La duodécima exposición del proyecto "Sin Prisa y sin Pausa, un camino en el Arte" que el 7´ distrito de la Dirección Nacional de Vialidad (27 de Febrero y Salta) propicia, con la organización y conducción de Maximiliano Maignien, concretó su apertura pocos días atrás con la participación de los artistas Gabriel Villot y Gabriela Pertovt.
En esta exhibición están expuestos trabajos que se particularizan como Dibujos, Pinturas y Objetos pertenecientes a los artistas antes citados. Gabriel Villot muestra Dibujos de medio y gran formato, ejecutados con trazos de microfibra y lápiz directo, en tanto que Gabriela Pertovt firma Pinturas y Objetos, entre los cuales vincula un propósito expresivo que se evidencia por el concurso de similar paleta cromática y tratamiento de la materia. Coagula de este modo una moderada entonación que oscila en un cierto autocontrol de tono elegíaco, sin desbordes ni exaltaciones, siempre en el medio tono, ajustando imágenes y cromatismo con medida andadura creativa.
Su mirada ocasionalmente se torna inquisitiva, articulando en el plano y con paleta media cuestiones que hipotéticamente pueden ser tenidas como de "género" (las mujeres sin rostros, ¿todas o nadie?). El color y el trazo se presentan claros y directos en elaboración simple de los tonos que ocasionalmente aplanan las formas y en otros otorgan volumen. Todo se explicita desde el terreno del discurso esencialmente plástico. El "cómo decir-hacer" está resuelto directamente, sin sutilezas ni exploración de atmósferas de ambigua subjetividad. Otorga a sus piezas esa sola posibilidad de lectura, cuestión que se enrarece al movilizarse en el asunto en el cual aparece un ícono de la autora: la vaca.
En esta exhibición Pertovt incorpora piezas nuevas a otras ya expuestas y las relaciones precisamente con la presencia del tal ícono. En principio, y en sus obras de más lejana data, la forma-idea central de cada obra está presente como tópico central del discurso visual, más luego y en las obras presuntivamente más recientes la figura ya citada aparece, pero en carácter de sujeto que mira, que se asoma atentamente a otros mundos, a otras realidades. Esta imagen recurrente provoca la pregunta: ¿quién es? ¿Qué representa en el discurso plástico de la autora esta presencia que se repite una y otra vez? ¿Es quizás la autorrepresentación de la autora que bascula entre el ser el sujeto autor y productor de cada obra, operando esta configuración como una instancia de reconocimiento, de solapado autorretrato que constata cada cuestión plásticamente enunciada? Tal idea también acude cuando vemos al personaje pintado mirando la obra de maestros del Arte Contemporáneo (Klimt, Pollock, Van Gogh) revisitados y reinterpretados. En este juego de ambigüedades identitarias de "Que sí, Que no" también aparece en algunos objetos expuestos construidos como objetos en el espacio, soportes y actores a la vez de la ideas fuerza que elabora la expositora.
En estos trabajos la autora condensa el tratamiento cromático, las texturas, las ideas fuerza de su discurso visual, imaginando objetos portadores de relatos caros a su intencionalidad expresiva, imprimiéndoles a los mismos un "plus" de ensoñación. La resolución técnica de los mismos es irreprochable.
Gabriel Villot integra su colección con trabajos cuya realización grafo-técnica es inobjetable, exhibiendo una capacidad de ejecución remarcable. El expositor mixtura imágenes preexistentes, preferentemente recortadas de las pinturas que componen el "Juicio Final" (Miguel Angel Buonarotti, Capilla Sixtina, Vaticano) trasladando el tratamiento cromático a la orquestación de grises por trama de líneas sobre soporte neutro de blanco. Resemantiza las imágenes apropiándose de ellas y otorgándole una alternativa expresiva alterna de su sentido inicial y de su integración al conjunto antes citado. Sobre este dato, el autor incorpora elaboraciones del dibujo propias y caras a su intencionalidad expresiva, logrando aciertos parciales en esta mixtura. El tratamiento del agua cual gotas que distorsionan la imagen inicial ("Proserpina con agua") otorga a la misma una otra intencionalidad, un cierto plus expresivo imputable al expositor.
El espejo de cada gota modifica la imagen inicial, en tanto el tratamiento del líquido se incorpora por giros esencialmente plásticos a la anécdota, sin sobresaltos. El elemento agua incorporado tiene otras resoluciones, algunas de ellas plásticamente no resueltas elegantemente. Así como los volúmenes corporales están trabajados como masa en las cuales el contraluz opera como dato compositivo-expresivo, el agua se presenta como planos superpuestos y aserrados perfiles en los cuales las luces se recortan abruptamente. (ej.: "La Sibila que alza el libro").
Una exposición que reúne a dos entusiastas artistas plenamente dedicados a su trabajo que amerita reconocimiento, que no implica adulación. Es sabido que una pausa para reflexionar desapasionadamente sobre lo hecho ocasionalmente puede producir nuevas certidumbres. Ergo, un crecimiento. Y esto se toma o se deja.
vn-GB