Darío Pignata - [email protected]
"Viejo es el viento, pero todavía sopla..." Roberto "Mano de Piedra" Durán
En medio de tantos cepajes nuevos, Esteban Oscar Fuertes es como esos vinos criados en las antiguas barricas de robles francesas. Al "Bichi" le sobra madera y eso está claro. Y ayer volvió a ratificar que cuanto más tiempo pase guardado, mejor será el resultado. Porque el martes 16 de setiembre de 2008 marcó el justo límite de su último partido como titular en Colón, hace exactamente dos años contra Vélez, la noche del famoso encendedor. En sus propios caminos de la vida quedaron varias cuestiones: la tarde que Falcioni lo usó de preservativo táctico en "La Bombonera", cuando Colón perdía de manera insoportable y entraron todos los jugadores de ataque menos él; su gesto de grandeza para pedirle al presidente Lerche que lo dejara "escapar" a Chile antes de cometer una barbaridad contra el por entonces entrenador sabalero; una nueva rotura de ligamentos cruzados del otro lado de la Cordillera que lo alejaba de las canchas por otros varios meses más, justo cuando estaba ilusionado en el final del 2007 con su tercer retorno a Colón.
"Lo único que tengo claro es que a mí del fútbol no me va a retirar una lesión y menos cuando me había propuesto volver a Colón", me dijo allá en los finales del año pasado, cuando el cuerpo de médicos y kinesiólogos se preparaban para recorrer lugares conocidos: operar ligamentos, esperar la cicatrización y empezar la recuperación entre clínicas, piletas de natación y gimnasios. Así, cuando todos pensaban en los brindis de Navidad y Fin de Año, Esteban Oscar Fuertes sólo colgaba de su arbolito familiar una idea fija: volver a jugar con la camiseta de Colón a los 35 años.
Entonces, después de una pretemporada "peor que el resto", porque cuando los jugadores estaban licenciados él empezaba solito su recuperación, fue contando día a día hasta el momento esperado. Hizo fútbol para los suplentes en los amistosos, se comió el banco como cualquiera, entró un ratito solamente un par de partidos y escuchó las palabras mágicas el viernes pasado a la noche en Peña y Arenales: "El martes, contra Lanús, jugás vos".
Así, le llegaba la posibilidad de saltar al campo con la camiseta de Colón, como titular y capitán, dos años después de la última vez. "Jerónimo sí, pero Paloma que es más chica no me vio nunca como titular y mucho menos hacer un gol en Colón", se había ilusionado en las horas previas. Casi como un pibe que debuta. En el fondo, para los que no lo conocen, les digo que lo es.
A las 15 de ayer, le llegó el momento al interminable Esteban Oscar Fuertes para abandonar la barrica de roble e instalarse en la botella, algo que toda la multitud sabalera pudo disfrutar cuando el pase exacto de "Pirulo" Rivarola murió en su muslo, se la llevó a la carrera, le ganó a los centrales y la tocó cuando Bossio dudó. El gol número 81 con la camiseta de Colón fue casi una síntesis perfecta de lo que es su carrera como futbolista: llegó al gol por testarudo, caprichoso e insoportable en el área. Había mandado cuatro telegramas de preaviso, algunos pasaron cerca, otro murió en las manos de Bossio, otro en el caño. Pero todos los que estábamos en la cancha teníamos la sensación de algo fuerte: al gol de Colón lo iba a hacer Fuertes. Y lo hizo nomás. Con esa prepotencia del trabajo, de las ganas, de no bajar nunca los brazos.
Entonces, el proceso de los goles guardados en la barrica de roble llegaba a su fin como en los mejores tiempos: los taninos del festejo se multiplicaban por todos lados en el Cementerio de los Elefantes. Esteban Oscar Fuertes, como el vino añejado, cumplía sus funciones: evoluciona, toma cuerpo y termina de definirse con forma de gol. Y si bien su instinto de goleador serial está intacto, se podría decir que al igual que la uva guardada en roble, su oxidación es lenta y ordenada.
A los 35 años, con dos roturas de ligamentos cruzados y un codo rearmado, el "Bichi" Fuertes está más vivo que nunca. Ahora sí, no hay deudas. Por más que él siempre quiere más, que se vaya a casa cuando quiera. Porque él me dijo que no lo iba a retirar una lesión del fútbol. Pero también es cierto, como escribí hace dos años, que su final en Colón no lo podía dictar un técnico de paso ÄJulio César FalcioniÄ al que no le gustaba su cara. O su ropa, los perfumes que usa y su auto. Como si se lo hubiera regalado él.
