DyN
El juicio oral al cura Julio César Grassi se reanudaba hoy con la expectativa de que el sacerdote acusado por abuso deshonesto y corrupción de menores comience finalmente a contestar preguntas sobre las pruebas en su contra.
Se trata del quinto día de indagatoria frente a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal 1, que desde el 19 de agosto lo juzga por 17 hechos de presuntos abusos contra tres jóvenes que pertenecían a su fundación, Gabriel, Ezequiel y Luis.
No obstante, los participantes del juicio creen que el cura ya está sobre los tramos finales de su extensa exposición -sin interrupciones- porque el último día de audiencias, el jueves pasado, finalmente abordó el tema de los menores que lo denunciaron.
Según la querella, el cura tildó a los jóvenes de "mentirosos", ""fabuladores" y hasta "comprados", en el marco de un presunto complot en su contra. Sin embargo, tanto la Fiscalía como los querellantes de los tres menores esperan ansiosos poder interrogar al cura en base a las pruebas que hay en el expediente.
"Es de lo que tendría que haber hablado desde un primer momento. No estábamos ahí para escuchar la autobiografía de Grassi, pero bueno, el tribunal lo dejó hablar", dijo a DyN uno de los letrados querellantes.
Otro de los abogados, Juan Pablo Gallego, representante de Casasidn y a quien Grassi definió como la "mosca blanca" del juicio, llegó a cuestionar incluso que el tribunal le estuvieran dando un exceso de garantías al acusado por ese permiso a la hora de exponer sin límites su versión.
Gallego, además, puso en duda que Grassi efectivamente se preste a contestar las preguntas de los acusados, pese a sus anuncios públicos y periodísticos para poder aclarar toda la verdad ante los jueces Luis María Anduela, Jorge Eduardo Carrera y Mario Gómez.
Grassi enfrenta 17 cargos por "abuso deshonesto agravado reiterado y corrupción de menores agravada" y, según los querellantes, podría recibir una condena de hasta 25 años de cárcel.
La causa se hizo pública en octubre de 2002 luego de un programa de Telenoche Investiga, de Canal 13, donde uno de los menores, Gabriel, relató que había sido obligado a mantener sexo oral con el sacerdote, mientras que aparecían más testimonios reforzando las sospechas sobre otras eventuales víctimas y hasta la declaración de un juez de Menores, Alfredo Meade, que había abierto una causa sobre el tema en base a anónimos.
Grassi quedó detenido, mientras que a la semana siguiente apareció otro programa donde un nuevo menor, identificado con el nombre ficticio Ezequiel, relataba haber sido testigo de otros abusos a menores.