilicio para el barrio ferroviario. La última vez que se hicieron obras de refacción fue a fines de los '90, cuando recibió una mano de pintura antióxido y el logotipo de la marca de la ciudad. "Este hito patrimonial, presenta hoy un estado deplorable, implicando un riesgo real tanto para la construcción como para la ciudadanía; por ello se decidió que sea una de las obras a ejecutar", justificó Molinas.
Las acciones de recuperación y restauración comenzaron a principios de la semana pasada y la obra creativa propiamente dicha empezó a plasmarse este fin de semana. Los trabajos están a cargo del grupo artístico local "Eleven".
En concreto, los artistas que intervienen en el proceso tienen como línea de acción pintar "furtivamente" y en forma individual. "En esta oportunidad, lo hacen en función de un objetivo conjunto, basándose en una estética consensuada: pintar sobre el contorno del tanque una rosa de los vientos compuesta a partir de cuatro caras que representan cuatro expresiones y sentimientos", explicó la funcionaria.
La propuesta es hacer del tanque una referencia que ayude a identificar los puntos cardinales y, al mismo tiempo, que transmita cuatro emociones diferentes.
Paralelamente, el intendente Mario Barletta suscribió hoy un convenio con Tersuave, en el marco de la política de Responsabilidad Social Empresaria que lleva adelante esa firma. A través del acuerdo, Tersuave proveerá de la pintura necesaria para concretar las obras proyectadas.
El convenio tiene por objeto lograr una estrecha y sistemática cooperación entre el sector público y el privado, acordando un marco institucional que facilite la realización de las actividades conjuntas para el mantenimiento y preservación del patrimonio cultural e histórico santafesino.
Al mismo tiempo, se llevarán a cabo acciones de comunicación para lograr que los vecinos incorporen la idea de que las obras también son suyas, y tomen conciencia de la magnitud de la iniciativa.