Política: POLI-03
Entrevista con Ricardo Lorenzetti
"La sociedad tiene que poder controlar a quien llega a juez"
El presidente de la Corte Nacional habló con El Litoral sobre los cambios que necesita el Poder Judicial y sus responsabilidades ante la comunidad. "Hay que cambiar una cultura que lleva muchísimos años", afirmó, pero también subrayó que un juez no puede estar sometido a la presión de ser juzgado por el contenido de sus sentencias.
Emerio Agretti
La próxima semana, medio millar de jueces de todo el país se reunirán en Córdoba para discutir cuestiones como la mayor eficiencia en la gestión, la relación con la comunidad y la independencia. Pero una de las cuestiones centrales pasará por los procesos de selección y acusación de magistrados. En una entrevista con El Litoral, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti, remarcó la importancia de incorporar criterios modernos de administración al Poder Judicial, asumir que se trata de un servicio a la comunidad y contar con la infraestructura adecuada, "para que sea transparente quién se esfuerza y quién no".
ÄEl fin de la semana que viene (18 y 19) se hará en Córdoba la Tercera Conferencia Nacional de Jueces, iniciativa suya que empezó en Santa Fe y siguió en Salta. ¿Para qué se juntan los jueces? .ÄCuando llegamos a la Corte Suprema entendimos que nuestra responsabilidad es atender las demandas de la sociedad. Por consiguiente, este poder tiene que transformarse para atenderlas. La sociedad espera una Justicia más rápida, más cercana. Ya empezamos un proceso que llevará tiempo y que involucra a todos los jueces. Pero a esto lo hacemos sobre una base de consenso. Por eso, es que hemos hecho estas reuniones de jueces en todo el país, que convocan a jueces federales, provinciales, las Cortes nacional y provinciales, las asociaciones de jueces. La idea es que los principales dirigentes del Poder Judicial nos juntemos y nos pongamos de acuerdo, y luego eso se concrete en políticas de Estado. Éste es otro aspecto importante: el consenso por un lado, y las políticas de Estado por otro, en el sentido de que si nosotros nos ponemos de acuerdo en que hay que hacer algo, esto se haga con independencia de quien esté en la Corte, y que no tengamos estos cambios tan pendulares que ha tenido la Argentina. Y sobre todo en el Estado, que no se transforma porque cambian permanentemente las decisiones.
Ä¿Y qué les compete específicamente a los jueces?ÄEn el Poder Judicial, hay muchísima gente que se esfuerza día a día por hacer las cosas bien. Hay muchos jueces que tienen un alto grado de interés en su trabajo. Entonces, lo que nosotros queremos es involucrarlos en la transformación del Poder Judicial. La primera decisión que se tomó en Santa Fe es mejorar la comunicación con la sociedad y la prensa y esto se transformó en una política de Estado. Hoy, tenemos un altísimo grado de avance en eso: hay voceros, hay reuniones permanentes con Adepa, Fopea y todas las organizaciones vinculadas con los medios. Y ahora, como una fase más, vamos a avanzar en un modo de comunicación on line. Una página donde, gradualmente, la gente va a poder acceder a las sentencias que se vayan dictando, simplemente cliqueando en la página web. Ya las de la Corte están todas publicadas, pero vamos a tratar de que se vayan incluyendo todas las de los tribunales nacionales y federales. Ahí se va a poder acceder a filmaciones de audiencias públicas, juicios orales.
Incorporar la gestión
ÄTambién hay que acelerar la tramitación de las causas...
ÄLa decisión que se tomó en la segunda conferencia fue incorporar la gestión. Entonces, hemos hecho un plan nacional de gestión, que ya está avanzando. Y esto tiene una gran importancia, porque es incorporar los criterios de la gestión privada al Estado. Nosotros todavía estamos cosiendo expedientes con hilo y aguja, o abrochándolos, que son criterios de gestión del siglo XVII o XVIII. Y si uno ve cómo se maneja un banco o cualquier empresa de servicios, básicamente con computadoras, hay una diferencia enorme. Por eso, a través de pruebas piloto, estamos incorporando criterios de gestión de calidad y un plan informático, que en el orden nacional lo lleva adelante el Consejo de la Magistratura y en las provincias hay distintos grados de avance, como es el caso de Santa Fe.