Esteban Oscar Fuertes es, en el fondo, un eterno inconformista. Siempre quiere más, mucho más si de Colón se trata. Por eso, no le alcanzó el primero. El caño le dijo que no en uno y el juez de línea en otro. Pero armó el de "Tito" en el 2-2 y atropelló metiendo miedo en el 3-3 de Valdemarín. Fue, como en los viejos buenos tiempos, goleador, figura, capitán, ídolo máximo y jugador más ovacionado de toda la tarde en el Brigadier López.
"Parece una película lo que le pasa", dijo el "Turco" Mohamed después del partido y en medio de la rueda de prensa. "Es de los mejores delanteros que enfrenté en un mano a mano", agregó Bossio. "Es vivo, saca ventaja de su nombre", se quejó Zubeldía, el DT de Lanús.
A los 35 años, volvió con todo el "Bichi" Fuertes en Colón. Y, como dijo alguna vez "Mano de Piedra" Durán, el "20" se pareció mucho al viento. Porque viejo es el viento y sigue soplando. Viejo es el "Bichi" y sigue gritando.
Colón: Sebastián Blázquez; Salustiano Candia, Diego Crosa, Pablo Aguilar; Diego Chitzoff, Alejandro Capurro, Germán Rivarola, Matías Oyola; Lucas Acosta; Esteban Fuertes y Rubén Ramírez.
DT: Antonio Mohamed.
Lanús: Carlos Bossio; Rodolfo Graieb, Santiago Hoyos, Emir Faccioli, Maximiliano Velázquez; Sebastián Blanco, Matías Fritzler, Diego González, Diego Valeri; Santiago Biglieri y José Sand.
DT: Luis Zubeldía.
Goles en el primer tiempo: 19 min, Fritzler (L), y 36 min, Fuertes (C).
Goles en el segundo tiempo: 9 min, Rubén Ramírez (C); 19 min, Sand (L); 42 min, Blanco (L); 43 min, Valdemarín (C).
Cambios en el segundo tiempo: 16 min, Diego Lagos por Biglieri (L); Sebastián Salomón por González (L); 18 min, Sebastián Romero por Oyola (C); 29 min, Lucas Valdemarín por Acosta (C; 29 min, Adrián Peralta por Valeri (L), y 36 min, Sebastián Prediger por Ramírez (C).
Cancha: Colón.
Árbitro: Pablo Lunati.
El partido de Colón-Lanús que se jugó ayer en el Cementerio de los Elefantes fue Äcomo todos los de Primera DivisiónÄ televisado a todo el país por la pantalla de Torneos y Competencias (TyC Sports) desde Santa Fe.
En la previa, minutos antes del partido, quienes realizaban la transmisión (relator, comentarista y el colega santafesino Javier Valli en el borde de campo) hicieron mención a los datos estadísticos y la nota dedicada el lunes en El Litoral a Esteban Oscar Fuertes, bajo el título "Si 10 años después te vuelvo a encontrar en algún lugar...", donde se detallaba la trayectoria del "Bichi" en Colón, desde su debut en la segunda parte del '97 hasta ahora, con el agregado de la ficha técnica por los clubes donde pasó el "20" y los logros que consiguió.
"Estuvimos leyendo el diario de Santa Fe. Muy buena la producción de El Litoral con respecto al retorno de Esteban Oscar Fuertes", comentaron los colegas de TyC Sports en la transmisión de Colón-Lanús a todo el país. De paso, gracias por citar la fuente.
En estos tiempos de violencia social diaria, no se entiende cómo un jugador de fútbol Äen un submundo como es este deporte, de alteración permanente en las tribunasÄ es capaz de gritarle un gol en la cara a los mismos plateístas durante 50 metros, corriendo pegado a la línea de la platea este. Esto fue lo que hizo José Sand, ex sabalero, cuando clavó el 2-2 de ayer. Fue una clara incitación a la violencia, que fue ignorada por el juez Pablo Lunati, y tampoco informada por el asistente Miguel Roucco. Sand llegó a 7 goles, pero no levanta el 0 en profesionalismo.