Internacionales: INTE-01
El gobierno decretó un duelo nacional y fue expulsado el embajador norteamericano del país
Volvía la calma a Bolivia tras violentos enfrentamientos que dejaron 9 muertos
Al menos nueve muertos y decenas de heridos dejó ayer un enfrentamiento entre opositores al gobierno de Bolivia y campesinos, en una jornada de violentos disturbios en las provincias gobernadas por adversarios del presidente Evo Morales.

Télam-AFP-EFE

Tropas militares desbloquearon esta madrugada los caminos hacia los campos petroleros del sudeste de Bolivia en forma pacífica, lo que parecía llevar normalidad a la región, en tanto el prefecto de Tarija, el opositor Mario Cossío, reclamó diálogo para superar la crisis.

Según la emisora católica de noticias Fides Äcitada por AnsaÄ, el primer contingente militar llegó esta madrugada a Villamontes, 1.350 kilómetros al sudoeste de La Paz, en tránsito hacia Yacuiba, donde se encuentra la estación de bombeo de Pocitos.

La movilización militar obedeció a la decisión del gobierno de Evo Morales de enfrentar las protestas opositoras, que ayer recrudecieron con choques armados en varias zonas del país y provocaron al menos nueve muertos, según estimaciones oficiales aunque provisorias.

Los prefectos (gobernadores) opositores le reclaman al presidente Evo Morales por un recorte en sus rentas petroleras que el gobierno nacional aplica para hacer frente al pago de una pensión para los mayores de 60 años.

Sin embargo, el mandatario afirma que tras esa petición se esconden reclamos desmedidos de autonomías regionales y una férrea oposición a la nueva constitución que el gobierno pretende sancionar antes de fin de año, si es que un plebiscito convocado por ley apoya el trabajo que hizo la Asamblea Constituyente.

La presencia de los militares provocó protestas entre los opositores de Villamontes, que pretendían mantener cortado el suministro de gas a los países vecinos.

Los dirigentes convocaron a reunión de emergencia para decidir medidas de acción y prometieron que las mantendrán "así les cueste la vida".

Exportación de gas

El gobierno envió tropas a la región del sudeste para evitar la toma de los yacimientos petroleros, después de que fuera afectado también el conducto de exportación de gas a Brasil, en un tramo de los cuales se cerraron válvulas durante siete horas a raíz de un incendio.

Esas acciones de sabotaje fueron definidas por el gobierno como actos "terroristas".

La situación motivó una serie de consultas entre el gobierno boliviano y las autoridades de la Argentina, Brasil y Colombia, miembros del Grupo de Países Amigos de Bolivia, tanto en el nivel de los presidentes como de los cancilleres y otros funcionarios diplomáticos.

Asimismo, generó decididas declaraciones de apoyo a la institucionalidad boliviana de parte de los gobiernos de la Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Venezuela, así como de las Naciones Unidas, la OEA, la Unasur y el Mercosur.

Por otra parte, el opositor prefecto de Tarija, Cossío, hizo anoche un llamamiento al diálogo como forma de evitar nuevos enfrentamientos.

"Desde el sur del país, proponemos al presidente que nos demos la última oportunidad. Le pedimos que se pronuncie, que señale día, lugar y la hora para sentar las bases del diálogo para iniciar el proceso de reconciliación nacional", afirmó Cossío.

Aseguró que participará del diálogo cumpliendo el mandato de su pueblo y para ello invoca la participación de la Iglesia y la Organización de Estados Americanos (OEA) para que coadyuven en el éxito de la iniciativa, señaló un despacho de la estatal agencia noticiosa ABI.

"El presidente de la república tiene la palabra y también la primera responsabilidad ante la historia, porque es hora de pacificar el país y ponerse en la altura de la situación", aseveró.

Respuesta oficial

En respuesta, el gobierno boliviano llamó hoy al diálogo sin "ningún condicionamiento previo" al prefecto Cossío.

"El gobierno vuelve a reafirmar su convicción seria y decidida para reanudar un diálogo productivo en las siguientes horas", anunció el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en una declaración de prensa en la casa de Gobierno.

El prefecto fue citado por el gobierno a una reunión para el final de esta tarde en el contexto de una "oportunidad valiosa para dialogar ", dijo Quintana, que reprochó que Cossío haya rechazado anteriormente el diálogo aunque "hoy celebramos su cambio de actitud (...), pero lamentamos que para este cambio de actitud haya tenido que suceder tanta desgracia, daños irreparables y dolor para los bolivianos".

El gobierno nacional decretó un duelo nacional para el día de hoy por la muerte de al menos nueve personas, la mayoría campesinos, en los enfrentamientos de Pando.

"El presidente de la República ha decidido declarar duelo nacional de 24 horas sin suspensión de actividades, porque Bolivia entera está de luto", dijo anoche el vicepresidente Alvaro García Linera, durante una conferencia de prensa, indicó ABI.

Día de violencia

"Al menos son nueve los muertos y hay más de 60 heridos", dijo una vocera del Ministerio de la Presidencia como saldo de la violenta jornada de ayer, mientras otras fuentes denunciaron "un número no determinado de desaparecidos" y unos 20 campesinos tomados como rehenes.

Los choques ayer tuvieron lugar en Tres Barracas, un suburbio de Porvenir, ciudad del municipio Filadelfia situada a 33 kilómetros de Cobija, la capital de Pando.

El gobierno central, a través del viceministro de Coordinación de Sectores Sociales, Sacha Llorenti, responsabilizó al prefecto (gobernador) de Pando, Leopoldo Fernández, por la "masacre de campesinos a través de funcionarios de la prefectura acompañados de asesinos".