Estos temas se van a volver a tratar en esta tercera reunión. Cada comisión va a mostrar lo que ha hecho, para que no sean meras declaraciones. Y a la vez, estamos haciendo otras cosas: acabamos de firmar un convenio con el Banco de la Ciudad como prueba piloto para introducir gradualmente pagos electrónicos. Hoy, la gente tiene que hacer colas para ir a cobrar un cheque judicial. Por ejemplo, una mujer que cobra alimentos o alguien que cobra una indemnización, tiene que hacer una cola enorme en el juzgado, después ir al banco, cuando en todo el mundo se transfieren fondos mucho más importantes por vía electrónica. También estamos haciendo una experiencia en el sistema provisional, en los juzgados de seguridad social, para los jubilados que tienen que hacer juicios para cobrar. Firmamos un convenio con Anses para informatizar todos los documentos y que se puedan tramitar digitalmente. Hay que transformar la tecnología y la gestión del Poder Judicial. Esto es muy importante, porque es lo que va a hacer que la gente vea una Justicia un poco más rápida.
Control y presiones
ÄLos temas centrales en Córdoba serán la selección y acusación de jueces. ¿Por qué se puso el foco en eso?
ÄEsto es muy importante. Porque la gente a veces dice "este juez es bueno, éste no", pero lo que hay que ver es cómo se los selecciona. Y en este proceso, son muy importantes las audiencias públicas, la información a la población, la participación ciudadana. Tiene que haber un control más amplio acerca de quién es juez, porque una vez que lo es, tiene garantizada constitucionalmente su estabilidad, por razones obvias de independencia.
Pero también es importante la cuestión de las acusaciones. Si el juez es malo, hay que acusarlo. Pero a veces hay acusaciones muy livianas. Porque una sentencia no gusta, se acusa. Entonces, los jueces sienten una presión intolerable, que les impide desarrollar normalmente su trabajo, porque como nunca hoy tenemos jueces que tienen 10, 20 ó 30 denuncias, que quedan ahí sin resolver, y la mayoría es por desacuerdos con una sentencia. Y esto no es bueno. Las sentencias se pueden apelar. Los jueces no pueden ser juzgados por el contenido de sus sentencias.
ÄClaro, todo esto tiene que ver con la independencia del Poder Judicial, que es el gran tema de Córdoba. Al mismo tiempo vamos a trabajar sobre la necesidad de que los presupuestos sean autónomos y suficientes. Decimos suficientes, porque el ciudadano tiene derecho a un tratamiento igual de la Justicia, viva en Capital Federal, en Jujuy o en Santa Fe, en el campo o en la ciudad. Y esto no es así, porque los presupuestos que se destinan no son iguales. Hay provincias que no pueden, hay provincias que no quieren. Lo importante es que haya presupuestos suficientes, y esto hace al federalismo. Para que todos sean iguales ante la ley.Y también la autonomía, porque eso permite mucha más agilidad en el manejo de las decisiones. Nosotros tenemos jueces que tienen 50 ó 60 mil causas. No tienen espacio, o no tienen computadoras; hay vacantes que tardan mucho en cubrirse y se acumulan las causas. Y todo esto no depende de los jueces, sino de los otros poderes. Entonces, aquí hace falta o una política común muy aceitada, o la autonomía. La mayoría de los países ha optado por la autonomía y eso favorece la independencia.Tratamos de trabajar con seriedad, sin acusar a nadie, pero tratando de resolver los problemas. Que no van a ser solucionados en 24 horas, pero vamos avanzando. Hay que cambiar una cultura que lleva muchísimos años e ir hacia un Estado más inteligente, más eficiente, que brinde servicios adecuados a la población.
ÄBueno, esto es lo que hay que trabajar. Nosotros tenemos muchos jueces que lo entienden y hacen un gran esfuerzo. Pero a veces el esfuerzo personal no es suficiente, si no se tiene una infraestructura adecuada. Esto es lo que permite mostrar resultados y, a la vez, dejar en evidencia quién se esfuerza y quién no. Esto lleva tiempo, pero lo importante es que mostremos voluntad de cambiar.
"Cada juez debe tener en claro que tiene que defender los derechos de los ciudadanos y poner límites a los otros poderes. Si una persona ve que sus derechos son violados, tiene que tener la tranquilidad de que un juez imparcial lo va a defender. Pero hay muchas cosas que los jueces no pueden solucionar, la inseguridad, la violencia, los chicos en la calle, la droga, la accidentología vial. El juez solamente sanciona una vez que el derecho fue violado, y la persona ya vio afectada su vida, su salud o su patrimonio. Entonces, lo importante aquí es la prevención, que es competencia de los otros poderes. Pero los jueces tienen que ser muy estrictos en la aplicación de las normas, para dejar en claro que no está todo permitido. Ése es el mensaje. Y eso sí, es función de los jueces".