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Las negociaciones que se presentan como la última oportunidad para la compañía aérea Alitalia se iniciaron hoy entre los probables adquirientes de la empresa, sindicatos y gobierno italiano para evitar que su quiebra y un cese de pagos a partir de mañana. Si las negociaciones progresan, una "reunión final" podría ser convocada hoy para realizar reuniones maratónicas "hasta un acuerdo", anunció Claudio Claudiani, secretario general del sindicato Fit-Cisl, a su llegada al Ministerio de Trabajo. Anoche, las negociaciones habían permitido algunos avances. Según La Reppublica, los compradores mejoraron en 100 millones de euros el paquete salarial para que los trabajadores acepten los nuevos contratos de trabajo previstos por el plan de adquisición. El presidente del consejo, Silvio Berlusconi, se comprometió personalmente desde ayer en las negociaciones y piensa, cueste lo que cueste, obtener de los socios un acuerdo que permitirá a Italia conservar su compañía aérea nacional. La quiebra de Alitalia sería "un desastre para el país entero", reiteró ayer, acusando a la izquierda de estar detrás de "los comportamientos no razonables" de los trabajadores. La compañía sobrevive gracias a un préstamo del Estado y está al borde del abismo, pues los empresarios italianos dispuestos a relanzarla y los sindicatos se oponen sobre las condiciones de remuneración, las vacaciones y el contrato único previstos por el plan de rescate. El plan de la CAI (Compañía Aérea Italiana) prevé el despido de 1.000 pilotos, lo que es para nosotros "completamente inaceptable", dijo esta mañana Massimo Notaro, presidente de la Unión de Pilotos (UP), uno de los sindicatos de pilotos de Alitalia. La perspectiva de una quiebra inminente de Alitalia se concretó bruscamente ayer con el anuncio por parte del administrador de la compañía de que no podía garantizar todos sus vuelos, al no poder pagar el combustible. "Hasta hoy tenemos los vuelos garantizados, pero mañana no, pues no nos suministrarán más combustible", declaró ayer Augusto Fantozzi, comisario extraordinario nombrado por el gobierno para gerenciar Alitalia, según fuentes sindicales citadas por las agencias italianas. En un comunicado, Fantozzi desmintió haber dado esas declaraciones alarmistas, y reconoció sólo haber explicado que "existían dificultades para aprovisionarse, lo que podría significar un riesgo para algunos vuelos". El comisario anunció también que sería obligado a poner en desempleo técnico desde mañana a las tripulaciones de 34 aviones no utilizados por la empresa. Alitalia, que pertenece en un 49,9% al Estado y pierde 3 millones de euros diarios, se declaró insolvente y fue colocada el 29 de agosto bajo administración extraordinaria. Una quiebra de Alitalia sería un revés para Silvio Berlusconi, quien prometió que hallaría compradores italianos, tras el fracaso de la tentativa de compra por parte de Air France-KLM, que se enfrentó a la hostilidad de los sindicatos. El plan de última hora prevé el reinicio de las actividades de transporte de pasajeros por parte de la CAI, dispuesta a colocar 1.000 millones de euros sobre la mesa, y una fusión con Air One, segunda compañía de la península. Sin embargo, la deuda de cerca de 1.200 millones de euros será incluida en otra empresa a liquidar, mientras las actividades de mantenimiento y flete serán cedidas. |