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Internacionales: INTE-01
El gobierno ordenó la captura del prefecto de Pando
La paz en Bolivia pende de un hilo
Representantes del gobierno de Bolivia y prefectos opositores volverán a reunirse hoy en La Paz, en busca de avanzar en un acuerdo que destrabe el fuerte conflicto que atraviesa el país por el rechazo de cinco departamentos a la nueva Constitución y su reclamo de autonomía.
AFP-EFE-Télam
El frágil diálogo de pacificación previsto hoy en Bolivia pendía de un hilo, luego de que el gobierno radicalizara la militarización de las zonas de conflicto y los prefectos rebeldes amenazaran con romper relaciones si la violencia suma otra muerte a las 30 ya cobradas. La decisión de los prefectos pone en serio riesgo el precario diálogo instalado el viernes en la casa presidencial entre el gobierno y el prefecto de Tarija, Mario Cossío, que obra en representación de sus colegas de Santa Cruz, Beni, Pando y Chuquisaca. "Ratificamos que pese a las condiciones precarias, estamos haciendo todo lo posible para sostener el diálogo; esperamos que el gobierno no agregue elementos que generen más incertidumbre", señaló Cossío, vocero de los prefectos opositores. Las confrontaciones entre grupos civiles de derecha y campesinos aliados al presidente Evo Morales se reactivaron ayer, con duros choques por el control de una ruta en la localidad de Tiquipaya, en Santa Cruz, con un saldo de un herido grave. Los prefectos reprobaron también el estado de sitio dictado por Morales en la región de Pando, adonde envió tropas para restablecer el orden. La aguda crisis política que azota a Bolivia ha generado unos 30 muertos y un centenar de heridos y preocupación en los países de la región, además de organizaciones multilaterales que abogan por una salida pacífica a la espera de una reunión definitiva hoy entre oficialistas y opositores. Pero la advertencia de los prefectos de que "si hay un solo muerto o un herido más se dará el rompimiento de toda posibilidad de diálogo", como señaló el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, cabeza visible de la oposición, hace temer por el encuentro de esta tarde, en el que se sentarían las bases de la pacificación.
"Morir por la patria"
Lejos de dar señales de reconciliación, el presidente de Bolivia, Evo Morales, llamó ayer a los movimientos sociales a defender "el proceso de cambio" que impulsa su gobierno o "morir por la patria", frente a lo que consideró afanes conspirativos de la oposición, movilizada en cinco regiones del país. "Siempre hemos gritado "patria o muerte'; si no podemos vencer hay que morir por la patria y por el pueblo boliviano", afirmó el mandatario izquierdista, ante una multitudinaria concentración de sindicatos cocaleros en la central Cochabamba. Morales lanzó sorpresivamente en la misma concentración una campaña por la aprobación de una nueva Constitución, que alienta a despecho de la oposición, que a su vez exige la restitución de recursos del gas recortados a las prefecturas y la vigencia de gobiernos autónomos. Ante la gravedad de la situación boliviana, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) se reunirá mañana de emergencia en Santiago, mientras los gobiernos de Cuba y Nicaragua respaldaron al presidente Morales y denunciaron injerencia de Estados Unidos. Enfrascado también en un problema con Washington, Morales aseguró ayer que la decisión de expulsar al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg, no se debió a la "debilidad" sino a la "dignidad" y "soberanía de los pueblos". "El gobierno boliviano ha tomado una decisión no por debilidad sino por dignidad y la soberanía de los pueblos, al declarar persona no grata al embajador de Estados Unidos", afirmó en alusión a declaraciones del vocero del Departamento de Estado norteamericano, Sean McCormack.
30 muertos
El gobierno de Bolivia elevó hoy a cerca de 30 las personas que murieron en el enfrentamiento armado entre civiles ocurrido el pasado jueves, en la norteña región de Pando, que se encuentra en estado de sitio. En conferencia de prensa, el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, afirmó que el número de víctimas "se acerca a la treintena", e insistió en que se trata de la "mayor masacre" ocurrida durante la democracia en Bolivia. La mayoría de los fallecidos, según el gobierno, son campesinos que fueron "masacrados" y "acribillados" por personas que pertenecen a la Prefectura (gobernación) de Pando, cuyo titular es el opositor Leopoldo Fernández. Rada compareció ante los periodistas para responder al comunicado de los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni y Tarija, que advirtieron hoy romper el diálogo con el gobierno si hay un solo muerto o herido más. Los líderes autonomistas exigieron también una investigación con participación internacional sobre lo sucedido en Pando, donde tienen previsto viajar mañana. El gobierno de Morales también reclamó una investigación sobre lo ocurrido en Pando pero emprendida desde el Congreso Nacional, al que instó a dirigir la acción fiscal contra los "crímenes de lesa humanidad" cometidos en Pando, afirmó el ministro. En cuanto al viaje a esta región anunciado por los dirigentes opositores, Rada confió en que su intención no sea "tratar de ocultar pruebas del genocidio" cometido en la zona.
