Edición del Jueves 11 de setiembre de 2008

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Internacionales: INTE-01
Evo Morales pidió la expulsión del embajador de Estados Unidos al que acusa de promover los disturbios de la oposición
El gobierno boliviano alertó sobre la posibilidad de una guerra civil
Fuertes choques entre campesinos afines al presidente Evo Morales y grupos opositores de derecha ocurrían hoy en las afueras de la ciudad de Cobija, del norteño departamento de Pando, en el tercer día de conflicto político en Bolivia.

AFP-EFE-Télam

El gobierno boliviano denunció que la violencia desatada en cinco regiones del país con la toma y saqueo de empresas públicas busca desencadenar una guerra civil, y el presidente Evo Morales pidió la expulsión del embajador estadounidense acusándolo de alentar el separatismo.

"Sin miedo al imperio, declaro al señor (Philip) Goldberg persona no grata, pido a nuestro canciller (...) enviar hoy al embajador (una nota) haciendo conocer la decisión del gobierno nacional, de su presidente, para que urgentemente retorne a su país", dijo Morales en un acto público.

"El que busca la división de Bolivia es el embajador de Estados Unidos", agregó, acusándolo de promover los disturbios en cinco de los nueve departamentos del país, donde rechazan el proyecto de nueva Constitución que el gobierno pretende hacer aprobar en un referendo en enero.

En Washington, un vocero del Departamento de Estado calificó de "infundadas" las acusaciones contra Goldberg, mientras, por ahora, la embajada en La Paz no emitió ningún comentario.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, expresó en cambio desde Caracas su apoyo a su colega boliviano.

Entre las acciones violentas, la empresa Chaco confirmó que grupos cívicos opositores a Morales cortaron ayer el suministro de gas natural a Argentina.

La estatal brasileña Petrobras, principal productora de gas en Bolivia, informó que las protestas afectaron parcialmente sus instalaciones, ante lo que el ministro de Minería y Energía brasileño, Edison Lobao, indicó que su país tomará medidas para cubrir sus necesidades de gas de Bolivia, que suministra 31 millones de metros cúbicos diarios.

El brote de violencia que estalló el martes en Bolivia con saqueos de oficinas públicas, tomas de plantas petroleras y la ocupación por la fuerza de tres aeropuertos en Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando busca crear condiciones para "una especie de guerra civil", aseguró el vocero presidencial Iván Canelas.

Estrategia opositora

La estrategia de los alzados Äcercanos a las prefecturas de oposición y a organizaciones civiles de derechaÄ es "buscar un enfrentamiento con militares y policías", que chocaron el martes con una turba en Santa Cruz, señaló Canelas.

El ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, advirtió la noche del martes: "No vamos a caer en provocaciones fascistas (...), vamos a actuar con serenidad, pero también con firmeza democrática, legal y constitucional".

Las crecientes tomas de oficinas públicas Äque hasta hoy continuaban en Tarija donde grupos de derecha intentan ocupar las sedes de Impuestos y de Reforma Agraria, además del aeropuertoÄ no empujarán sin embargo al gobierno a declarar el estado de sitio, señaló.

El clima de rebelión es "el inicio de un golpe de Estado civil-prefectural, contra la unidad del país y contra la democracia", dijo.

Brasil fue el primer país sudamericano en pronunciarse al respecto con un llamado a que se respete la institucionalidad democrática en Bolivia y pidió que las partes eviten la violencia y la intimidación para retomar el camino del diálogo y la concertación.

Mientras tanto, cientos de cocaleros del Chapare afines al presidente Morales iniciaron ayer cortes en una ruta principal que une el oeste (Cochabamba y La Paz) con Santa Cruz, por donde fluye el grueso de las exportaciones de esa región a ultramar, según su dirigente Pedro Domínguez.

En medio del creciente clima de conflicto, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo pidieron al oficialismo y la oposición dialogar para descomprimir la situación.

"Hago un fuerte y vehemente llamado a la pacificación y al respeto de la vida", dijo el obispo Jesús Juárez, secretario general de la Conferencia Episcopal, máxima instancia católica.

El defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, dijo de su lado que "hoy más que nunca Bolivia necesita de diálogo", porque a su criterio "es mejor hablar ahora que después hacerlo a fin de año con unos 100 muertos".

Enfrentamientos

Esta mañana, en las afueras de la ciudad de Cobija, del norteño departamento de Pando, se produjeron violentos enfrentamientos entre campesinos afines al presidente Evo Morales y grupos opositores de derecha.

Los enfrentamientos provocaron un saldo extraoficial de dos heridos de bala, según los medios, versión que no pudo ser confirmada de inmediato por las autoridades.

Mientras tanto, las ciudades de Santa Cruz y Tarija, donde en los días precedentes se había desatado la violencia con saqueos de entidades públicas, permanecían en una precaria calma, a pesar de los esporádicos choques entre bandos, ocurridos el miércoles, según los mismos informes.

El mercado Central de Tarija, donde se concentran mayormente indígenas, fue el epicentro ayer de una batalla campal entre jóvenes de organizaciones de derecha y campesinos, con un saldo de más de medio centenar de contusos.

Suspenden envío de 50% de gas a Brasil

Bolivia suspendió hoy el envío de más de la mitad del gas contratado por Brasil tras producirse esta madrugada una nueva interrupción en un gasoducto del sureste del país, donde se desarrollan protestas contra el gobierno, informó hoy una fuente de la empresa Transierra.

La interrupción fue provocada por la "manipulación" en la válvula de un gasoducto en la estación de Buena Vista e impide el envío a Brasil de 17,1 millones de metros cúbicos diarios de gas, un 56 por ciento de los 30 millones que recibe habitualmente.

Ayer ya se redujeron los envíos de gas a Brasil en un 10 por ciento a causa de lo que el gobierno consideró un atentado de grupos de la oposición contra el mismo gasoducto.

La fuente de la transportadora de hidrocarburos Transierra explicó que Brasil en este momento sólo puede recibir 13 millones de metros cúbicos por día a través de conductos que opera la firma Transredes.

Según un comunicado de Transierra, la válvula de la estación afectada hoy, situada a 70 kilómetros al norte de Villamontes, "fue manipulada generando la interrupción total del servicio en el gasoducto" que une los departamentos de Tarija (sur) y Santa Cruz (oriente).

"Actualmente, desconocemos la forma en que se efectuó esta maniobra y si hay daños; sin embargo ya movilizamos personal para tomar las medidas necesarias", señala la empresa.

El gobierno aún no se ha pronunciado sobre este nuevo incidente pero ayer, cuando se produjo el primer "atentado" contra el gasoducto, acusó a opositores vinculados a las prefecturas (gobernaciones) y comités cívicos de ser los culpables del ataque.

Sobre el suceso de ayer, la empresa señala en su comunicado de hoy que en esta madrugada seguía ardiendo una válvula y no ha sido posible acceder a esa estación para evaluar los posibles daños.

Transierra está participada en un 44,5 por ciento por la brasileña Petrobras, en un porcentaje similar por la empresa nacionalizada Andina y en un 11 por ciento por Total Bolivie, filial de la franco-belga Total.

A su vez, Andina tiene como socias a la hispano-argentina Repsol YPF en un 48,92 por ciento y a la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en un 50,1 por ciento.

Detonante del conflicto

El recorte de los ingresos regionales, provenientes de un impuesto a la exportación de gas, para financiar un fondo en favor de los ancianos fue el detonante del conflicto, que tiene sin embargo como telón de fondo la lucha por autonomía y la oposición a una nueva Constitución propuesta por el gobierno boliviano.





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