Sin embargo, el viceministro de Gobierno, Rubén Gamarra, informó que entre los muertos había un funcionario de la prefectura de Pando y un concejal de Porvenir.

La crisis adquirió tal magnitud que Morales analizaba ayer la posibilidad de dictar el Estado de sitio en los departamentos con gobiernos opositores (Beni, Chuquisaca, Pando, Santa Cruz y Tarija), según reveló el embajador boliviano en Brasil, René Dorfler.

Por la noche, en un acto en el interior del departamento Cochabamba, Morales no habló del Estado de sitio pero advirtió que su paciencia "tiene límite" y señaló que su gobierno puede adoptar "algunas decisiones radicales" para enfrentar la crisis.

Respaldo argentino

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se comunicó anoche por teléfono con sus homólogos de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Chile, Michelle Bachelet, para analizar la situación de Bolivia. Fuentes oficiales dijeron que en el diálogo telefónico también se reafirmó el "fuerte respaldo" al presidente de Bolivia, Evo Morales.

Horas antes, Argentina expresó su "pleno e incondicional respaldo" al gobierno de Morales y llamó a la comunidad internacional a pronunciarse a favor del respeto al orden constitucional y la integridad territorial de Bolivia.

Expulsión recíproca de cancilleres

Las relaciones entre Washington y La Paz entraron ayer en una nueva fase de tensión después de que los gobiernos de Bolivia y Estados Unidos decidieran declarar "persona non grata" a los respectivos embajadores y expulsarlos del país.

EE.UU. respondió, en menos de 24 horas, con igual dureza a la decisión del presidente boliviano, Evo Morales, de expulsar del país al embajador estadounidense, Philip Goldberg.

Washington anunció ayer que ha declarado al embajador boliviano ante la Casa Blanca, Gustavo Guzmán, "persona non grata".

"En respuesta a una acción injustificable y en concordancia con la Convención de Viena, hemos informado oficialmente al gobierno de Bolivia de nuestra decisión de declarar al embajador Gustavo Guzmán persona non grata", señaló en un comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.

Guzmán fue informado personalmente en el Departamento de Estado de la decisión del gobierno estadounidense, dijo una fuente del Departamento de Estado.

El diplomático estadounidense fue acusado por Morales de instigar las protestas violentas contra su gobierno en varias regiones del país controladas por opositores.

La declaración de persona non grata de los dos embajadores es el último episodio de una cadena de roces e incidentes diplomáticos que han caracterizado las relaciones entre Bolivia y EE.UU. desde que el líder aymará llegó a la presidencia de ese país.

Embajador expulsado

El Departamento de Estado norteamericano anunció hoy que le comunicó al embajador de Venezuela en Washington que será "expulsado" en represalia por la expulsión de su homólogo estadounidense en Caracas.

La decisión se anunció luego de que el Tesoro informara hoy mismo el congelamiento de los activos que tengan en Estados Unidos dos altos funcionarios y un ex funcionario venezolanos al acusarlos de colaborar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) en el narcotráfico.

McCormack señaló que el presidente venezolano Hugo Chávez había dicho que haría regresar a su embajador en Washington, Bernardo Álvarez Herrera. El portavoz sin embargo no precisó si ya había dejado el país, aunque agregó que de todos modos sería expulsado.

Chávez echó al embajador de EE.UU.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, expulsó anoche al embajador de Estados Unidos en Caracas, Patrick Duddy, y lo emplazó a abandonar el país en 72 horas, "en solidaridad con el pueblo de Bolivia", cuyo gobierno formalizó ayer una decisión similar. "Si a Evo lo derrocaran, lo mataran, sepan los golpistas de Bolivia que me estarían dando luz verde para apoyar cualquier movimiento armado en Bolivia", alertó el presidente venezolano.

La noticia se conoció horas después de que Chávez reiterara la denuncia de una presunta conspiración contra su gobierno, de la que responsabilizó a opositores locales y autoridades de Estados Unidos.

"Desde hoy comenzamos a evaluar las relaciones diplomáticas con el gobierno de Estados Unidos; tiene 72 horas el embajador en Caracas para salir de Venezuela, en solidaridad con el pueblo de Bolivia", manifestó Chávez durante un acto de su Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Luego se dirigió al canciller, Nicolás Maduro, a quien ordenó: "De inmediato mande por nuestro embajador (Bernardo Alvarez Herrera) antes de que lo echen de allá".

Chávez aseguró que volverá a enviar un embajador a Washington sólo cuando haya un nuevo presidente en Estados Unidos, hecho que ocurrirá en febrero del año próximo, luego de las elecciones previstas para noviembre de este año.

"Váyanse al carajo cien veces, yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno; estamos los hijos de Bolívar, de Guaicaipuro (cacique de las tribus Caracas y Teques en el siglo XVI), de Tupac Amarú", señaló.

El mandatario también amenazó con cortar el envío de petróleo a Estados Unidos: "Hago responsable por el envío petrolero de Venezuela a ese país; si hubiera una agresión en contra de Venezuela, no habrá más petróleo", advirtió.

"Les digo a los pitiyanquis: ni se les ocurra; y si se les ocurriera, les advierto que ya no soy el Hugo Chávez de 2002, que llamaba al diálogo, a conversar; yo invito a que preparemos el contragolpe revolucionario, que debe ser demoledor", afirmó el mandatario.

"Pitiyanqui" es una palabra que se usa en Venezuela para describir despectivamente a los imitadores de los estadounidenses y su prefijo proviene del vocablo francés "petit" (pequeño), según el Diccionario de la Real Academia Española.

Chávez consideró que el plan en su contra "no es aislado, sino que debe verse como parte de un contexto mundial", y remarcó que "cada agresión del imperio y sus lacayos debe ser respondida con contundencia, y eso significa profundizar la revolución".