El prefecto del convulsionado departamento de Pando, en el extremo norte de Bolivia, Leopoldo Fernández, era buscado hoy para ser detenido por desacato al estado de sitio, dictado por el gobierno en esa región, por la violencia política. La orden de detención fue comunicada a la prensa por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, que encabeza los operativos militares en la región que fue el epicentro de la violencia política, el pasado jueves. El estado de sitio fue dictado por el gobierno en Pando, tras los duros choques entre campesinos afines al presidente izquierdista y civiles de derecha que apoyan al prefecto Fernández. El prefecto de Pando Äque negó ayer haber huido o tenga planes de escapar a BrasilÄ declaró públicamente su oposición al estado de sitio y dijo que resistiría su aplicación.
Denuncian que sicarios mataron a niños y embarazadas
Una dirigente campesina boliviana denunció que durante los enfrentamientos del viernes en Pando, grupos armados opositores masacraron a mujeres embarazadas y a niños, a los que luego arrojaron al río Tahuamanu. En declaraciones al sitio de Internet de la radio Patria Nueva, la representante campesina, quien no quiso dar su nombre por temor a represalias, dijo que muchos compañeros agricultores fueron "víctimas del racismo", y agregó que "el objetivo de masacrarlos se cumplió". "Había mujeres embarazadas, niños y niñas que fueron masacrados cuando cruzaban el río para escapar; les efectuaron disparos y los arrojaron al agua", relató. La dirigente agregó que "además hay otras señoras embarazadas heridas y a punto de abortar". El número de muertos en Pando, al norte de Bolivia, durante enfrentamientos de grupos de choque de opositores con una columna de simpatizantes del gobierno, aumentó a 30, la mayoría de ellos campesinos afines al presidente Evo Morales. Ayer fueron encontraron los cadáveres de seis personas flotando en aguas del río Tahuamanu, que cruza la región, y se teme que haya otros cuerpos en la selva, según la delegada presidencial, Nancy Texeira. Según otra fuente, muchos campesinos identificados con Morales fueron perseguidos por bandas armadas y "huían al monte", al producirse el enfrentamiento cerca de Filadelfia, 45 kilómetros al sudoeste de Cobija. La mujer contó también a la emisora que los atacantes portaban ametralladoras y pistolas automáticas y dijo que muchos de ellos "provenían del lado brasileño". "Era increíble, pero la policía sólo vigilaba y revisaba a los campesinos", narró, para luego agregar que "cuando los atacantes de la Prefectura venían hacia nosotros los policías huyeron". "Cuando empezamos a escapar hacia el puente para cruzar el río, muchos de los atacantes empujaban a los compañeros desde el puente, los tiraban al agua y les disparaban desde arriba", concluyó.
Reunión de Unasur: Cristina viaja a Chile
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner viajará mañana a Chile para reunirse con sus pares de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para analizar la situación de crisis en Bolivia y brindar apoyo institucional al presidente Evo Morales. Los jefes de Estado acordaron que mañana a las 15, mantendrán una cumbre de urgencia en Santiago de Chile. Funcionarios del gobierno argentino informaron que Fernández de Kirchner mantuvo el viernes último una ronda intensa de llamados, inclusive después del acto que encabezó en Punta Tombo, Chubut. Los diez presidentes de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) aceptaron, "por unanimidad", convocar a una reunión de urgencia mañana en Santiago, para analizar la crisis en Bolivia, confirmó la Cancillería chilena. "Tras una ronda de consultas realizada durante el día de hoy (por ayer), los jefes de Estado y de gobierno del área aceptaron la convocatoria de la presidenta (Michelle) Bachelet", explicó en una breve comparecencia ante la prensa el director de Política Exterior, Juan Pablo Lira, "número tres" de la Cancillería. La presidencia "pro témpore" de Unasur -actualmente a cargo de Chile- fijó para la tarde de mañana esta reunión, que se celebrará en el palacio presidencial de La Moneda. En un comunicado leído por el representante de la Cancillería chilena, Unasur expresó "su satisfacción por la decisión del presidente de Bolivia, Evo Morales, y de fuerzas políticas y sociales, de avanzar en un diálogo que permita que se consolide la convivencia pacífica y el funcionamiento de las instituciones democráticas". Pero puntualizó que este proceso deberá hacerse "bajo la conducción de las legítimas autoridades de la nación boliviana, para que la convivencia en ella se oriente de manera permanente por la vía pacífica, institucional y democrática". Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo hoy que la reunión de líderes de Unasur convocada para mañana "sólo tiene sentido" si "hay una propuesta", y el gobierno y la oposición boliviana deciden acatarla. El representante de la Cancillería chilena eludió precisar qué mandatarios asistirán a la reunión, en la que ya han anticipado su participación los presidentes de Venezuela, Argentina, Paraguay, Uruguay, Ecuador y Chile.
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